Santa Juana de Chantal (Jeanne-Françoise Frémiot, Baronne de Chantal) es la santa fundadora de la Orden religiosa de la Visitación de Santa María. La orden aceptaba mujeres que eran rechazadas por otras órdenes debido a problemas de salud o edad: «¿Qué quieres que haga? Me gustan las personas enfermas; estoy de su lado».
Día celebración: 21 de agosto.
Lugar de origen: Dijón, Francia.
Fecha de nacimiento: 23 de enero de 1572.
Fecha de su muerte: 13 de diciembre de 1641.
Patronazgo: Patrona de las viudas, de las mujeres que sufren por su familia, de las personas con dificultades familiares o domésticas.
Contenido
– Introducción
– Ama de casa, amor de los pobres
– Santa Juana de Chantal y San Francisco de Sales
– Vocación religiosa
– Dolorosa despedida
– La Orden de la Visitación
– Pérdidas dolorosas y muerte
– Oración a Santa Juana de Chantal
Introducción
San Francisco de Sales elogió a la señora de Chantal como la mujer fuerte que anhelaba encontrar, un elogio confirmado por la Iglesia y justificado por la vida llena de sacrificios y actividad prodigiosa de esta santa: «Hallé en Dijón lo que Salomón ansiaba encontrar en Jerusalén, hallé a la mujer fuerte, en la persona de la señora de Chantal».
Juana Francisca, nacida en Dijón en 1572, en el seno de la noble familia Fremyot, mostró desde temprana edad un amor profundo por la Santísima Virgen y una devoción extraordinaria por la Iglesia Católica. A los cinco años, defendió con valentía la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía ante un protestante, recibiendo dulces que rechazó, arrojándolos al fuego con la firme convicción de condenar la herejía. Su padre, reconocido por su virtud, confió la educación de Juana y sus hermanos a maestros selectos, reservándose él mismo inculcarles los principios de la virtud y la doctrina cristiana con su ejemplo y enseñanza.
Ama de casa, amor de los pobres
Juana rechazó numerosas propuestas de matrimonio debido a su preferencia por la virtud sobre la opulencia. Finalmente, se casó con el barón de Chantal, un hombre noble y cortés. Asumió la gestión de los bienes familiares durante la ausencia de su esposo, restaurando el orden y la devoción en el castillo. Se destacó por su generosidad con los necesitados y su delicada atención a los enfermos. Durante una hambruna en 1600, el castillo se convirtió en un refugio para los pobres, donde Juana distribuía alimentos sin reservas, mostrando una confianza inquebrantable en la providencia divina.
Primeras pruebas
Después de ocho años de matrimonio feliz, el señor de Chantal murió a los treinta y cinco años, dejando a su esposa viuda con cuatro hijos. A pesar del intenso dolor, Juana se consagró al amor de Dios, haciendo voto de castidad perpetua y dedicándose a la educación de sus hijos y al cuidado de los necesitados. Vivir con su suegro en el castillo de Montelón resultó ser una experiencia difícil debido a la actitud autoritaria de este y de la ama de llaves, pero Juana mostró paciencia durante los siete años que duró esta situación.
Santa Juana de Chantal y San Francisco de Sales
La Santa pidió fervientemente a Dios un director espiritual y recibió una indicación divina para acudir a un sacerdote. Sin embargo, antes pasó por una experiencia difícil con otro religioso durante dos años, aprendiendo a someterse a la voluntad divina. Finalmente, conoció a San Francisco de Sales en 1604, quien se convirtió en su guía espiritual con una docilidad perfecta, dando lugar a una relación de profunda amistad y ascetismo que perduró a través de sus cartas.
Vocación religiosa
La Santa mostraba virtudes cristianas al tratar con los pobres, ofreciendo limosna por amor a Dios y atendiendo a los enfermos con compasión. A pesar de las propuestas matrimoniales, rechazó firmemente casarse nuevamente. Optó por una vida de entrega total a Dios, fundando la Orden de la Visitación con la ayuda de San Francisco de Sales en 1607. A pesar de los obstáculos, logró el consentimiento de su familia en 1609, demostrando que sus hijos serían bien cuidados y sus bienes bien administrados.
Dolorosa despedida
Determinó despedirse primero de su suegro el señor de Chantal. Le pidió perdón de sus faltas y solicitó su bendición. El anciano aunque la amaba a su modo, la tenía por santa. Cuando apareció en la escalinata, una multitud de pobres, la acogió llorando y la acompañó largo trecho en el camino, formándole cortejo de agradecidos corazones, que arrancó lágrimas a Juana Francisca.
Pero en Dijón le esperaba la más dura prueba. Celso Benigno se colgó al cuello de su madre y le suplicó con lágrimas que no le abandonase. La señora de Chantal se desprendió de los brazos de su hijo y, aunque con el corazón traspasado de pena, se dirigió a la puerta con firme resolución.
Pero Celso Benigno se lanzó tras ella y arrojándose al suelo en la puerta misma le dijo: «Mirad, madre mía, si no puedo reteneros tendréis que pasar por encima de vuestro hijo». Se contúvo la madre temblando de dolor. «¡Cómo, señora! —le dijo uno de los testigos de la escena— ; ¿os harán titubear los lloros de un hijo? —De ninguna manera —replicó la Santa— ; pero, ¿qué quiere usted? Soy madre».
Y con los ojos en el cielo pasó adelante, haciendo gran violencia al corazón. Apareció entonces el Presidente Fremyot, se postró ella a sus pies y le pidió su bendición. «Dios mío —exclamó Fremyot—, no me toca a mí censurar lo que hacéis; consiento en ello con todo mi corazón, y os inmolo con mis propias manos esta hija única que me es tan querida como lo era Isaac para su padre Abrahán. Ve, hija mía, ve libremente a donde Dios te llama». La heroica madre salió de Dijón el 29 de marzo de 1610.
La Orden de la Visitación
La Congregación de la Visitación, fundada por San Francisco de Sales, acoge a mujeres de todas las edades y estados de salud, permitiéndoles buscar la perfección espiritual sin imponerles mortificaciones físicas severas. Inicialmente, conocida como las Salesas, era una congregación de votos simples y no solemnes, que combinaba la vida contemplativa con el servicio a los pobres y enfermos. Sin embargo, en 1615, se transformó en una Orden contemplativa con votos solemnes y clausura, conservando su nombre original. Desde entonces, su crecimiento fue rápido y acompañado de numerosos favores divinos.
Pérdidas dolorosas y muerte
A pesar de ser religiosa, Juana Francisca de Chantal nunca olvidó su papel como madre, cuidando de sus hijos, administrando sus bienes y asegurando su futuro. Tras la muerte de su padre en 1611, cumplió sus deberes terrenales con diligencia y habilidad, siguiendo el consejo de San Francisco de Sales de mantener la mirada en el cielo. También se enfrentó a la difícil tarea de resolver los asuntos del castillo de Montelón tras la muerte de su suegro, mostrando generosidad hacia la ama de llaves. En 1617, tras la muerte de su yerno, concedió a su hija moribunda el deseo de ser enterrada junto a las religiosas de su comunidad, con el permiso y el apoyo de San Francisco de Sales.
La Madre Juana Francisca cayó gravemente enferma, pero fue curada instantáneamente por San Francisco de Sales, quien también falleció el 28 de diciembre de 1622. Después, enfrentó una serie de pérdidas, incluida la muerte de su hijo y otros familiares, preparándose así para su propia muerte durante una agonía de nueve años. A pesar de las torturas físicas y espirituales, mantuvo una serena calma y falleció el 13 de diciembre de 1641. Fue enterrada en la capilla de la Visitación de Annecy, junto a San Francisco de Sales. Benedicto XIV la beatificó en 1751 y fue canonizada por Clemente XIII en 1767.
Oración a Santa Juana de Chantal
Oh Dios omnipotente y misericordioso, que, después de haber abrazado con tu amor a la bienaventurada Juana Francisca, la dotaste de admirable fortaleza para recorrer la vida por el sendero de la perfección; Tú, que has querido, por su intermedio, enriquecer a la Iglesia con una nueva familia, haz, por todos sus méritos e intercesión que, convencidos de nuestra debilidad y confiados en tu poder infinito, lleguemos, con tu gracia a vencer todos los obstáculos que se oponen a nuestra salvación.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

Santa Juana de Chantal | Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.