San Lázaro de Betania, también conocido como San Lázaro de los Cuatro Días, venerado en la Iglesia Ortodoxa Oriental como Lázaro el Cuatro Días Muerto después de resucitar, es el tema de un signo prominente de Jesús en el Evangelio de San Juan, en el que Jesús le devuelve la vida cuatro días después de su muerte. Las tradiciones ortodoxa oriental y católica romana ofrecen diversos relatos de los últimos acontecimientos de su vida.
Día celebración: 17 de Diciembre / 29 de Julio.
Lugar de origen: Betania. Judea.
Fecha de nacimiento: Siglo I.
Fecha de su muerte: Siglo I.
Contenido
– Breve Biografía
– Oración a San Lázaro
Breve Biografía
San Lázaro de Betania, también conocido simplemente como Lázaro, es una figura bíblica mencionada en el Nuevo Testamento, específicamente en el Evangelio según San Juan. Su historia se relata en el capítulo 11 de este evangelio.
Según la Biblia, Lázaro era un amigo cercano de Jesús y vivía en Betania, un pueblo cerca de Jerusalén. También era el hermano de Marta y María. La historia más conocida relacionada con Lázaro es su resurrección por Jesús, un milagro que se considera uno de los eventos más destacados en los Evangelios.
La narrativa cuenta que Lázaro enfermó gravemente, y sus hermanas enviaron un mensaje a Jesús para informarle de la situación. Sin embargo, Jesús esperó a propósito antes de ir a Betania. Cuando finalmente llegó, Lázaro ya había estado muerto y enterrado por cuatro días. A pesar de la desconfianza de algunos presentes, Jesús pidió que retiraran la piedra que cerraba la tumba y, dirigiéndose a Lázaro, lo llamó a salir. Para asombro de todos, Lázaro resucitó y salió de la tumba.
Este milagro desencadenó diversas reacciones, incluyendo la fe de algunos en Jesús como el Mesías, pero también provocó la hostilidad de las autoridades religiosas judías, quienes se sintieron amenazadas por los milagros y la creciente popularidad de Jesús.
Después de este evento, San Lázaro desaparece de los relatos bíblicos, y no se proporciona más información sobre su vida posterior o su muerte. La tradición cristiana posterior y la veneración de los santos han atribuido a Lázaro un papel en la expansión del cristianismo, y en algunas leyendas y tradiciones, se le ha asociado con la predicación y la evangelización. Sin embargo, estas historias no tienen base bíblica y deben considerarse más como elementos de la tradición que como hechos históricos.
Existen muchas pruebas de que, desde los primeros tiempos del cristianismo, se veneraba a Lázaro, tanto en Jerusalén como en la Iglesia entera. La peregrina Eteria (c 390) describe la procesión que se hacía el sábado anterior al Domingo de Ramos al «Lazarium», es decir, el sitio en el que Lázaro había sido resucitado. Eteria quedó muy impresionada al ver la gran cantidad de gente que asistía a esa procesión.
En la Iglesia de occidente se hacían procesiones semejantes, casi siempre durante la cuaresma. En Milán el Domingo de Pasión se llamaba «Dominica de Lázaro». San Agustín cuenta que el pasaje evangélico de la resurrección de Lázaro se leía en África en el oficio de la Aurora del Domingo de Ramos.
Oración a San Lázaro
San Lázaro bienaventurado,
abogado mío, mi santo protector,
en ti pongo mi confianza,
en ti deposito mis necesidades,
mis preocupaciones y mis angustias,
mis sueños y deseos,
y, sabiendo los muchos milagros
que a través de ti se han obrado,
sabiendo la bondad que de tus manos brota
cuando con humildad y fe a ti se te pide,
hoy llego hasta ti suplicante,
pidiendo tu poderosa ayuda y misericordia.
Oh San Lázaro bendito, por la esperanza tan sublime,
que abrigaba tu corazón
de alcanzar la corona del martirio,
y por aquel deseo ardiente
de dar la vida por Aquel que te la volvió a dar
después de haberla perdido,
concédeme san Lázaro glorioso
tu valiosa mediación,
ruega por mis deseos ante el buen Jesús,
tu amigo, hermano y bienhechor,
y pide que por su infinita misericordia
me conceda lo que pido de todo corazón
y así pueda encontrar alivio en mi desesperación:
(decir con inmensa fe o que se desea conseguir),
y si crees que no es conveniente,
dame la paz y tranquilidad a mi alma
para que espere resignado
el cumplimiento de la voluntad divina.
San Lázaro, glorioso padre de los pobres,
te ruego no dejes de ayudarme,
muéstrate propicio como siempre haces
y lleva cuanto antes mis peticiones al Señor,
dame tus bendiciones y protección,
alivia mis penas y problemas
y aleja de mi vida todo mal y enemigo.
Por Jesucristo, nuestro hermano y Señor.
Así sea.
Rezar tres Padrenuestros,
tres Avemarías y tres Glorias.

San Lázaro | Fuentes
La vida de los Santos por Butler