23 de abril: San Jorge, Mártir

23 de abril: San Jorge, Mártir

Publicado el 23 de abril de 2024

Actualizado el 7 de abril de 2025

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San Jorge es llamado en oriente «El Megalomártir». Es el defensor de la Iglesia, el portaestandarte de la fe, el defensor de los perseguidos e inocentes, el Patrón de los Cruzados, de varias ciudades españolas y de muchas órdenes militares alrededor del mundo. Incluso se le encuentra presente en el escudo de diversas ciudades.


Día celebración: 23 de abril.
Lugar de origen: Provincia de Capadocia, Imperio romano.
Fecha de nacimiento: 280.
Fecha de su muerte: 303.
Santo Patrono de: Agricultores, soldados, arqueros, prisioneros, herreros, artistas circenses, Arma de Caballería, montañeros, etc.


Contenido

– Introducción
– Relatos apócrifos acerca de San Jorge
– Tribuno militar | San Jorge y el dragón
– Persecución de Dioclesiano | San Jorge se declara Cristiano
– Horribles suplicios | Confusión de un mago
– Conversión de la emperatriz Alejandra y muerte de San Jorge
– Fiesta de culto a San Jorge
– Patrocinio de a San Jorge
– Ordenes militares
– Oración a San Jorge


Introducción

San Jorge, valiente militar y modelo de soldados, es venerado como defensor de la justicia y prototipo del valor. Su imagen, inmortalizada en la pintura, lo muestra enfrentando a un dragón para salvar a una doncella, simbolizando su valentía en la defensa de la verdadera religión contra las fuerzas infernales. San Jorge es un héroe cristiano, apreciado por el pueblo fiel que le profesa devoción tierna. La Iglesia lo invoca como protector en la lucha por la verdad y la justicia, siendo un símbolo de coraje ante la iniquidad y la rebelión contra la Divinidad. Los héroes de Cristo y los pueblos descansan confiados bajo su protección.

Relatos apócrifos acerca de San Jorge

Después de la muerte del mártir San Jorge, surgieron biografías apócrifas, leyendas infundadas y relatos de milagros dudosos, especialmente durante las Cruzadas. Aunque la Iglesia romana ha denunciado y reprobado algunas de estas obras, como una biografía escrita en griego que deshonra la memoria de San Jorge, su influencia persiste en algunas biografías posteriores.

Los Bolandistas, historiadores, han examinado documentos griegos para depurar la información sobre la vida y tormentos de San Jorge, pero el valor histórico de algunos textos sigue siendo problemático. Es crucial no confundir al gran mártir San Jorge con otro personaje homónimo, un obispo intruso de Capadocia conocido por su persecución a los católicos y su afiliación al arrianismo, quien murió asesinado por sus crueldades y conducta escandalosa.

Tribuno militar | San Jorge y el dragón

San Jorge, nacido alrededor del año 280 en Lida, Siria, o Mitilene, Capadocia, fue criado en la fe cristiana. Optó por la carrera militar al llegar a la edad adecuada y se destacó en el ejército romano, ascendiendo rápidamente a tribuno de la guardia imperial de Diocleciano.

Según un manuscrito del siglo XIII y la Leyenda de Oro del Beato Santiago de Vorágine, Jorge realizó una hazaña caballeresca en Silene, Libia. Enfrentó a un dragón que amenazaba la ciudad y devoraba ovejas y doncellas. Al intervenir, armado con espada y lanza, Jorge hizo la señal de la cruz y derrotó valientemente al monstruo, salvando a la doncella y convirtiendo al rey y al pueblo al cristianismo.

Tan tremenda lanzada le asesta que lo atraviesa de parte a parte y con el ceñidor de la joven hace un lazo, amarra al dragón y le conduce hasta la ciudad. Una vez allí, explica al rey y a su pueblo por qué ha logrado abatir al monstruo, y «es —dice— porque ha implorado el auxilio del único Dios verdadero». En presencia de todo el auditorio, que prometió creer en Jesucristo y bautizarse, San Jorge dio a la fiera el golpe de gracia.

Este relato no consta en las antiguas biografías del mártir; aparece en la época de las Cruzadas y viene probablemente de Oriente, no debiendo atribuirle más veracidad y valor que el de un símbolo. El tribuno romano es, en efecto, la personificación ideal del caballero cristiano, que combate contra Satanás y los infieles en defensa de la fe, protegiendo en todo momento la debilidad que peligra.

Pocas veces logró leyenda alguna boga tan grande. Para los artistas de toda categoría fue ella, desde el siglo XIII hasta nuestros días, asunto predilecto que dio lugar a producciones artísticas tan numerosas como variadas, lo mismo en Oriente que en Occidente. La iconografía de la Edad Media y del Renacimiento lo han representado —aunque no exclusivamente— en la forma de un apuesto jinete en caballo blanco, enarbolando el estandarte de la santa cruz y embrazando una lanza con la cual acomete a un monstruo que amenaza a una Joven. Viene a ser un traslado del modo cómo se apareció armado muchas veces peleando a favor de los fieles.

Persecución de Dioclesiano | San Jorge se declara Cristiano

En el inicio del siglo IV, durante el reinado de Diocleciano, se tomaron medidas para expulsar a los cristianos del ejército imperial en Oriente. Galerio, césar aliado de Diocleciano, presionó por una mayor violencia contra los cristianos, emitiendo un edicto en Nicomedia que ordenaba la demolición de iglesias y la expulsión de cristianos de cargos administrativos. Se dice que Jorge el Tribuno destrozó públicamente este decreto, y luego se produjeron incendios en el palacio imperial, atribuidos a los cristianos por Galerio. Esto desató una persecución en toda Asia Menor con edictos generales que obligaban a los fieles a sacrificar a los ídolos bajo pena de torturas atroces.

Conmovido por la injusticia y la persecución contra los cristianos, Jorge defendió públicamente su causa. Distribuyó sus bienes a los pobres, liberó a sus esclavos y enfrentó valientemente al consejo convocado por Diocleciano. Declaró abiertamente su fe cristiana, rechazando rendir culto a los ídolos, a pesar de las amenazas del emperador sobre los terribles castigos que enfrentaría.

—«Ten entendido, oh Diocleciano, que el Dios a quien sirvo me dará la victoria; que no me han de ablandar tus ruegos ni me han de arredrar tus amenazas. Todos tus beneficios son vanos y tus presentes semejantes al humo que el viento disipa. No echo de menos los honores que me has concedido hasta el día, porque aspiro a la gloria eterna. Permita el cielo que conozcas muy pronto al Dios omnipotente.»

Ante semejante respuesta, enfureció Diocleciano y ordenó la detención y encarcelamiento del oficial.

Horribles suplicios | Confusión de un mago

Aquí comienza la dolorosa pasión del mártir. Los relatos detallan los múltiples suplicios que San Jorge padeció, como la rueda con cuchillos, garfios de hierro, flagelación con nervios de buey y baño en cal viva. Con valor sobrehumano, el soldado soporta todo y ve cómo sus heridas se curan milagrosamente. El magistrado acusa a San Jorge de usar sortilegios para resistir las torturas, y para demostrar su poder, un mago le da una bebida envenenada que no le causa ningún daño, confirmando la promesa divina de Cristo en su Evangelio. San Jorge declara ante los idólatras que la omnipotencia divina puede obrar milagros aún mayores, incluso dar vida a un cadáver.

Al escuchar esto, el mago le pide a San Jorge que resucite a un difunto enterrado cerca de la cárcel. San Jorge ora y el muerto sale vivo del sepulcro. El mago, vencido, confiesa el poder del Dios cristiano y abandona el culto de los ídolos. Enfurecido, el emperador ordena la decapitación del mago y que San Jorge regrese a la prisión. Más tarde, San Jorge comparece nuevamente ante el tribunal de Diocleciano, que se alza junto al templo de Apolo. El emperador intenta sobornarlo con promesas de honores, pero San Jorge desafía a ver a los dioses y realiza un milagro, obligando al demonio en el ídolo a declarar que solo hay un Dios verdadero. Al hacer la señal de la cruz, todas las estatuas se rompen, provocando un motín.

Conversión de la emperatriz Alejandra y muerte de San Jorge

Sobresaltada por los tumultuosos clamores del pueblo, la emperatriz acudió y, acercándose a Diocleciano, le declaró que, al enterarse de lo ocurrido, ella también se declaraba cristiana. En medio del furor, Diocleciano ordenó que la golpearan con varas y que acabaran con su vida, junto con tres de sus criados: Apolo, Isacio y Crotates, cuya fiesta se celebra el 21 de abril.

Queriendo poner fin al joven oficial de su guardia que permanecía firme en la fe, Diocleciano pronunció sentencia de muerte. San Jorge fue atado a la cola de un caballo, arrastrado por la ciudad y luego decapitado fuera de los muros.

Antes de morir, San Jorge, con los ojos puestos en el cielo y las manos levantadas, rogó a Dios que perdonara a sus verdugos y les concediera la gracia de la conversión. El martirio probablemente ocurrió en Nicomedia, Mitilene o Dióspolis a principios del año 303, ya que Diocleciano estaba en esa ciudad en ese año. Conforme a su deseo, el cuerpo del Santo sería trasladado más tarde a Dióspolis (Lida) en Palestina.

Fiesta de culto a San Jorge

No es seguro que Jorge padeciera martirio el 23 de abril del año 303; en dicho día traen los calendarios la palabra memoria en lugar de natalis —nacimiento a la vida gloriosa por la muerte—. Sin embargo, desde muy antiguo se celebra su fiesta el 23 de abril en las iglesias de Oriente y Occidente. Para los griegos es de guardar. El Martirologio romano la trae a 23 de abril y en el Breviario romano viene inscrita en dicha fecha con rito de semidoble desde San Pío V, aunque sin leyenda histórica y con oración idéntica a la de San Bernabé.

Desde el siglo V, el culto al mártir San Jorge se extendió en Asia Menor, Egipto e Italia, especialmente en la ciudad de Dióspolis (Lida), Palestina. Allí, los peregrinos acuden a venerar su sepulcro en una espléndida basílica, posiblemente construida por Constantino o Justiniano. Numerosas iglesias en diferentes lugares se dedican a San Jorge o buscan su patrocinio. En Siria, se han encontrado iglesias con inscripciones antiguas en griego, algunas datando del siglo IV. En Constantinopla, había varias iglesias y oratorios dedicados al santo, destacando uno a orillas del estrecho de los Dardanelos. En Egipto, varias iglesias y monasterios están bajo su protección. En el año 682, el papa San León II dedicó una iglesia recién restaurada en Roma, en el barrio del Velabro, a dos santos militares: Sebastián y Jorge. Menos de un siglo después, el papa San Zacarías realizó un solemne traslado de la cabeza del tribuno mártir que se conservaba en Letrán.

La iglesia, llamada San Jorge in Velabro, vio un gran incremento en el culto al Santo. Pronto llegó a la Galia, donde Santa Clotilde dedicó el altar de la iglesia de Chelles a San Jorge, y San Germán, obispo de París, enriqueció su iglesia bajo la advocación de San Vicente con un brazo del Santo traído de Jerusalén. Sin embargo, la devoción a San Jorge en Occidente no se extendió hasta las Cruzadas, cuando los relatos de guerreros atribuyeron a San Jorge triunfos sobre enemigos como los sarracenos, moros y paganos. Desde entonces, el soldado mártir fue venerado como modelo y patrón de los caballeros cristianos que luchaban y derramaban su sangre en defensa de la fe y de los reinos cristianos. La devoción popular también lo considera uno de los Santos «Auxiliadores» o «Intercesores», especialmente en Alemania e Italia, como abogado compasivo y eficaz en las enfermedades y trabajos de la vida.

Patrocinio de a San Jorge

Innumerables son los que se han acogido a la protección del Santo y lo han elegido por especial patrono; tales los que siguen la carrera militar, los que han de luchar con armas y aun los que las fabrican. Es patrono de cuantos llevan espada, arco y arcabuz; de los guerreros, jinetes, cruzados, caballeros, armeros y ejércitos cristianos. Se explica este patrocinio por la semejanza de profesión: San Jorge fue soldado, tuvo que luchar y defender la fe con su sangre.

San Jorge fue elegido patrono de naciones, reinos, repúblicas y ciudades como Lituania, Rusia, Suecia, Sajonia, el Reino de Aragón, Cataluña, Valencia, la república de Génova, Constantinopla, Ferrara y Alcoy. Los ingleses lo adoptaron como protector en el sínodo de Oxford en 1220, celebrando su fiesta con pompa y erigiendo numerosos santuarios. La devoción llegó al punto de acuñar monedas con su efigie en Ferrara, Inglaterra y Génova.

En la Edad Media, en Génova, existía el Banco de San Jorge, el más antiguo de Europa, dedicado a operaciones de crédito bancario y territorial. Además, numerosos pueblos en Francia, España, Portugal y Suiza, así como el convento de San Jorge en Venecia, llevan su nombre. En Italia, el convento de San Jorge de Venecia presenció un cónclave y la elección de Pío VII (1739-1800).

 

Ordenes militares

San Jorge es el patrón más frecuentemente elegido para Órdenes militares en Europa. La Orden constantiniana de San Jorge, posiblemente remontándose al siglo IV, pudo fundarse en 1190 por el emperador Isaac Angel Comneno de Constantinopla.

En España, la Orden de San Jorge de Alfana se estableció en 1363 y se fusionó con la de Nuestra Señora de Montesa en 1399. En el Franco Condado, en 1390-1400, nació la Orden de caballería de San Jorge, conocida como Orden de Rougemont.

En Austria, el emperador Federico III fundó una Orden religioso-militar alrededor de 1468, y el papa Paulo II tenía una abadía benedictina dedicada a San Jorge en Salzburgo. En el siglo XV, se estableció una Sociedad comprometida en combatir contra los turcos o ayudar a la Orden en dicha abadía. El papa Alejandro VI se unió como cofrade en 1503.

La Orden de San Jorge de Génova, creada en 1472 por el emperador Federico III de Alemania, fue de corta duración, dirigida por el dux de Génova. El papa Paulo III instituyó en Ravena una Orden de San Jorge para cazar piratas en la Marca de Ancona, pero fue abolida por Gregorio XIII en 1585.

Baviera tiene una Orden de San Jorge desde 1729, Rusia cuenta con una fundada por Catalina II en 1769 para recompensar méritos militares, y Eduardo III de Inglaterra dedicó la Orden de la Jarretera a San Jorge en 1330. En 1818, en Gran Bretaña, se estableció la Orden civil y militar de San Miguel y San Jorge. Estos ejemplos reflejan la popularidad del culto a San Jorge entre los cristianos.

 

Oración a San Jorge

San Jorge guerrero valeroso,  te solicito humildemente que vengas en mi auxilio y me protejas de las acechanzas del demonio, los peligros, las dificultades, las aflicciones.

Cobíjame bajo tu manto, poderoso santo, escóndeme de mis enemigos, de mis perseguidores, de las envidias, magias, hechizos y maleficios.

Protegido con tu manto, caminare a través de los mares y la tierra, noche y día, mes a mes, año tras año, y mis enemigos no me verán, no me oirán, no me seguirán.

Bajo tu protección no caeré, no me perderé, no sangraré.

Igual que Nuestro Dios; Salvador estuvo nueve meses protegido en el vientre de la Virgen María, así yo estaré protegido bajo tu manto, teniéndote delante de mí, armado con tu lanza y tú escudo.

Amén.

Oración a San Jorge II

Andaré vestido y armado con las armas de San Jorge para que mis enemigos, teniendo pies, no me alcancen, teniendo manos no me atrapen, teniendo ojos no me vean, y ni con el pensamiento ellos puedan hacerme mal. Armas de fuego mi cuerpo no alcanzarán, cuchillos y lanzas se quiebren sin mi cuerpo tocar, cuerdas y corrientes se rompan sin mi cuerpo atar.

Jesucristo, me proteja y defienda con el poder de su Santa y Divina gracia. La Virgen de Nazaret, me cubra con su manto sagrado y divino, protegiéndome en todos mis dolores y aflicciones, y Dios, con su divina misericordia y gran poder, sea mi defensor contra las maldades o persecuciones de mis enemigos.

Glorioso San Jorge, en nombre de Dios, entiéndeme tu escudo y tus poderosas armas, defendiéndome con tu fuerza y con tu grandeza, y que debajo de ti, mis enemigos queden humildes y sumisos. Así sea con el poder de Dios, de Jesús y del Divino Espíritu Santo. Amén.

Cordero de Dios

San Jorge, Mártir | Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Colofón
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