20 de Diciembre: Beato Urbano V, Papa


Beato Urbano V

El Beato Urbano V, nacido Guillaume de Grimoard,  fue el jefe de la Iglesia Católica desde el 28 de septiembre de 1362 hasta su muerte en 1370 y también fue miembro de la Orden de los Benedictinos. Es el único Papa de Aviñón en ser beatificado.


Día celebración: 20 de Diciembre.
Lugar de origen: Languedoc, Francia.
Fecha de nacimiento: 1310.
Fecha de su muerte: 19 de Diciembre de 1370 .
Santo Patrono de: Arquitectos, Educadores, Benedictinos, Misioneros.


Contenido

– Breve Biografía
– Oración al Beato Urbano V


Breve Biografía

Guillermo de Grimoard nació en Grisac del Languedoc , en 1310. Su padre era un noble del lugar y su madre era hermana de San Eleazar de Sabrán. Después de estudiar en las Universidades de Montpellier y Toulouse, Guillermo ingresó en la orden de San Benito, donde fue ordenado sacerdote. En seguida, volvió a sus antiguas Universidades y luego pasó a las de París y Aviñón a sacar el grado de doctor. Ahí enseñó algún tiempo.

En 1352, fue nombrad o abad de San Germán de Auxerre . En aquella época, los Papas residían en Aviñón. Durante los siguientes diez años, el aba d Guillermo sirvió en varias misiones diplomáticas a Inocencio VI, el cual en 1361, le nombró abad de San Víctor de Marsella y le envió a Ñapóles como legado ante la reina Juana. Ahí se hallaba Guillermo, cuando se enteró de que Inocencio había muerto y de que él había sido elegido para sucederle. Inmediatamente regresó a Aviñón, donde fue consagrado y coronado. Tomó el nombre de Urbano porque «todos los Pontífices de ese nombre habían sido santos.

Urbano V fue el mejor de los Papas de Aviñón ; sin embargo, como la mayoría de ellos, fue demasiado «nacionalista» par a velar perfectamente por la universal Iglesia, y le fue imposible desarraigar los abusos que pululaban a su alrededor.

La gran empresa de su pontificado fue su intento de establecer nuevamente en Roma la sede pontificia; pero fracasó. En efecto, en 1366, haciendo caso omiso de la oposición del rey de Francia y de los cardenales franceses, anunció al emperador que estaba decidido a trasladarse a Roma . En abril del año siguiente, partió par a allá. En Carneto salieron a recibirle muchos personajes eclesiásticos y seculares, una embajada romana que le entregó las llaves de Sant’Angelo, y el Beato Juan Colombini y los jesuatos, con palmas en las manos e himnos en los labios.

Cuatro semanas más tarde , entró Urbano V en Roma , donde ningún Papa había estado desde hacía más de cincuenta años. Al ver la ciudad, el Pontífice no pudo contener las lágrimas. Las grandes basílicas, incluso la de San Juan de Letrán y las de San Pedro y San Pablo, estaban casi en ruinas. Urbano V se dedicó inmediatamente a repararlas y a hacer habitables las residencias pontificias.

También tomó rápidamente medidas par a restablecer la disciplina entre el clero y el fervor entre el pueblo. En breve tiempo, se dio trabajo a todo el mundo y comenzó a repartirse alimentos a los pobres.

Al año siguiente, el Pontífice se entrevistó con el emperador Carlos IV. La Iglesia y el imperio se aliaron nuevamente , y Carlos entró en Roma , conduciendo por la brida la muí a en que iba montado el Pontífice. Un año más tarde , llegó a Roma el emperador de oriente, Juan V Paleólogo, deseoso de acabar con el cisma y de conseguir la ayuda del Papa contra los turcos. Urbano V le recibió en la escalinata de San Pedro , pero no pudo prestarle ayuda,  pues bastante tenía con defender su propia posición.

En efecto, el Pontífice no había logrado vencer a los condottieri, Perugia se había rebelado, Franci a estaba en guerra con Inglaterra , los franceses de la corte pontificia estaban muy descontentos, y la salud del Papa comenzaba a fallar. Urbano V decidió regresar a Francia. Los romanos le suplicaron que se quedase ; Petrarca se hizo el portavoz de Italia par a rogarle que no partiese ; Santa Brígida de Suecia montó en su muía blanca y fue desde Montefiascone a profetizarle que, si salía de Roma , moriría muy pronto. Todo fue en vano.

En junio de 1370, Urbano V declaró ante los romanos que partí a por el bien de la Iglesia y par a ir a ayudar a Francia . El 5 de diciembre, «triste, enfermo y mu y conmovido» , se embarcó en Carneto. Dios le llamó a Sí el 19 de diciembre . Petrarca escribió:

«Urbano habría sido uno de los hombres más gloriosos, si hubiese puesto su lecho de muerte ante el altar de San Pedro y se hubiese acostado en él con buena conciencia, poniendo a Dios por testigo de que si salía de ahí no era por culpa suya, sino de quienes se había n empeñado en esa fuga vergonzosa.»

Pero los cristianos perdonaron al Papa esa debilidad. Un cronista de Mainz resume así la opinión de sus contemporáneos:

«Fue un a lumbrera del mundo y un camino de verdad ; amó la justicia, huyó de la maldad y temió a Dios.»

Urbano V se vio libre de los vicios de su época y trabajó mucho por la reforma del clero, empezando por su propi a corte, en la que la venalidad era cosa notoria. Mantuvo a muchos estudiantes pobres y fomentó el saber ayudando a varias universidades, como la de Oxford, y procurando la fundación de otras nuevas, como las de Cracovia y Viena . El santo confió a los dominicos de Toulouse la custodia de las reliquias de Santo Tomás, y escribió a la Universidad de dicha ciudad :

«Deseamos y mandamos que sigáis la doctrina del bienaventurado Tomás, que es verdadera y católica, y que la promováis todo lo posible. «

Los peregrinos empezaron a acudir al sepulcro de Urban o V, en la abadía de San Víctor de Marsella. El Papa Gregorio XI prometió al rey de Dinamarca , quien había pedido la canonización de Urbano V, que la causa sería introducida . Aunque la época era mu y turbulenta , el pueblo cristiano prosiguió tributando culto al siervo de Dios. Pío IX confirmó el culto del Beato Urbano en 1870. Su nombre figura en el calendario romano y en el de varias diócesis de Francia.

Oración al Beato Urbano V

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que San Urbano V, Papa, presidiera a todo tu pueblo y lo iluminara con su ejemplo y sus palabras, por su intercesión protege a los pastores de la Iglesia, a sus rebaños y hazlos perseverar por el camino de la salvación eterna.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Amén.

Beato Urbano V | Fuentes
La vida de los Santos por Butler.