San Vicente Pallotti (21 de abril de 1795 – 22 de enero de 1850) fue un eclesiástico y santo italiano. Nacido en Roma, fue el fundador de la Sociedad del Apostolado Católico que más tarde se conocería como la «Pía Sociedad de las Misiones» (los Palotinos). El nombre original fue restaurado en 1947. Está enterrado en la iglesia de San Salvatore de Onda. Se le considera pre-fundador de la Acción Católica.
Día celebración: 22 de Enero.
Lugar de origen: Roma. Italia.
Fecha de nacimiento: 21 de abril de 1795.
Fecha de su muerte: 22 de enero de 1850.
Contenido
– Oración a San Vicente Pallotti
Breve Biografía
Tal como afirmó Pío XI, quien reconoció a San Vicente Pallotti como «prefundador» de la Acción Católica, este destacó un siglo antes de su tiempo en cuanto a las ideas de apostolado.
En un contexto en el que se consideraba que todas las formas de apostolado activo eran exclusivas del clero, San Vicente concibió un programa triple: la participación de todos los católicos en el apostolado entre los no creyentes, la participación de todos los católicos en fortalecer y profundizar la fe entre aquellos que ya la poseían, y la participación de todos los católicos en obras de misericordia, tanto espirituales como temporales. La contribución de San Vicente a la realización de este programa fue, en primer lugar, su propia vida.
En segundo lugar, se manifestó en la difusión de sus ideas y aspiraciones. Finalmente, se plasmó en la fundación de una congregación de sacerdotes y hermanos laicos que vivían en comunidad sin tomar votos, respaldados por un instituto femenino y por clérigos y laicos afiliados a la fundación.
San Vicente denominó a esta organización la «Sociedad del Apostolado Católico». Nacido en Roma en 1795, en una familia acomodada donde su padre era tendero, Vicente Pallotti mostró su vocación al sacerdocio desde temprana edad. Aunque sus comienzos en la escuela fueron modestos, su maestro, el Padre Ferrari, afirmaba:
“Vicente es un santo en miniatura, pero tiene una cabeza de burro”.
Sin embargo, el talento de Vicente experimentó un desarrollo notable con el paso de los años, y fue ordenado sacerdote a la temprana edad de veintitrés años. Poco después, logró obtener el título de doctor en teología y fue designado profesor auxiliar en la Sapienza. Su amistad con San Gaspar del Bifalo intensificó su celo apostólico, llevando al santo a renunciar pronto a su cátedra para dedicarse por completo al activo trabajo pastoral.
La reputación de Vicente como confesor se difundió rápidamente. Ejerció este ministerio en varios colegios de Roma, incluyendo el Escocés, el Irlandés y el Inglés, donde forjó una estrecha amistad con el rector, Nicolás Wiseman.
No obstante, no todos valoraban al sacerdote de la misma manera. Su nombramiento para ocupar un cargo en la iglesia napolitana de Roma generó una notable oposición por parte del clero. Lo más sorprendente fue que esta oposición persistió durante diez años antes de que las autoridades competentes se percataran del escándalo y pusieran fin a la situación. El enemigo más implacable de Vicente, el primer vicario de dicha iglesia, vivió lo suficiente como para dar testimonio a favor del santo durante su proceso de beatificación.
“El P. Pallotti no dio jamas el menor motivo que le mereciese el mal trato que recibió; a mi me dio siempre las mayores muestras de respeto; se descubría la cabeza siempre que me hablaba, y en varias ocasiones intenté besarme la mano”.
San Vicente inauguró su trabajo por la conversión con un grupo de clérigos y laicos. Este fue el núcleo, a partir del cual, la Sociedad el Apostolado Católico tomó forma definitiva en 1835. El fundador escribía a un joven profesor:
«Ud. no esta hecho para el silencio y las austeridades de los trapenses y los ermitaños. Santifíquese en el mundo, en su vida social, en su trabajo, en su descanso, en sus deberes de profesor y en sus contactos con los publicanos y pecadores. La santidad consiste simplemente en hacer siempre y en todas partes la voluntad de Dios».
San Vicente Pallotti organizó instituciones educativas para diversos gremios, como zapateros, sastres, empleados de transporte, ebanistas y vendedores de legumbres, con el objetivo de mejorar su formación y fomentar el orgullo por su labor.
Además, implementó cursos nocturnos dirigidos a trabajadores jóvenes y estableció un instituto destinado a perfeccionar las técnicas agrícolas. A pesar de estas iniciativas, nunca descuidó la dimensión más profunda de su misión.
En 1836, introdujo la práctica de celebrar la misa diaria durante la octava de la Epifanía, siguiendo un rito diferente, con la intención especial de orar por la reunión de los orientales disidentes con la Iglesia de Roma. Esta costumbre fue oficialmente instituida en 1847 en la iglesia de Sant’Andrea delle Valle y ha perdurado hasta nuestros días. Se ha destacado con razón que San Vicente Pallotti fue un segundo San Felipe Neri para Roma. En numerosas ocasiones, regresó a casa casi desnudo después de regalar sus propias prendas y logró reconciliar a muchos pecadores.
En un acto sorprendente, el santo se disfrazó de mujer para visitar a un enfermo que había amenazado con matar al primer sacerdote que se acercara. Su reputación como exorcista era notable, y poseía el don de leer corazones, predecir el futuro y sanar a los enfermos con sus bendiciones y palabras de aliento. Según lo afirmó Pío XI, San Vicente Pallotti anticipó todo lo relacionado con la Acción Católica, incluso su nombre. El cardenal Pellegrinetti agregó:
«Hizo todo lo que pudo y aun mucho de lo que no podía”.
San Vicente Pallotti murió a los cincuenta y cinco anos de edad, el 22 de enero de 1850. Tal vez atrapó el resfriado que se convirtió en pleuresía, por haber regalado su abrigo antes de una larga sesión en un frió confesonario. Cuando le llevaron el viatico, el santo tendió los brazos y murmuró:
“Jesús, bendice a la congregación con una bendición de bondad, con una bendición de sabiduría…”
Las fuerzas le faltaron para concluir: “…con una bendición de poder”. Fue canonizado por Juan XXIII el 20 de enero de 1963.
Oración a San Vicente Pallotti
Inmaculada Madre de Dios, Reina de los Apóstoles, tu Hijo nos ha dado un perfecto ejemplo de amor a nuestro prójimo. Inspirados por su ejemplo, resolvemos hacer todo lo posible para llevar a nuestro prójimo, así como a nosotros mismos a la vida que su Hijo ha ganado por nosotros. Nos damos cuenta de que nuestros propios esfuerzos no valen nada. Por lo tanto, le pedimos que interceda por nosotros. Obtén de tu Hijo la gracia que necesitamos en este tiempo, así como las gracias necesarias para revivir la fe y encender la caridad entre todas las personas.
Pausa (hacer su intención en silencio)
Confiando en su poderosa ayuda, entendemos que todo lo que recibamos de Dios será usado para darle gloria. Esperamos con ansias aquel día en que nos unamos a ustedes en el cielo para compartir el amor de Dios para siempre. Amén.
Ave María.
Oración final
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía Señor tu Espíritu y todo será creado. Y renovaras la faz de la tierra.
Oh, Dios, que, por la luz del Espíritu Santo, instruyó el corazón de los fieles, conceda que por el mismo Espíritu Santo seamos verdaderamente sabios y disfrutemos siempre de sus consuelos, por medio de Cristo Nuestro Señor,
Amén.

San Vicente Pallotti | Fuentes
La vida de los Santos por Butler.