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1 de Junio: Los Mártires del Japón II

Publicado el 1 de junio de 2021

Actualizado el 1 de junio de 2025

Archivado en: Santoral

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El 1 de Junio se recuerda a los Mártires del Japón, muertos durante la segunda terrible persecución que fue iniciada gracias a la promulgación de un decreto de Tokugawa Ieyasu. Esta tenía por objeto la prohibición de la presencia de los cristianos y del cristianismo en Japón.


Día celebración: 1 de Junio
Lugar de los hechos: Archipiélago japonés.
Fecha: 1614.
Ordenes involucradas: Mártires de la orden de los Dominicos, Jesuitas, Franciscanos Agustinos y unos 35,000 laicos.


Contenido

– Introducción
– Un Daimyo amigo del cristianismo
– La respuesta de Ieyasu
– Inicia la persecución
– El testimonio de su fe
– Mártires de Yedo
– El auge de la persecución
– La hoguera de Nagasaki
– Mártires del Japón en el volcán Unsen


Introducción

En 1614, comenzó en Japón una brutal persecución contra los cristianos, instigada por un decreto de Tokugawa Ieyasu, shogún en ese momento. El edicto expulsó a todos los maestros cristianos del país. A lo largo del tiempo, las medidas se volvieron más severas, y aunque hubo excepciones gloriosas, el alto número de apóstatas entre las familias cristianas de los daimyos generó escándalo. Hidetada, sucesor de Ieyasu, emitió edictos cada vez más crueles e implacables.

En una drástica medida adoptada en Japón, se impuso una legislación rigurosa que prohibía a todos los ciudadanos tener cualquier tipo de trato con sacerdotes, bajo la amenaza escalofriante de ser quemados vivos en caso de desobediencia. Este castigo draconiano no discriminaba entre hombres, mujeres y niños, afectando indiscriminadamente a toda la población. La severidad de la prohibición se extendió aún más, abarcando incluso a los vecinos de aquellos que osaron quebrantar la ley.

Además, los daimyos, líderes territoriales prominentes, fueron investidos con la responsabilidad de mantener la prohibición en sus dominios. Cualquier indicio de actividad cristiana en las tierras bajo su jurisdicción los hacía directamente responsables, sometiéndolos a consecuencias severas. Esta medida draconiana marcó un período de opresión implacable contra la práctica del cristianismo en Japón durante ese tiempo.

Un Daimyo amigo del cristianismo

En los albores del siglo XVII, uno de los daimyos más destacados fue Date Masamune, oriundo de Sendai, cuya figura resplandeció en medio de la intensa persecución contra los cristianos en Japón. Aunque algunos misioneros lo consideraban un ferviente catecúmeno, Masamune, a pesar de favorecer el cristianismo, nunca llegó a recibir el bautismo.

Es notable que estableció una estrecha amistad con el franciscano español fray Luis Sotelo, quien, lamentablemente, murió martirizado. Esta conexión quedó registrada en una carta posterior de fray Sotelo al Papa Gregorio XV. En dicha correspondencia, Sotelo se refirió a Date Masamune como un hombre de buena voluntad, manifestando un sincero deseo de que se predicara la fe cristiana en sus dominios.

La relación entre Date Masamune y fray Luis Sotelo destaca como un ejemplo singular en medio de un período tumultuoso, revelando la complejidad de las interacciones entre los líderes locales y los misioneros cristianos en el contexto de la persecución en Japón.

La sinceridad del poderoso daimyo, Date Masamune, en sus relaciones con el cristianismo sigue siendo objeto de especulación, pero lo cierto es que hacia el año 1623, ya sea por decisión propia o bajo la influencia de fray Luis Sotelo, tomó una medida sorprendente. Date envió, por iniciativa propia y asumiendo grandes riesgos, una comisión diplomática encabezada por el propio fray Luis y Hasekura Rokuyemon, un leal servidor de confianza de Date.

Esta comitiva, compuesta por 250 japoneses, se embarcó en una audaz misión con el propósito de entrevistarse tanto con el rey de España como con el Sumo Pontífice en Roma. La delegación pretendía actuar como representante del «rey» de Japón, mostrando una voluntad inusual por establecer conexiones directas con las máximas autoridades de la Iglesia Católica y del Reino de España.

La iniciativa de Date Masamune revela un interés excepcional en promover el entendimiento y la relación entre Japón y las potencias occidentales, a pesar del clima hostil hacia el cristianismo en su país. Este episodio ilustra la complejidad de las interacciones culturales y diplomáticas en un contexto histórico marcado por la persecución y la divergencia de creencias.

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Ejecución de cristianos en el volcán del Monte Unzen. Dominio Público.

La forma brutal de tortura infligida a los mártires cristianos se prolongó durante angustiosos treinta y tres días, un período marcado por la firmeza y la valentía indoblegable de estos héroes de la fe. Finalmente, el 3 de septiembre de 1632, ante la resistencia inquebrantable de los mártires, los verdugos decidieron poner fin a sus vidas mediante el fuego.

Los cinco compañeros del Beato Antonio, quienes compartieron este destino trágico, incluían a tres agustinos: los Beatos Bartolomé Gutiérrez, Francisco Ortega y Vicente Carvalho; así como a dos franciscanos: el Beato Jerónimo, un sacerdote japonés, y el Beato Gabriel de Fonseca, un hermano lego.

Los perpetradores de estos crímenes tenían como objetivo la erradicación del cristianismo, no simplemente la eliminación de los cristianos. En su afán por lograrlo, llevaron a cabo una persecución despiadada, empleando torturas físicas y morales para forzar la apostasía de los fieles. En ocasiones, recurrieron a inventar tormentos tan horribles que su mera descripción resulta repugnante, calificándolos justamente como actos diabólicos.

En medio de este panorama desolador, muchos cedieron ante el sufrimiento, renunciando a su fe. Sin embargo, numerosos sacerdotes, religiosos, hombres, mujeres, jóvenes y niños, desafiaron valientemente la adversidad, permaneciendo fieles hasta el glorioso pero aterrador final de sus vidas. Su resistencia inquebrantable ante la crueldad refleja la profundidad de su convicción y devoción al cristianismo.

Cordero de Dios

 

Los mártires del Japón | Fuentes

La vida de los Santos por Butler.

 

Colofón
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