San pio i papa martir

11 de Julio: San Pio I, Papa y mártir

Publicado el 11 de julio de 2021

Actualizado el 19 de abril de 2025

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El papa San Pio I fue el obispo de Roma desde el año 140 hasta su muerte en 155 según consta en el Annuario Pontificio. Es considerado santo además por la Iglesia Ortodoxa Oriental, cuya festividad de celebra el día 11 de julio.


Día celebración: 11 de Julio.
Lugar de origen: Aquileya, Italia.
Fecha de su muerte: Año 155.


Contenido

– Introducción
– La reseña del «Liber Pontificalis»
– La Iglesia en la época de San Pio I
– Bautismo de los judíos convertidos
– Iglesias de Santa Pudenciana y Santa Práxedes
– Muerte de San Pio I
– Oración a San Pio I


Introducción

El primer Papa en llevar el nombre de Pío sucedió a San Higinio en la cátedra apostólica durante la primera mitad del siglo II, en el reinado de Antonino Pío. San Pío I gobernó la iglesia durante aproximadamente quince años, según un documento que se remonta a los tiempos de San Eleuterio. Su elección ocurrió poco después de la muerte de San Higinio, pero la fecha exacta no está determinada. Murió alrededor de los años 154 o 155, antes de que San Policarpo consultara sobre la fecha de una celebración con el Papa San Aniceto. Aunque estos datos no son precisos, proporcionan un marco histórico para entender la vida de San Pío I y otras figuras contemporáneas mencionadas en la obra.

La reseña del «Liber Pontificalis»

La reseña sobre San Pío I en el Líber pontificalis, un resumen histórico de los Papas hasta el siglo IX (desde San Pedro hasta Adriano II) es breve y oscura, como las de los demás Pontífices de los primeros siglos. Parece que nació en Aquileya, Italia, y tuvo un hermano llamado Pastor. Se atribuye la obra «El Pastor» a Hermas, hermano de Pío I, quien era obispo en Roma. Hay evidencia de una relación cercana entre Pío y el autor de la obra, que proporciona detalles sobre su condición social y su pertenencia al presbiterado romano.

La Iglesia en la época de San Pio I

San Pío I sucedió a Adriano en su vejez, siendo admirado por su gobierno justo y virtuoso, lo que proporcionó una era de paz tanto para el imperio como para la Iglesia. Aunque la persecución contra los cristianos continuaba bajo la ley de Nerón, Antonino adoptó medidas de tolerancia hacia ellos, lo que favoreció el crecimiento de la fe. A pesar de algunos mártires debido a la intolerancia local, la Iglesia experimentó un período de crecimiento, estableciendo lugares de reunión y escuelas de filosofía en Roma. Sin embargo, se notó cierta relajación en la fe y la penitencia, como señala la obra de Hermas, aunque los pastores pronto actuaron para corregir estas debilidades, con conversiones y expiaciones como ejemplos edificantes.

Durante el pontificado de San Pío I, Roma se convirtió en el centro de la herejía, con figuras como Cerdón, Valentín y Marción intentando difundir errores gnósticos y tomar el control de la Iglesia. San Pío enfrentó especialmente a Valentín, un hábil engañador que promovía la reforma aparentando virtud, pero cuya malicia fue rápidamente detectada y condenada por el Papa. Marción también representó una preocupación, siendo excomulgado incluso por su propio padre debido a su hipocresía y maldad.

Marción, motivado por ambiciones hipócritas, intentó ser admitido en la comunión de los fieles en Roma, pero fracasó a pesar de su aparente virtud y autoridad. Despechado, se unió a la herejía gnóstica de Cerdón y agregó aún más impiedades. Cuando se encontró con San Policarpo en Roma, este último lo reconoció como «hijo primogénito de Satanás». Aunque Marción intentó disfrazarse como arrepentido y devoto, San Pío I descubrió sus engaños y lo excomulgó, al igual que a Valentín.

Bautismo de los judíos convertidos

Durante el pontificado de San Pío I, que duró unos catorce o quince años, pocos hechos son históricamente conocidos. Sin embargo, se le atribuye la decisión de requerir el bautismo tanto para judíos como para gentiles que quisieran unirse a la Iglesia, estableciendo así la igualdad en este requisito. También se le atribuye un decreto que imponía penitencia a los sacerdotes que derramaran la Sangre del Señor durante la misa, aunque su autenticidad es cuestionada.

Se cuestiona la autenticidad de varias disposiciones atribuidas a San Pío I, incluyendo medidas contra blasfemos y cartas dirigidas al obispo de Viena. Se menciona que ordenó la inalienabilidad de los bienes de la Iglesia, prohibió el uso profano de vasos sagrados y admitió el voto perpetuo de castidad para doncellas menores de veinticinco años, aunque la autenticidad de estos decretos es incierta. Se destaca que prescribió la celebración de la Pascua en domingo, siguiendo el precedente de sus predecesores, frente a la tradición oriental de celebrarla en la fecha del 14 de Nisán. Esta discrepancia entre Occidente y Oriente desapareció gradualmente hacia finales del siglo II.

Iglesias de Santa Pudenciana y Santa Práxedes

Durante el pontificado de San Pío I, las hermanas Pudenciana y Práxedes, hijas de un patricio convertido llamado Pudencio, dedicaron su casa en el Esquilino al culto divino por consejo del Papa. Después de la muerte de su padre, vendieron sus bienes para ayudar a los pobres y se consagraron al servicio de Dios y los fieles. Con la aprobación del obispo Pío, erigieron una iglesia en su casa, donde San Pío I administraba sacramentos y celebraba los santos misterios, incluyendo el bautismo de los esclavos paganos.

La iglesia conocida como el título del Pastor, o casa de Pudencio, luego llamada iglesia de Santa Pudenciana, fue reconstruida durante el pontificado de San Siricio en el siglo IV. Un famoso mosaico en su ábside representa al Salvador, proclamado como el guardián de la iglesia Pudenciana. Pudenciana fue enterrada en el cementerio familiar en el siglo II, mientras que Práxedes continuó viviendo en la casa paterna. Después de recibir una donación de bienes de Novato, Práxedes transformó unas termas en otro lugar de reunión para los fieles, dedicado a ella misma y consagrado por San Pío I, siendo estas dos iglesias algunos de los monumentos más antiguos del cristianismo romano.

Muerte de San Pio I

San Pío I, según la cronología actual, falleció en 155. Durante su pontificado, realizó varias ordenaciones, creando sacerdotes, diáconos y obispos para diversas regiones. No se conoce con certeza la causa de su muerte, pero algunos relatos hagiográficos sugieren que podría haber sido mártir. El Breviario romano lo considera mártir y su fiesta se celebra el 11 de julio. Su cuerpo fue enterrado en Roma, cerca de la tumba de San Pedro, y algunas de sus reliquias se veneran en varias iglesias en Bolonia, en la diócesis de Amiens y en otros lugares.

Oración a San Pio I

Oh glorioso San Pío I, firme defensor de la verdad evangélica y pastor fiel de la Iglesia de Cristo, tú que guiaste al pueblo de Dios en tiempos de confusión y herejía, concédenos hoy la gracia de permanecer firmes en la fe apostólica que tú protegiste con tu vida.

Tú, que diste testimonio valiente de Cristo hasta el martirio, intercede por nosotros en nuestras tribulaciones, y fortalécenos para resistir el error con caridad, sabiduría y valor.

Ruega por la unidad de la Iglesia, por sus pastores y fieles, y por todos aquellos que buscan sinceramente la verdad.

Por tu ejemplo y tu intercesión, haznos testigos auténticos del Evangelio en medio del mundo.

Amén.

Cordero de Dios

San Pio I| Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Colofón
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