San Jose de Cupertino

18 de Septiembre: San José de Cupertino

Publicado el 18 de septiembre de 2019

Actualizado el 24 de abril de 2025

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San José de Cupertino (1603–1663), nacido como Giuseppe Maria Desa en Italia, fue un fraile franciscano famoso por sus experiencias místicas y la levitación durante sus éxtasis religiosos. A pesar de una niñez marcada por problemas de salud y dificultades de aprendizaje, se unió a la orden franciscana y fue ordenado sacerdote en 1628. Sus éxtasis atrajeron tanto admiración como desconfianza, lo que llevó a la Iglesia a investigarlo. Finalmente reconocido por su santidad, es el patrón de los estudiantes y de quienes enfrentan pruebas difíciles. Fue canonizado en 1767, y su festividad es el 18 de septiembre.

Meditación para la fiesta de San José de Cupertino

Cuando estamos agobiados bajo el peso de la tristeza, cuando la malicia de nuestros enemigos, la infidelidad de nuestros amigos, los sufrimientos de nuestro cuerpo y tantos otros acontecimientos desfavorables nos colman de amargura, buscamos un amigo fiel para descargar nuestro corazón en el suyo.

¿Dónde encontrar un amigo más fiel que Jesús? Vayamos, pues, al pie de los altares, confiémosle el motivo de nuestras lágrimas, roguémosle que nos libre de nuestras penas. Interroguémosle, escuchemos lo que nos diga en el fondo del corazón, y pronto seremos consolados. «Me acordé de ti, Señor, y me alegré».

Oración a San José de Cupertino

Querido San José de Cupertino, purifica mi corazón, transfórmalo y hazlo semejante al tuyo, infunde en mí tu fervor, tu sabiduría y tu fé. Muestra tu bondad ayudándome y yo me esforzaré en imitar tus virtudes. Gloria…

Amable protector mío, el estudio frecuentemente me resulta difícil, duro y aburrido. Tú puedes hacérmelo fácil y agradable. Esperas solamente mi llamada. Yo te prometo un mayor esfuerzo en mis estudios y una vida más digna de tu santidad. Gloria…

Oh Dios, que dispusiste atraerlo todo a tu unigénito Hijo, elevado sobre la tierra en la Cruz, concédenos qué, por los méritos y ejemplos de tu Seráfico Confesor Jose, sobreponiéndonos a todas las terrenas concupiscencias, merezcamos llegar a El, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.