San efren de siria

18 de Junio: San Efrén de Siria

Publicado el 18 de junio de 2021

Actualizado el 18 de junio de 2025

Archivado en: Santoral

8 Minutos de lectura

San Efrén de Siria, también conocido como Ephrem de Edessa, Ephrem Syrus, Ephrem o Ephraim, era un diácono cristiano sirio y un prolífico himnógrafo y teólogo sirio en el siglo IV. Escribió una gran variedad de himnos, poemas y sermones en verso, así como exégesis en prosa. Estas fueron obras de teología práctica para la edificación de la Iglesia en tiempos difíciles. Sus obras fueron sumamente populares, incluso durante siglos después de su muerte,

San Efrén es especialmente querido en la Iglesia Ortodoxa Siríaca, y se cuenta como un Venerable Padre (es decir, un Monje Santo) en la Iglesia Ortodoxa Oriental. Fue declarado Doctor de la Iglesia en la Iglesia Católica Romana en 1920.


Día celebración: 18 de Junio / 9 de Junio.
Lugar de origen: Nisibis, Tuquía.
Fecha de nacimiento: 306.
Fecha de su muerte: 9 de junio del año 373.
Santo Patrono de: Directores espirituales.
Venerado en: Iglesia Ortodoxa Oriental, Iglesia Ortodoxa Siríaca, Iglesia Católica Romana.


Contenido

– Introducción
– Vida temprana
– Aspecto de San Efrén
– Combatiendo al enemigo
– Visita a San Basilio
– Escritor prolífico
– Oración de San Efrén


Introducción

San Efrén, reconocido en vida como un destacado maestro, orador, poeta, comentarista y defensor de la fe, ha sido honrado con el título único de Doctor de la Iglesia Universal desde 1920. En Siria, tanto católicos como aquellos separados de la Iglesia lo llaman «Arpa del Espíritu Santo». Su influencia ha enriquecido las liturgias de ambas comunidades con sus elocuentes homilías y conmovedores himnos. Aunque no era un erudito académico, San Efrén estaba profundamente inmerso en las Sagradas Escrituras y parecía poseer un conocimiento instintivo de los misterios divinos. San Basilio lo describe como «un interlocutor que conoce toda verdad«, mientras que San Jerónimo, al enumerar los nombres de los grandes escritores cristianos, le dedica estas palabras.

“Efrén, diacono de la iglesia de Edessa, escribió muchas obras en sirio y llegó a tener tanta fama, que en algunas iglesias se leen en público sus escritos, después de las Sagradas Escrituras. Yo leí en la lengua griega un libro suyo sobre el Espíritu Santo; a pesar de que sólo era una traducción, reconocí en la obra el genio sublime del hombre”.

Sin embargo, para mucha gente, el mayor interés en San Efrén radica en el hecho de que a él le debemos, en gran parte, la introducción de los cánticos sagrados en los oficios y servicios públicos de la Iglesia, como una importante característica del culto y un medio de instrucción.

Rápidamente, la música sacra se extendió desde Edessa por todo el oriente y, poco a poco, conquistó a occidente. “A los himnos que le dieron fama, dice un escritor anglicano, debe el ritual sirio en todas sus formas, su vigor y su riqueza; a ellos se debe también, en gran parte, el lugar de privilegio que la himnología ocupa ahora en las iglesias de todas partes” (el Dr. John Gwynn, en el vol. XI» de “Nicene and Post-Nicene Fathers”).

Vida temprana

San Efrén nació alrededor del 306 en Nísibis, Mesopotamia, bajo el dominio romano. Aunque la fe de sus padres es incierta, sugiere que nació «en los caminos de la verdad», indicando su posible cristianismo. A los dieciocho años, se bautizó y se unió al obispo San Jacobo de Nísibis, participando en el Concilio de Nicea en 325. Después de la muerte de San Jacobo, mantuvo relaciones cercanas con sus sucesores y posiblemente tuvo un papel en la escuela episcopal.

Durante tres asedios persas a Nísibis, describió los peligros en himnos y fue testigo de la victoria en el año 350. Tras la entrega de la ciudad a los persas en 363, se refugió en una caverna cerca de Edesa, llevando una vida austera y escribiendo la mayoría de sus obras espirituales, contribuyendo significativamente al pensamiento y la teología cristiana.

Aspecto de San Efrén

A pesar de su aspecto de asceta, bajo, medio calvo y sin barba, con piel áspera y vestimenta remendada, San Efrén no se enclaustraba en su cueva. Aunque su apariencia era seria y solía llorar, demostró apreciar el ingenio agudo. En un episodio, reprendió a una mujer por mirarlo molesta, pero ella respondió con rapidez, sorprendiéndolo. Admirando su perspicacia, exclamó: «¡Si las mujeres de esta ciudad son tan perspicaces, cuánto más sabios deben ser los hombres!» Aunque su cueva era su refugio, descendía a Edesa para ocuparse de asuntos eclesiásticos, influyendo significativamente en la ciudad con sus elocuentes predicaciones sobre la segunda venida de Cristo y el juicio final.

Combatiendo al enemigo

Su principal misión para San Efrén era enfrentarse a las doctrinas falsas que surgían en diversas partes. Al observar cómo Bardesanes difundía enseñanzas equivocadas mediante canciones y música populares, Efrén reconoció el potencial de los cantos sagrados como complemento del culto público.

Decidió adoptar las tácticas del enemigo y, gracias a su propio prestigio y, sobre todo, a la excelencia de sus composiciones, las cuales hizo entonar en las iglesias a través de un coro femenino, logró reemplazar los himnos gnósticos con sus propias creaciones.

A pesar de sus logros, Efrén no se convirtió en diácono hasta más adelante en su vida. Su humildad le impedía aceptar la ordenación, y aunque a veces se le menciona como San Efrén el Diácono, esto respalda la afirmación de algunos biógrafos de que nunca alcanzó una posición eclesiástica más elevada. Por otro lado, en sus escritos hay pasajes que sugieren que ocupaba un cargo sacerdotal.

Visita a San Basilio

Alrededor del año 370, San Efrén emprendió un viaje desde Edesa a Cesarea con el propósito de visitar a San Basilio, una entrevista mencionada por ambos santos y alabada por San Gregorio de Nisa. Aunque algunas crónicas sugieren que extendió su viaje y visitó Egipto, esta afirmación carece de respaldo autorizado y no concuerda con la cronología reconocida de su vida.

La última participación pública de San Efrén fue en el invierno entre los años 372 y 373, poco antes de su muerte. Ante la hambruna en la comarca, se entristeció por el sufrimiento de los pobres. Ante la negativa de los ricos de abrir sus graneros, él ofreció sus servicios y administó considerables recursos, organizando un eficaz servicio de socorro. Agotó sus energías en esta misión y, tras regresar a su cueva, vivió solo treinta días más. Las «Crónicas» de Edesa y autoridades principales señalan su muerte en el año 373, aunque algunos autores sugieren que vivió hasta el 378 o 379.

Escritor prolífico

San Efrén fue un escritor prolífico, con obras en sirio, griego, latín y armenio, clasificadas en exégesis, polémica, doctrina y poesía. Se le atribuyen treinta mil líneas de escritura, y sus «Himnos Nisibianos» y cánticos para estaciones son notables. Sus comentarios cubren todo el Antiguo Testamento y partes del Nuevo, utilizando la Diatessaron para los Evangelios.

Aunque se sabe poco de su vida, sus escritos reflejan un espíritu realista y humanamente cordial al abordar los misterios de la Redención. El «Testamento de San Efrén» revela más sobre su carácter, llamando a sus amigos y discípulos con un tono emocionado y humilde, mostrando una devoción anticipada a los sufrimientos físicos de Cristo.

No me embalsaméis con aromáticas especias, porque no son honras para mí. Tampoco uséis incienso ni perfumes; el honor no corresponde a mí. Quemad el incienso ante el altar santo: A mí, dadme sólo el murmullo de las preces. Dad vuestro incienso a Dios, y a mí cantadme himnos. En vez de perfumes y de especias dadme un recuerdo en vuestras oraciones . . . Mi fin ha sido decretado y no puedo quedarme.

Dadme provisiones para mi larga jornada: vuestras plegarias, vuestros salmos y sacrificios. Contad hasta completar los treinta días y entonces, hermanos haced recuerdo de mí, ya que, en verdad, no hay más auxilio para el muerto sino el de los sacrificios que le ofrecen los Vivos.

Oración de San Efrén

Madre de Dios, llena de gracia,
tú eres la gloria de nuestra naturaleza,
el canal de todos los bienes,
la reina de todas las cosas después de la Trinidad…,
la mediadora del mundo después del Mediador;
tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo,
la llave que nos abre las puertas del paraíso,
nuestra abogada, nuestra mediadora.

Mira mi fe, mira mis piadosos anhelos
y acuérdate de tu misericordia y de tu poder.

Madre de Aquel que es el único misericordioso y bueno,
acoge mi alma en mi miseria y, por tu mediación,
hazla digna de estar un día a la diestra de tu único Hijo.

Amén.

Cordero de Dios

 

San Efrén | Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

https://www.aciprensa.com/recursos/oracion-de-san-efren-2413

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.
✠