17 de Diciembre: San Lázaro


San Lázaro

San Lázaro de Betania, también conocido como San Lázaro de los Cuatro Días, venerado en la Iglesia Ortodoxa Oriental como Lázaro el Cuatro Días Muerto después de resucitar,  es el tema de un signo prominente de Jesús en el Evangelio de San Juan, en el que Jesús le devuelve la vida cuatro días después de su muerte. Las tradiciones ortodoxa oriental y católica romana ofrecen diversos relatos de los últimos acontecimientos de su vida.


Día celebración: 17 de Diciembre / 29 de Julio.
Lugar de origen: Betania. Judea.
Fecha de nacimiento: Siglo I.
Fecha de su muerte: Siglo I.


Contenido

– Breve Biografía
– Oración a San Lázaro


Breve Biografía

En el capítulo undécimo del Evangelio de San Juan hay un relato muy detallado de la resurrección de Lázaro de Betania, hermano de Marta y María y amigo muy querido del Señor. Pero la Biblia no habla de la vida posterior del resucitado. En las Pseudo-clementinas se cuenta que Lázaro acompañó a San Pedro a Siria. La tradición más común en el oriente afirma que los judíos embarcaron a Lázaro en Jaffa en una nave que hacía agua, junto con sus dos hermanas y otros cristianos, y la nave llegó milagrosamente a la isla de Chipre.

Lázaro fue elegido obispo de Kition (Larnaka), y murió apaciblemente treinta años más tarde. El año 890, el emperador León VI construyó una iglesia y un monasterio en su honor en Constantinopla y trasladó allá una parte de las pretendidas reliquias, que se hallaban en Chipre. En el siglo XI, empezó a hablarse de que Lázaro había estado en Europa occidental, a propósito de la leyenda provenzal de Santa María Magdalena.

En una carta que escribió Benedicto IX con ocasión de la consagración de la iglesia abacial de San Víctor de Marsella, hace alusión a las reliquias de Lázaro que estaban ahí; pero no dice que haya sido obispo de Provenza, ni que haya predicado en esa región, como lo afirma la leyenda. Según dicha leyenda, Lázaro fue obligado a embarcarse en un navio sin remos ni timón (con María Magdalena, Marta, Maximino, etc.), y llegó a las playas del sureste de la Galia.

En Marsella convirtió a muchas personas, fue elegido obispo, y murió por la fe durante la persecución de Domiciano, en el sitio que ocupa la prisión de San Lázaro. Fue sepultado en una cueva, sobre la que se erigió más tarde la abadía de San Víctor. Sus reliquias fueron trasladadas a Autun, según se dice; pero lo único cierto es que, en 1146, se trasladaron a la catedral de esa ciudad unos restos humanos.

Un hecho que puede arrojar luz sobre el origen de la leyenda es que hay en la cripta de San Víctor de Marsella un epitafio de un obispo de Aix (siglo V), quien renunció al gobierno de su sede, hizo un viaje a Palestina, volvió a morir en su patria y fue sepultado ahí. La leyenda está tal vez relacionada también con la traslación de las reliquias de San Nazario, de Milán a Autun, el año 542.

Existen muchas pruebas de que, desde los primeros tiempos del cristianismo, se veneraba a Lázaro, tanto en Jerusalén como en la Iglesia entera. La peregrina Eteria (c 390) describe la procesión que se hacía el sábado anterior al Domingo de Ramos al «Lazarium», es decir, el sitio en el que Lázaro había sido resucitado. Eteria quedó muy impresionada al ver la gran cantidad de gente que asistía a esa procesión.

En la Iglesia de occidente se hacían procesiones semejantes, casi siempre durante la cuaresma. En Milán el Domingo de Pasión se llamaba «Dominica de Lázaro». San Agustín cuenta que el pasaje evangélico de la resurrección de Lázaro se leía en África en el oficio de la Aurora del Domingo de Ramos.

Oración a San Lázaro

San Lázaro bienaventurado,
abogado mío, mi santo protector,
en ti pongo mi confianza,
en ti deposito mis necesidades,
mis preocupaciones y mis angustias,
mis sueños y deseos,
y, sabiendo los muchos milagros
que a través de ti se han obrado,
sabiendo la bondad que de tus manos brota
cuando con humildad y fe a ti se te pide,
hoy llego hasta ti suplicante,
pidiendo tu poderosa ayuda y misericordia.

Oh San Lázaro bendito, por la esperanza tan sublime,
que abrigaba tu corazón
de alcanzar la corona del martirio,
y por aquel deseo ardiente
de dar la vida por Aquel que te la volvió a dar
después de haberla perdido,
concédeme san Lázaro glorioso
tu valiosa mediación,
ruega por mis deseos ante el buen Jesús,
tu amigo, hermano y bienhechor,
y pide que por su infinita misericordia
me conceda lo que pido de todo corazón
y así pueda encontrar alivio en mi desesperación:

(decir con inmensa fe o que se desea conseguir),

y si crees que no es conveniente,
dame la paz y tranquilidad a mi alma
para que espere resignado
el cumplimiento de la voluntad divina.

San Lázaro, glorioso padre de los pobres,
te ruego no dejes de ayudarme,
muéstrate propicio como siempre haces
y lleva cuanto antes mis peticiones al Señor,
dame tus bendiciones y protección,
alivia mis penas y problemas
y aleja de mi vida todo mal y enemigo.

Por Jesucristo, nuestro hermano y Señor.

Así sea.

Rezar tres Padrenuestros,
tres Avemarías y tres Glorias.

San Lázaro | Fuentes
La vida de los Santos por Butler