11 de Diciembre: San Dámaso, Papa


San Dámaso

San Dámaso I, Papa, fue obispo de Roma desde octubre de 366 hasta su muerte. Presidió el Concilio de Roma de 382 que determinó el canon o lista oficial de la Sagrada Escritura. Habló en contra de las principales herejías de la iglesia (incluido el apolinarismo y el macedonio) y alentó la producción de la Biblia Vulgata con su apoyo a San Jerónimo. Ayudó a reconciliar las relaciones entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Antioquía, y alentó la veneración de los mártires.


Día celebración: 11 de Diciembre.
Lugar de origen: Idanha-a-Velha, Portugal.
Fecha de nacimiento: 305.
Fecha de su muerte: 11 de Diciembre 384.
Santo Patrono de: Arqueólogos, contra la fiebre.


Contenido

– Breve Biografía
– Oración a San Dámaso


Breve Biografía

El Líber Pontíficalis afirma que San Dámaso era español. Tal vez era de origen español, pero, según parece, nació en Roma, donde su padre era sacerdote. San Dámaso, que no se casó nunca, llegó a ser diácono de la iglesia de su padre. Cuando murió el Papa Liberio en 366, Dámaso fue elegido obispo de Roma, a los sesenta años de edad, aproximadamente.

Su elección estuvo lejos de ser unánime, ya que una minoría eligió a otro diácono llamado Ursino o Ursicinio y defendió su candidatura con gran vehemencia. Según parece, el poder civil sostuvo a Dámaso con no menor apasionamiento (Butler afirma que empleó «procedimientos bárbaros») ; pero Rufino, contemporáneo de San Dámaso, demuestra que éste no tuvo nada que ver en ello.

Los partidarios del antipapa no se calmaron del todo; en efecto, el año 378, San Dámaso fue acusado por ellos de incontinencia y tuvo que justificarse ante el emperador Graciano y ante un sínodo romano.

El historiador pagano Amiano Marcelino afirma que el modo de vida de los prelados romanos constituía una tentación para los ambiciosos y dice que hubiesen hecho bien en imitar la sencillez del clero de las provincias. Es indudable que, en tiempos de San Dámaso, se procedía con cierta pompa en la corte pontificia, pues, según cuenta San Jerónimo, un pagano llamado Pretextato, que era senador romano, dijo al santo:

«Si me haces obispo de Roma, me convertiré mañana mismo al cristianismo.»

Esta observación de un pagano prueba cuan necesaria es la moderación a quienes desean dar testimonio del espíritu evangélico. Como quiera que sea, esta crítica no se aplica a San Dámaso, ya que San Jerónimo, que fue su secretario y le conocía bien, ataca severamente el lujo de ciertos prelados en Roma y no habría dejado de mencionar al Papa si le hubiese creído culpable de la misma falta. Lo cierto es que las críticas de San Jerónimo eran tan justificadas que, el año 370, Valentiniano prohibió a los miembros del clero que indujesen a las viudas y huérfanos a que les hiciesen regalos o les dejasen legados. San Dámaso aplicó estrictamenteese decreto.

El santo Pontífice tuvo que combatir varias herejías. Pero el año 380, Teodosio I en el oriente y Graciano en el occidente proclamaron que el cristianismo, tal como lo practicaban los obispos de Roma y Alejandría, era la religión del Imperio. Además, Graciano, atendiendo a la petición de los senadores cristianos apoyados por San Dámaso, suprimió el altar de la Victoria en el senado y renunció al. título de Pontífice Máximo. Al año siguiente, se reunió el segundo Concilio Ecuménico (primero de Constantinopla) y el Papa envió representantes.

Pero de todos los actos de San Dámaso, el más benéfico y cuya influencia se deja sentir todavía en nuestros días, fue el haber patrocinado los estudios bíblicos de San Jerónimo, que culminaron con la traducción conocida con el nombre de «Vulgata». San Jerónimo cuenta que San Dámaso era versado en las Escrituras, «un doctor virgen de una Iglesia virgen».

Teodoreto dice que «fue ilustre por la santidad de su vida y estaba siempre pronto a predicar y a hacer cualquier cosa en defensa de la doctrina apostólica». También se recuerda a San Dámaso por su solicitud hacia las reliquias y sepulcros de los mártires. A él se debieron el descubrimiento y el ornato de varias catacumbas, y tanto el cristiano piadoso como el historiador y el arqueólogo le admiran por las inscripciones que mandó poner en ellas.

Se conservan muchas de esas inscripciones y epigramas, ya sea en el original, ya sea en reproducciones. Una de las más famosas es la que nos dice cuanto sabemos sobre San Tarsicio.

San Dámaso murió el 11 de diciembre de 384, cuando contaba unos ochenta años. El mandó poner en la «cripta pontificia» del cementerio de San Calixto un epitafio genérico, que termina así: «Yo, Dámaso, hubiese querido ser sepultado aquí; pero tuve miedo de ofender a las cenizas de los santos.»

Así pues, fue sepultado, junto con su madre y su hermana, en una iglesia que él mismo había construido en la Vía Ardeatina. Uno de los epitafios que se conservan, es precisamente el que San Dámaso escribió para su propia tumba; en él hace un acto de fe en la resurrección de Cristo y en la suya propia:

«El que anduvo sobre las aguas y calmó la tempestad, el que da vida a las semillas de la tierra, el que rompió las cadenas de la muerte y, al cabo de tres días de oscuridad, fue capaz de hacer volver al mundo superior al hermano de Marta: El mismo hará que Dámaso resucite del polvo.»

Oración a San Dámaso

Oh glorioso Papa san Dámaso,
que junto a san Jerónimo tanto hiciste por el cristianismo
y amaste fielmente a la Iglesia en los tiempos difíciles,
mandaste traducir la Biblia al idioma popular,
diste gloria y promoviste el culto de los numerosos mártires
que entregaron la vida por su fe
haciendo grabar sus nombres para que no fueran olvidados
en lapidas en las catacumbas de Roma,
alzaste iglesias y catedrales
y nos legaste, entre otras, la oración:

«Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos, amén»,
yo quiero glorificar a la Santísima Trinidad contigo
y pedir tu intercesión para alivio de mis males.

Oh venerable y ejemplar San Dámaso,
que por tu digna, leal y virtuosa vida
y los sufrimientos en tu suplicio
mereciste estar junto a los elegidos de Dios,
te rogamos tu valiosa ayuda y protección
para conseguir de Dios Nuestro Señor
mitigue y haga desaparecer nuestras cargas y sufrimientos,
que Él sabe son muchos y lo que nos afligen;
pide por los que llegamos a ti con esperanza,
y que tus oraciones nos sirvan
para conseguir del Altísimo los bienes y favores necesarios
para dejar atrás todo lo que nos hace padecer,
en especial solicitamos que nos sea concedido:

(decir el problema y la solución que se quiere conseguir).

San Dámaso bueno y distinguido,
esperamos confiadamente tu auxilio y protección,
para salir adelante en estos momentos difíciles,
atiende sin demora nuestro pedido
y ruega encarecidamente a Dios no deje de asistirnos,
pues sin Él, que es todo misericordia y bondad
y está atento a las desgracias e infortunios de sus hijos,
no es posible que salgamos de tanta pena.

San Dámaso bendito,
intercede con tu generosidad y pide auxilio
ante la Santísima Trinidad
para mitigar nuestras necesidades y carencias,
nuestras adversidades y problemas.

Por nuestro Señor Jesucristo,
que vive y reina con Dios Padre,
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

Rezar tres Padrenuestros y siete Glorias.

San Dámaso | Fuentes
La vida de los Santos por Butler.

Oración tomada de ACiprensa