Angeldelaguarda

2 de Octubre: Santos Ángeles de la guarda

Publicado el 2 de octubre de 2021

Actualizado el 18 de abril de 2025

Archivado en: Santoral

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El Altísimo mandó a sus ángeles que cuidasen de ti; los cuales te guardarán en cuantos pasos dieres; te llevarán en sus manos; no sea que tropiece tu pie contra la piedra.

(Salmo, 90, 11-12)

Tu ángel de la guarda es tu compañero y tu amigo. Se te entrega en el primer momento de la existencia y permanece contigo hasta el final. Él te inspira con pensamientos buenos y santos. Él te protege de muchos peligros y accidentes, y te ayuda de mil maneras a lo largo de tu vida. Los Ángeles están deseosos de ser nuestros amigos y nos aman con toda la intensidad de su naturaleza angelical.

Los Ángeles son espíritus puros, poderosos Príncipes del Cielo que están ante Dios. Son fuegos ardientes de amor, llenos de plenitud de felicidad. No hay dos ángeles iguales y hay demasiados para ser contados.

«Miles y miles le servían y diez mil veces cien mil estaban delante de él».

(Dan. 7:10)

A Santa Francisca de Roma, se le concedió el poder ver  a su propio ángel. Contaba la santa, que el esplendor de su ángel atenuaba la luz del sol, la luna y las estrellas. A menudo podía leer sus oraciones a la luz de su ángel.

La inteligencia angelical es inmensamente superior a la nuestra. Caminamos de verdad en verdad, estudiando, investigando constantemente para comprender un tema, pero ellos comprenden todo el tema de una sola mirada. En esa misma mirada, ven de inmediato todos los matices y consecuencias de una determinada acción. Es fácil ver lo importante que sería su ayuda para nosotros, que necesitamos ayuda para tomar decisiones todos los días de nuestras vidas.

Hay ángeles en el cielo y también en la tierra, cada uno con diferentes trabajos que hacer. Naciones, ciudades, familias, pueblos, todos tienen sus Ángeles especiales. Santo Tomás de Aquino nos enseña que hay ángeles que guían las estrellas, la luna, el sol y los planetas, manteniendo todo en armonía según el plan de Dios. La Escritura nos habla de los ángeles que realizan deberes que algunos atribuyen al azar.

Era un ángel que le dio su cualidad medicinal al estanque de Betesda; un ángel generó los incendios en el monte Sinaí; el trueno y el relámpago fueron obra de Ángeles; y en el Apocalipsis leemos acerca de los ángeles refrenando los vientos. Así, aprendemos que el curso de la naturaleza, tan maravilloso ya veces tan terrible, es movido por estos seres invisibles.

Es interesante notar que en la época del Renacimiento, los ángeles comenzaron a ser retratados como bebés gordos y dulcetes con alas. Este estilo artístico continúa hasta nuestros días. Es una vergüenza que guerreros tan militantes se vean reducidos a estas representaciones casi infantiles. Así, en la mente del espectador, el papel del ángel como protector y vengador se desvanece, reemplazado por una idea diferente.

Sin embargo, hay muchos incidentes en la vida de los santos que muestran la misión militante y protectora de los ángeles hacia los hombres. San Juan Bosco, por ejemplo, fue un hombre que luchó vigorosamente contra la herejía valdense. Muchos de los herejes lo odiaban por su lucha implacable y trataron de matarlo muchas veces. Durante este peligroso período de su vida, un gran perro gris apareció y lo acompañaría mientras caminaba por las calles de la ciudad, luchando contra los atacantes. Cuando pasó el peligro, el perro desapareció. En sus escritos, Don Bosco llamó a este perro Grigio [Gris],

Meditación sobre el Ángel guardián

I. Admira la bondad de Dios que ha destinado a un príncipe de su corte a que vele sobre tu conducta. Tu ángel de la guarda día y noche se mantiene a tu lado; te defiende contra el demonio y las tentaciones; te inspira santos pensamientos; te desvía del mal; intercede por ti ante Dios. Agradece a Dios la bondad que te demuestra al darte un conductor tan fiel y tan caritativo, y ve en esta gracia una prueba de la estima que tiene de tu alma. Agradece a tu ángel custodio por los servicios que te presta; pídele los continúe hasta tu muerte.

II. Ten profundo respeto por tu ángel y demuéstraselo todos los días con alguna oración. No mal trates, no escandalices a nadie; acuérdate de la palabra del Señor que te prohíbe escandalizar a los pequeñuelos, porque sus ángeles ven siempre el rostro de su Padre. Estos ángeles vengarán el daño que hicieres a quienes están a su cuidado. Si trabajas por convertir a algún pecador, ruega a su ángel custodio que te ayude. Honra a tu ángel de la guarda. N o hagas en su presencia lo que no harías en presencia de una persona respetable. (San Bernardo).

III. Considera a tu ángel custodio como al mejor amigo que tienes en este mundo. Él es fiel, no te abandonará en tus necesidades. Está infinitamente iluminado, consúltalo en tus dudas: no te engañará. Es poderoso para socorrerte: tiene más poder, más inteligencia y más fuerza que los hombres en quienes pones tu confianza. Escucha lo que te inspira. ¡Ah! si tuvieses un poco de fe, nada temerías, sabiendo que tu ángel está contigo.

Oración al Ángel guardián

Oh Dios, que, por inefable providencia, os dignáis enviar a vuestros santos ángeles para que nos guarden, conceded a nuestras humildes súplicas la gracia de ser sostenidas por su protección, y el gozo de ser en la eternidad los compañeros de su gloria. Por J. C. N. S. Amén.

Cordero de Dios

 

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.