Beato Luis de Turingia, conocido también como Luis IV de Turingia, es una figura histórica destacada en la historia medieval europea. Nacido alrededor de 1209, fue un príncipe germano de la región de Turingia, en lo que hoy es Alemania.Fue el esposo de Santa Isabel de Hungría.
Día celebración: 11 de Septiembre.
Lugar de origen: Creuzburg, Alemania.
Fecha de nacimiento: 28 de Octubre de 1200.
Fecha de su muerte: 11 de Septiembre de 1227.
Contenido
– Breve Biografía
– Oración a Beato Luis de Turingia, príncipe
Breve Biografía
Si tomáramos literalmente lo que dicen los hagiógrafos, parecería que muchas santas tuvieron maridos indiferentes o malintencionados, una figura común pero no siempre confiable. Sin embargo, no se puede encontrar tal relación entre Isabel de Hungría y Luis de Turingia, ya que no hubo desavenencias entre ellos, a pesar de algunas afirmaciones infundadas. Luis era amado y respetado tanto por sus súbditos como por su esposa. Nacido en 1200, su matrimonio con Isabel, hija del rey Andrés II de Hungría, se arregló cuando él tenía once años y ella cuatro.
Luis de Turingia e Isabel de Hungría crecieron juntos desde la infancia y se casaron en 1221, cuando Luis heredó el gobierno de sus tierras. Aunque su matrimonio tenía inicialmente un propósito político, se amaron profundamente y tuvieron tres hijos, incluida la Beata Gertrudis de Altenberg.
Luis apoyó siempre la caridad y devoción de Isabel. En una ocasión, encontró a un leproso en su cama y, en lugar de enojarse, creyó ver al Hijo de Dios crucificado, lo que lo llevó a construir un lazareto. Isabel sugirió que dedicaran sus tierras a la agricultura y a criar ovejas para servir mejor a Dios, y Luis se rió, comentando que la gente pensaría que eran ricos. Luis fue un gobernante justo y resolvió personalmente conflictos, como el ataque a mercaderes de Turingia en Polonia y el robo a un traficante en Würzburg, asegurándose de obtener reparaciones para su gente.
En 1226, Luis de Turingia emprendió una campaña militar a pedido del emperador Federico II y asistió a la dieta de Cremona. Pasó un invierno y primavera lejos de casa, y al regresar, su esposa Isabel lo recibió con afecto. Cuando Luis le preguntó cómo soportaron el frío, ella respondió que confiaron en Dios, a lo que él replicó que ella podía dar a Dios lo que quisiera mientras él conservase sus castillos.
En 1227, Luis se ofreció para la cruzada del emperador, influyendo en otros con representaciones de la Pasión de Cristo y pidiendo oraciones en los monasterios. Las fuerzas se reunieron en Schmalkalden, donde Luis fue nombrado comandante y partió para rescatar el Santo Sepulcro.
En agosto, Luis de Turingia se reunió con el emperador en Troja y en septiembre embarcó con el ejército. Tres días después, anclaron frente a Otranto, donde Luis cayó gravemente enfermo con una fiebre maligna. Al recibir los últimos sacramentos, vio palomas blancas y dijo: «Debo volar con esas palomas blancas«, antes de morir.
Cuando su esposa Isabel recibió la noticia, exclamó: «¡El mundo ha muerto para mí!». Luis fue enterrado en la abadía de Reinhardsbrunn, donde se le venera.
Su biografía, originalmente escrita en latín por su capellán Bertoldo, fue en gran parte transcrita en los Anuales Reinhardsbrunnenses. Información adicional se encuentra en varios estudios y biografías, incluidos artículos en la Allgemeine Deutsche Biographie y las muchas vidas de Santa Isabel de Hungría.
Oración a Beato Luis de Turingia, príncipe
Oh Beato Luis de Turingia,
príncipe justo y servidor del Altísimo,
tú que supiste reinar con corazón de siervo
y gobernar con la sabiduría de los santos,
ruega por nosotros ante el trono de Dios.
Fiel esposo de Santa Isabel,
te uniste a ella en una vida de amor santo,
de entrega a los pobres y de obediencia a la voluntad divina.
Haz que nuestras familias vivan unidas en la fe,
y que en cada hogar reine la caridad y la paz.
Tú que no permitiste que el poder te alejara del Evangelio,
enséñanos a buscar primero el Reino de Dios,
y a practicar la justicia y la misericordia
en cada decisión de nuestra vida.
Beato Luis,
protector de los necesitados y modelo de nobleza cristiana,
intercede por los gobernantes de nuestro tiempo,
para que ejerzan su autoridad con humildad
y trabajen por el bien común.
Que tu ejemplo nos inspire
a vivir con generosidad, a servir con alegría
y a caminar siempre en la presencia del Señor.
Amén.
Beato Luis de Turingia ruega por nosotros.

Beato Luis de Turingia | Fuentes
La vida de los Santos por Butler.


