Francisco paula

2 de Abril: San Francisco de Paula, Fundador y ermitaño

Publicado el 2 de abril de 2021

Actualizado el 15 de abril de 2025

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Día celebración: 02 de Abril.
Lugar de origen:  Paula, Antiguo reino de Nápoles.
Fecha de nacimiento: 27 de marzo de 1416.
Fecha de su muerte: 2 de abril de 1507 .
Santo Patrono de: Navegantes, marinos, oficiales navales.


Contenido

– Introducción
– Ermitaño a los catorce años
– Fundador a los 20 años
– San Francisco de Paula funda un convento de monjas
– Violenta persecución
– San Francisco de Paula en la corte de Francia
– Últimos años y muerte del Santo
– Oración a San Francisco de Paula


Introducción

San Francisco de Paula nació el 27 de marzo de 1416 en Calabria, Italia, fruto de las oraciones de sus padres, Santiago Martolilla y Viena de Fuscaldo, quienes tras años sin hijos, prometieron dedicar a su hijo a Dios si sus oraciones eran escuchadas. Aunque el niño enfermó gravemente a los pocos meses, los padres, en un acto de fe profunda, prometieron vestirlo como un fraile y educarlo en un monasterio si sanaba. Milagrosamente, el niño se recuperó. Posteriormente, nació su hermana Brígida. Desde joven, Francisco mostró una inclinación religiosa profunda, pasando horas en la iglesia y practicando ayunos y penitencias. A los trece años, tuvo un sueño en el que un monje le recordaba a sus padres el voto que habían hecho, lo que llevó a la familia a reconocer y aceptar la vocación religiosa de Francisco.

Ermitaño a los catorce años

Francisco y sus padres se dirigieron al convento de los Cordeleros en la ciudad de San Marcos. Aunque fue bien recibido por los religiosos, Francisco llevó una vida de estricta austeridad, impresionando a todos por su mortificación y sencillez. A pesar de la admiración que ganó en el convento, decidió unirse a una peregrinación con sus padres a varios lugares sagrados, incluido Monte Casino. Inspirado por el ejemplo de San Benito, Francisco solicitó a sus padres permiso para vivir solo en un rincón apartado de sus tierras. Aunque sus padres accedieron, Francisco pronto buscó una cueva aislada en un terreno escarpado donde vivió durante seis años, llevando una vida de oración, penitencia y lucha espiritual. Su existencia en reclusión fue descubierta accidentalmente por cazadores, y su fama creció debido a los milagros atribuidos a él. Esto llevó a que otros buscaran unirse a él en su vida solitaria.

Fundador a los 20 años

San Francisco de Paula y sus discípulos necesitaron un espacio más grande debido al creciente número de seguidores. Con permiso del arzobispo de Cosenza, construyeron un monasterio en un monte cercano a Paula, con contribuciones tanto monetarias como laborales de la comunidad. Durante este tiempo, Francisco mostró numerosos milagros, como hacer surgir una fuente, proveer alimentos milagrosamente, y entrar en un horno encendido sin sufrir daño. Además, resucitó a un joven y convenció a su sobrino, Nicolás, para unirse a la vida religiosa, a pesar de la oposición inicial de su madre. Con el aumento de su fama, Francisco fundó más monasterios, incluido uno en Paterno en 1444, que también fue objeto de milagros. A pesar de enfrentar desafíos y envidias, Francisco, con su poderosa elocuencia, logró numerosas conversiones y estableció más conventos.

De este modo alcanzamos al año 1464, en que el fundador salió de Ca­labria, dejando los cuatro conventos en plena prosperidad, y pasó a Sicilia donde era ansiosamente esperado. Frisaba entonces en los cuarenta y ocho.

San Francisco de Paula funda un convento de monjas

El viaje de San Francisco de Paula a Sicilia fue señalado por dos milagros extraordinarios. El primero fue que alimentó por espacio de tres días a nueve viajeros con un panecillo que se halló en sus mochilas; el segundo, de más resonancia todavía, aconteció así: Como a causa de su pobreza se le negara pasaje en el navío, púsose en oración y acabada ésta, llegóse hasta las aguas, extendió sobre ellas su capa, hizo la señal de la cruz y subió a esta embarcación de nueva guisa, diciendo a sus dos acompañantes: «Se­guidme, no temáis»; y los tres pasajeros abordaron de esta forma a la isla, cerca de Mesina.

La milagrosa travesía del estrecho de Mesina por el santo varón de Dios, se glosa en el himno de Laudes que los religiosos de la Orden de los Mínimos cantan en la fiesta de su glorioso Fundador.
En los cuatro años que pasó en Sicilia, San Francisco de Paula predicó con gran acierto y provecho espiritual; fundó y mandó edificar el convento de Melazzo, origen de otros varios, y el primer  monasterio de religiosa ermitañas, terminado lo cual regresó a Calabria.

Violenta persecución

El papa Paulo II quedó impresionado por los milagros atribuidos a San Francisco de Paula, y tras una investigación favorable, bendijo y favoreció tanto al ermitaño como a sus seguidores. Más tarde, Sixto IV amplió estos privilegios y nombró a San Francisco Superior General vitalicio de la Orden de los Ermitaños de Calabria. A pesar de su posición, San Francisco no dudó en criticar a líderes como Fernando I, rey de Nápoles. En respuesta, el hermano del rey, Juan de Aragón, intentó expulsar a los monjes, pero murió misteriosamente envenenado. Luego, el rey intentó capturar a San Francisco, pero cuando soldados buscaron en su convento, lo encontraron orando, y al ser confrontados, el líder se arrepintió y pidió perdón. Posteriormente, en la terrible invasión de los turcos, quienes llevaron a cabo la toma de Otranto (1480) pasaron por las armas a ochocientos de sus habitantes, y amenazaron a Italia entera. Las oraciones y ayunos de San Francisco se consideraron cruciales para la protección de Italia, y sus profecías se cumplieron con la derrota de los turcos.

San Francisco de Paula en la corte de Francia

Luis XI de Francia estaba a la sazón acometido de una terrible enfermedad que los médicos no podían atajar, por lo que no confiaba ya en otro auxilio que en el divino. La fama del taumaturgo italiano despertó en el rey vivos deseos de tenerle a su lado.

Aunque le llamaba personalmente el monarca, San Francisco de Paula se excusó humildemente y se negó a partir de Calabria; el propio rey Fernando no obtuvo mejor resultado; pero así que el papa Sixto IV hubo hablado, por obediencia y a pesar de sus sesenta y tres años y del afecto que tenía a sus Hermanos, de los que había de separarse, proveyó al nombramiento de su sucesor y se despidió de los monjes.

Tomó consigo a dos acompañantes y partió para Francia. En Roma se avistó con el Sumo Pontífice, del que recibió muy paternal bendición. Su viaje fue verdaderamente triunfal y se­ñalado con varios milagros. En Amboise le aguardaba el joven delfín y futuro Carlos VIII, que salió a su encuentro desde el castillo de Plessis-les-Tours, residencia del rey. Éste, a su vez, acudió a recibirle rodeado de su corte y luciendo magnífico manto real. Presentóse de hinojos ante el monje calabrés, le rogó que obtuviese su curación y la prolongación de su vida. «Si tal es la voluntad de Dios» — repuso Francisco.

San Francisco de Paula pronosticó la muerte del rey Luis XI, quien falleció santamente en 1483. A pesar de su joven sucesor, el rey construyó un monasterio llamado Jesús María bajo la influencia de San Francisco, resultando en la fundación de 28 nuevos monasterios en varios países en menos de veinte años. Estableció un monasterio en Tours con el respaldo real, y Carlos VIII valoraba mucho los consejos del Santo, incluso en asuntos de Estado. Carlos VIII mostró su gratitud con un monasterio en Roma tras sus victorias en Italia. San Francisco revisó repetidamente la Regla de su Orden, con diferentes aprobaciones papales, incluido el establecimiento del nombre «Mínimos» y la inclusión de un cuarto voto de guardar Cuaresma perpetua.

Últimos años y muerte del Santo

San Francisco de Paula quería regresar a Italia, pero después de recibir inicialmente permiso del rey Luis XII de Francia, el cardenal de Ámboise convenció al rey de revocar esa decisión por considerarlo una pérdida para Francia. A pesar de esto, el rey prometió proteger su Orden y convocó a un capítulo general. A la edad de 91 años, San Francisco fue advertido de su próxima muerte. Murió el Viernes Santo, 2 de abril, después de bendecir a sus seguidores. Su cuerpo atrajo a multitudes y se reportaron milagros, incluida la curación de la princesa Claudia. Ana de Bretaña, madre de Claudia, impulsó su canonización, que finalmente se realizó en 1519 por el papa León X. Sin embargo, en 1562, sus restos fueron profanados y quemados por soldados protestantes, aunque algunos huesos fueron salvados de las cenizas.

Oración a San Francisco de Paula

Sol luminoso de caridad y verdadero Padre de los pobres, glorioso san Francisco de Paula, como pobre y necesitado de salvación recurro a ti para que me alcances del Señor una fe viva, una esperanza fuera de toda duda, una caridad ardiente con mis hermanos y una paciencia inalterable en las pruebas y contrariedades de la vida.

Tú, que de un modo vivo y completo reflejaste la imagen de nuestro divino Redentor, ayúdeme a modelar mi vida según el ejemplo y enseñanzas de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

Dame tus bendiciones y ayuda poderosa en toda necesidad material o espiritual, e intercede por mí para que pueda resolver de manera satisfactoria las dificultades y problemas que tanto me afligen;
tú que fuiste distinguido por Dios con el don de obrar incontables milagros haz, glorioso san Francisco de Paula, que alcance del Señor lo que con esperanza solicito: (hacer la petición).

Oh santo bienaventurado, confío en tu valiosa y prodigiosa mediación y sé que con tu ayuda seré prontamente atendido.

Caritativo y venturoso san Francisco de Paula, tú que fuiste elevado a la gloria de los santos, y velas con amor y caridad por los que a ti acudimos, consigue también de Dios Misericordioso que caminando santamente durante esta peregrinación terrena, merezcamos gozar contigo de los inefables gozos de la divinidad en la plenitud de la eterna bienaventuranza.

Espero confiadamente alcanzar estas gracias con tu eficaz y poderosa ayuda y protección y la maternal intercesión de la Santísima Virgen María, en virtud de los méritos infinitos de nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

| Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.