Teodoro de tarse

19 de Septiembre: San Teodoro de Tarso, Arzobispo de Canterbury

Publicado el 19 de septiembre de 2020

Actualizado el 23 de abril de 2025

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San Teodoro de Tarso fue arzobispo de Canterbury desde 668 hasta 690. Creció en Tarso, pero huyó a Constantinopla después de que el Imperio persa conquistara Tarso y otras ciudades. Después de estudiar allí, se trasladó a Roma y más tarde fue instalado como arzobispo de Canterbury. San Teodoro de Tarso es mejor conocido por su reforma de la Iglesia inglesa y el establecimiento de una escuela en Canterbury.


Día celebración: 19 de Septiembre.
Lugar de origen: Tarso. Turquía.
Fecha de nacimiento: 602.
Fecha de su muerte: 19 de Septiembre de 690.


Contenido

– Breve biografía
– Muerte
– Oración a San Teodoro de Tarso


Vida temprana

San Teodoro, originario de Tarso en Cilicia y estudiante en Atenas, fue el último obispo extranjero en ocupar el trono metropolitano de Canterbury y uno de los más destacados arzobispos. Tras la muerte de San Deusdedit en 664, los reyes Oswy de Nortumbría y Egberto de Kent enviaron a Roma al sacerdote Wighard para que fuera consagrado y confirmado por el Pontífice como nuevo arzobispo.

Sin embargo, Wighard murió en Italia, y el Papa San Vitaliano eligió al abad Adrián, de un monasterio cercano a Nápoles, para ser arzobispo. Adrián, nacido en África, experto en griego, latín, teología y disciplina monástica, rechazó el cargo debido a su temor por las responsabilidades. El Papa le pidió que encontrara un candidato adecuado, pero la primera opción, el monje Andrés, fue descartada por problemas de salud. Finalmente, Adrián propuso a Teodoro de Tarso.

Teodoro fue aceptado como arzobispo, con la condición de que el abad Adrián lo acompañara a Bretaña para vigilar que no introdujera nada contrario a la fe, dado su origen griego. A sus 66 años, Teodoro era un experto en ciencias seculares y sagradas, tenía una vida ejemplar, pero aún no había recibido las órdenes sagradas. Tras su elección, fue ordenado subdiácono y tuvo que esperar varios meses para que le creciera el cabello y se le cortara en forma de corona, según la costumbre romana.

Es probable que Teodoro, antes de su nombramiento, fuera monje en órdenes orientales, donde se llevaba el cabello corto, lo que requirió un «cambio de rito» para su promoción. El Papa San Vitaliano lo consagró obispo y lo encomendó a San Benito Biscop, quien regresó a Inglaterra con Teodoro y Adrián como guía e intérprete. Partieron en mayo de 668, viajando por mar a Marsella y luego por tierra hasta Arles, donde fueron recibidos por el arzobispo Juan. Teodoro pasó el invierno en París con San Agilberto, quien le informó sobre la situación de la Iglesia en Inglaterra y le enseñó nociones de inglés.

Cuando Egberto, rey de Kent, supo que Teodoro estaba en París, envió a su mayordomo para darle la bienvenida y llevarlo a Quentavic, donde Teodoro enfermó y tuvo que recuperarse antes de embarcarse hacia Canterbury, tomando posesión de su sede el 27 de mayo de 669, un año después de partir de Roma. San Adrián permaneció en Francia temporalmente.

Teodoro comenzó visitando las iglesias inglesas, fue bien recibido y reforzó la disciplina eclesiástica, como la celebración de la Pascua y la introducción del canto romano. También estableció reglamentos, combatió abusos y ordenó obispos para las regiones necesitadas. En Nortumbría, resolvió las disputas entre los obispos San Wilfrido y San Chad, declarando la consagración de Chad indebida, quien aceptó y se retiró a su monasterio. Teodoro luego lo elevó a la sede de los mercianos, mientras Wilfrido fue confirmado como obispo de York, favoreciendo la política pro-Roma, frente a los celtas de Nortumbría, razón por la que el Papa envió a Teodoro y Adrián.

Teodoro logró influir en Lindisfarne, bastión celta, consagrando una iglesia en honor a San Pedro y ordenando que cada familia recitara diariamente el Padre Nuestro y el Credo. Fue el primer arzobispo al que obedeció toda la Iglesia de Inglaterra y su reputación se extendió por todo el territorio. Junto con Adrián, impartía enseñanzas en griego, latín, ciencias, astronomía y aritmética, atrayendo a numerosos estudiantes.

Durante su gobierno episcopal, la paz y el aprendizaje florecieron en Inglaterra. Según San Beda, los reyes se volvieron poderosos y los súbditos, buenos cristianos, centrados en la paz y la vida espiritual. Teodoro nombró obispos, como Putta para Rochester, y convocó en 673 el primer concilio nacional de la Iglesia inglesa en Hertford, con la participación de varios obispos y representantes de San Wilfrido, donde presidió los debates.

«Os rogamos, muy amados hermanos, que por el amor y el temor de nuestro divino Redentor, lleguemos a tratar todos en común los asuntos relacionados con la fe y que están encaminados al fin que ha sido decretado y definido por los santos y venerables padres y que es hacia el cual todos debemos mirar invariablemente».

Tras el concilio, Teodoro escribió un libro de cánones, destacando diez importantes para Inglaterra. El primero establecía que la Pascua debía observarse según las normas del Concilio de Nicea, en contra de los celtas. Otros cánones consolidaron el sistema diocesano y marcaron el primer acto legislativo para todo el pueblo inglés, tanto en lo eclesiástico como en lo civil.

Uno de los cánones convocaba un sínodo anual de obispos en Clovesho. En 680, Teodoro convocó otro concilio en Hatfield para proteger la pureza de la fe, reafirmando los decretos de los cinco concilios ecuménicos y condenando las herejías. En 678, surgieron tensiones entre el rey Egfrido de Nortumbría y San Wilfrido debido al apoyo de este último a la decisión de Santa Etheldreda de retirarse a un convento.

La administración de San Wilfrido en la diócesis de York generó descontento, y Teodoro aprovechó la situación para afirmar su autoridad, dividiendo la diócesis en tres y nombrando nuevos obispos, con el apoyo del rey Egfrido. Wilfrido se opuso, apeló a Roma y viajó personalmente para defender su caso. El Papa San Agato ordenó su restitución, pero Egfrido rechazó la decisión y Wilfrido fue exiliado, dedicándose a evangelizar a los sajones del sur. Teodoro no intervino, consagrando a San Cutberto como obispo de Lindisfarne. Más tarde, Teodoro y Wilfrido se reconciliaron, y este último volvió a la diócesis, ya reducida.

San Teodoro escribió a los reyes Ethelredo de Mercia y Aldfrido de Nortumbria para recomendar a San Wilfrido y mediar con quienes se oponían a su restitución, como Santa Elfleda. Aunque su obra literaria más conocida es el «Penitencial de Teodoro», su mayor legado fue como organizador de la Iglesia en Inglaterra. Aunque no fue él quien instauró el sistema parroquial, sí transformó la Iglesia inglesa, convirtiéndola de una misión dividida en una verdadera provincia de la Iglesia católica, organizada en diócesis bajo la autoridad de Canterbury, un legado que perduró 850 años.

Muerte

Murió el 19 de septiembre de 690 y fue sepultado en la iglesia de la abadía de San Pedro y San Pablo en Canterbury, de manera que el monje griego quedó enterrado junto a su primer predecesor el monje romano Agustín.

«Para decirlo en pocas palabras», escribe San Beda, «las iglesias de Inglaterra prosperaron más durante el pontificado (de San Teodoro) que todo lo que habían progresado antes, desde su nacimiento»; mientras que, Stubbs dice lo siguiente:

«Es difícil cuando no imposible, estimar la deuda que Inglaterra, Europa y la civilización cristiana tienen con San Teodoro por el trabajo que realizó».

Eso es lo que no se ha olvidado y hoy se celebra su fiesta en seis de las diócesis de Inglaterra y en las congregaciones inglesas de benedictinos.

Oración a San Teodoro de Tarso

Oh sabio y santo San Teodoro de Tarso,
que fuiste enviado por la Providencia
desde tierras lejanas para iluminar con la fe
a la Iglesia de Inglaterra,
te pedimos que intercedas por nosotros.

Tú que guiaste a los fieles con prudencia y fortaleza,
tú que uniste corazones divididos
y restauraste la unidad del cuerpo de Cristo,
enséñanos también a ser instrumentos de reconciliación
y constructores de comunión.

Doctor fiel de la verdad,
pastor solícito del rebaño,
inspíranos a vivir con integridad,
a estudiar la Palabra con humildad,
y a proclamar el Evangelio con valentía.

Que tu ejemplo de vida entregada y tu sabiduría
nos impulsen a servir a la Iglesia sin temor,
a amar sin medida,
y a caminar con esperanza en medio de los desafíos.

San Teodoro, ruega por nosotros,
para que seamos dignos discípulos de Cristo
y portadores de su luz en el mundo.

Amén.

Cordero de Dios

San Teodoro de Tarso | Fuentes

La vida de los Santos por Butler

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.