Beata Jutta de Diesenberg: Cerca de Huy, en la región de Lieja, en Bélgica, santa Juta o Iveta, la cual, habiendo quedado viuda, se dedicó a curar leprosos, y se recluyó más tarde en una celda cercana a ellos.
Día celebración: 22 de Diciembre.
Fecha de su muerte: 1136.
Contenido
– Introducción
– Oración a la Beata Jutta de Disesenberg
Introducción
La beata Jutta de Diesenberg era hermana del conde Meginardo de Spanheim. Vivió recluida en una casita próxima al monasterio fundado por San Disibodo en Diesenberg. Era una «noble mujer», a quien se confió la educación de Santa Hildegarda.
Jutta le enseñó a leer y a cantar, y la inició en el conocimiento del latín. Pronto se reunieron con la beata algunas discípulas y formaron una comunidad de la que ella fue superiora durante unos veinte años. Santa Hildegarda escribe:
«La gracia de Dios henchía a esta mujer hasta el desbordamiento, como sucede con los ríos alimentados por muchas corrientes. Pasó su vida entera velando, ayunando y haciendo penitencia sin descanso, hasta el día en que una muerte feliz la libertó de las ataduras mortales. Dios ha dado testimonio de su santidad con milagros extraordinarios.»
Jutta era una severa practicante del ascetismo, incluida la autoflagelación penitencial. Llevaba una cadena debajo de la ropa, rezaba descalza en el frío extremo de un invierno alemán y rechazaba las modificaciones permitidas (e incluso fomentadas) en la dieta benedictina para los enfermos.
Las reliquias de la Beata Jutta atraían a numerosos peregrinos a Diesenberg; por ello los monjes se opusieron a que Santa Hildegarda trasladase a Bingen la comunidad de la beata.
Oración a la Beata Jutta de Disesenberg
Oh Beata Jutta, alma consagrada al silencio y la oración, que supiste renunciar a los honores del mundo para abrazar la vida oculta en Cristo,enséñanos a buscar lo eterno por encima de lo pasajero.
Tú que, en tu celda solitaria, contemplaste los misterios de Dios y formaste con paciencia y sabiduría a la joven Hildegarda, ruega por nosotros, para que seamos dóciles a la voz del Espíritu y vivamos nuestra fe con autenticidad y humildad.
Intercede por los que viven el llamado a la soledad fecunda, por los que buscan a Dios en el silencio, y por los que educan en la fe a las nuevas generaciones.
Beata Jutta, sierva fiel del Altísimo, alcanza para nosotros la gracia de la fidelidad hasta el fin.
Amén.

Beata Jutta de Disesenberg| Fuentes
La vida de los Santos por Butler.