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14 de Agosto: Beato Santos de Urbino

Publicado el 14 de agosto de 2020

Actualizado el 23 de abril de 2025

Archivado en: Santoral

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Día celebración:  14 de Agosto.
Lugar de origen: Monte Fabbri, diócesis de Urbino (Italia).
Fecha de su muerte:  1390.


Contenido

– Introducción
– Penitencia por un homicidio involuntario
– El hermano converso
– Ardientes deseos de austeridad
– Maestro de novicios legos
– Un cocinero prodigioso
– Sus devociones favoritas
– Su amor a la Sagrada Eucaristía
– El lobo que acarrea la leña
– Un cerezo con fruto en invierno
– Preciosa muerte
– Un lirio sobre su tumba
– Otros milagros
– Oración a Beato Santos de Urbino


Introducción

Santos de Urbino, nacido en el pueblo de Monte Fabbri, era miembro de la distinguida familia Brancaccini, más tarde conocida como Giuliani. A pesar de su nobleza y talento en ciencias y artes humanas, sintió un fuerte llamado por la carrera militar. Sin embargo, un evento inesperado a los veinte años cambió su rumbo, llevándolo a la vida religiosa franciscana. De noble guerrero a humilde hermano lego, al final de su vida, sólo portaba una simple cruz de madera en recuerdo de la Pasión de Cristo.

Penitencia por un homicidio involuntario

En un encuentro con su padrino, Santos de Urbino se vio obligado a defenderse, hiriendo al padrino en la pierna, lo que resultó en su muerte. A pesar de actuar en legítima defensa, se sintió atormentado por remordimientos y decidió abandonar su vida mundana y prometedora. Optó por unirse a la Orden Franciscana para vivir una vida penitente y alejada de las pasiones humanas, dedicándose al servicio de Dios en el retiro y la oración.

El hermano converso

En las Órdenes religiosas, como la de San Francisco de Asís, existen tanto sacerdotes como hermanos legos. Aunque San Francisco abogaba por la igualdad entre ellos en cuanto a vestimenta, comida y alojamiento, la vida más visible del sacerdote podía eclipsar la de los legos. Santos de Urbino, a pesar de su nobleza y educación, optó por ser hermano lego para vivir una vida más humilde y retirada, buscando así cultivar su santidad y mantenerse alejado de las distracciones mundanas.

Ardientes deseos de austeridad

Desde sus inicios, el Hermano Santos destacó por su vida santa, superando en fervor a muchos. Practicó un ayuno extremo, limitándose a legumbres y frutas para mantenerse. Atraído por la austeridad, pidió a Dios que le infligiera dolores en el lugar donde hirió a su adversario, lo que resultó en una úlcera incurable en su muslo, visible aún en su cuerpo incorrupto cinco siglos después.

Maestro de novicios legos

Aunque la vida del Hermano lego suele transcurrir en la oscuridad del claustro, la magnitud espiritual de fray Santos no pasó desapercibida. Su profunda humildad lo protegía de muchos peligros y, a pesar de la tradición de no dar responsabilidades a los Hermanos legos, los superiores le confiaron la tarea de formar a los novicios. Sin embargo, su humildad lo llevó a pedir ser relevado del cargo para dedicarse a tareas más acordes con su vocación de oración y retiro.

Un cocinero prodigioso

Los biógrafos de fray Santos lo muestran como un cocinero dedicado y convencido de que «trabajar es rezar», según San Buenaventura. A pesar de sus tareas manuales, mantenía una intensa vida espiritual que le permitía obrar milagros cuando el convento lo requería. En una ocasión, ante la falta de alimentos, envió a un hermano a recoger hortalizas de la huerta, que milagrosamente habían crecido desde que las sembraron juntos el día anterior. En otra situación, tras encontrar la olla rota y solo encontrar medio cuenco de caldo, todos en el convento y algunos forasteros pudieron comer ese día, en un milagro reminiscente de la multiplicación de los panes y peces en el desierto.

Sus devociones favoritas

El Breviario romanoseráfico del 14 de agosto destaca la devoción especial del siervo de Dios hacia la Santísima Virgen, una tradición arraigada en la Orden Franciscana. Al igual que San Francisco, cuyo amor más profundo después de Dios era para la Virgen María, fray Santos también meditaba con fervor en la Pasión de Cristo, encontrando en ella la vía para crecer en su amor divino de manera significativa.

Su amor a la Sagrada Eucaristía

El humilde lego, a pesar de no poder permanecer largo tiempo ante el Sagrario como los sacerdotes, encontraba consuelo en su deber y obediencia. Aunque alejado físicamente, su corazón permanecía cerca de la Sagrada Eucaristía. En una ocasión, durante una misa solemne mientras realizaba su labor en la cocina, escuchó la campana que anunciaba la elevación de la hostia. Se postró y, en un prodigioso momento, pudo vislumbrar la Sagrada Hostia en manos del sacerdote, inundando su alma de consuelo.

El lobo que acarrea la leña

Fray Santos, además de trabajar en la cocina, realizaba otras tareas, como proveer de leña al convento. Una mañana, al dirigirse al bosque para recoger leña con su burro, encontró al animal muerto por un lobo. En lugar de asustarse, reprendió al lobo, lo amarró y lo hizo cargar la leña hasta el convento. Se cuenta que el lobo, luego de esto, prestó servicios útiles a los religiosos, un hecho similar a otras historias de santos.

Un cerezo con fruto en invierno

Los santos no están exentos de sufrir, pero lo hacen con paciencia y por amor a Dios, convirtiendo sus pruebas en regalos divinos. Fray Santos, retratado por el cronista Padre Wadding, sufrió la misteriosa llaga en el muslo con espíritu de sacrificio. En otro momento, enfermo y sin apetito debido a la fiebre, pidió cerezas maduras para calmar su sed, lo que parecía imposible en ese momento. Sin embargo, el enfermero encontró un árbol con cerezas hermosas en el huerto del convento, interpretando el evento como un milagro para aliviar los dolores de fray Santos. Para recordarlo, los religiosos guardaron algunas de esas cerezas en un frasco durante muchos años.

Preciosa muerte

La vida de sacrificio del Hermano Santos, marcada por la llaga en su pierna, no pudo ser mejorada por tratamientos médicos. A los cuarenta años, en agosto de 1390, falleció en el convento de Santa María de Scotaneto, donde había pasado la mayor parte de su vida religiosa. A pesar de su fama de santidad, fue enterrado en el cementerio común de los religiosos.

Un lirio sobre su tumba

Un lirio de extraordinaria hermosura que floreció espontáneamente sobre su tumba, atrajo la atención de los fieles, que en ello vieron un signo patente del valimiento de que ante Dios gozaba. Muchos recurrieron a su intercesión y experimentaron muy pronto los efectos de su poder y patrocinio. Ante pruebas de santidad tan manifiestas, se preparó un sepulcro de piedra junto al altar dedicado a la Natividad de Nuestra Señora en la iglesia del convento, para llevar el cuerpo allí.

Cuando se quiso trasladar a dicho sepulcro el santo cadáver, hallaron que estaba intacto y sin la menor traza de corrupción. Este hecho sorprendente sirvió para acrecentar la devoción popular al bendito lego, y Dios recompensó la confianza de los fieles obrando por intercesión de su siervo innumerables prodigios que hicieron del sepulcro lugar de piadosa romería.

Otros milagros

El cuerpo del Beato Santos de Urbino se conserva incorrupto después de más de cinco siglos, con miembros flexibles para cambiar sus ropas. Su tumba contiene bálsamo que solía usar para aliviar a los enfermos, una cruz de madera que él mismo labró con reliquias preciosas, un trozo de cilicio y una estera que usaba como lecho. Entre sus milagros, se relata cómo una mujer fue curada de una herida grave en el rostro después de invocar su ayuda, y cómo un hombre con fuertes dolores de cabeza fue curado al apoyar su cabeza en el sepulcro del santo. El papa Clemente XIV aprobó su culto el 18 de agosto de 1770, y su fiesta se celebra el 14 de agosto.

Oración a Beato Santos de Urbino

Muy noble fue tu cuna,
floridos tus estudios de abogado;
risueño despuntaba ya el futuro,
mas todo lo dejaste al ser llamado.

Jesús era en tu pecho tu tesoro,
él era tu oración y tu sagrario;
adiós, Santos Urbino y Roma, sin retorno,
que fray Benito empieza el noviciado.

Ardiente sacerdote capuchino,
de todo afán humano despojado,
apóstol en Bohemia, en obediencia,
la gloria y cruz de Cristo predicando.

La alegre austeridad y la oración
y aquel ardor de humilde apostolado,
– crisol de todo amor el día a día -,
tu talla espiritual fueron tallando.

¡Oh hermano nuestro, fiel hasta la muerte,
en una misma Regla amamantado,
purísima brillaba tu pobreza,
porque era Cristo entero tu regalo!

¡Oh Dios excelso, santa Trinidad,
hogar en donde fuimos engendrados,
asciendan la alabanza, los amores,
y un día allí seamos presentados!

Amén.

Cordero de Dios

Beato Santos de Urbino | Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.
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