San Marcos Evangelista

25 de Abril: San Marcos Evangelista

Publicado el 25 de abril de 2024

Actualizado el 7 de abril de 2025

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San Marcos Evangelista fue discípulo de San Pedro. Está simbolizado por uno de los animales de la mística cuadriga que resplandece en el firmamento de la Iglesia y que, mucho mejor que el sol del mundo material, difunde torrentes de luz en el mundo de las almas. Fue arrastrado por entre los peñascos de Bucoleón, pronto quedó su cuerpo hecho pedazos. San Marcos Evangelista expiró en este cruel tormento.


Día celebración: 25 de abril.
Lugar de origen: Cirene, Pentápolis norteafricana,
Fecha de nacimiento: Año 15 (aproximadamente).
Fecha de su muerte: 25 de abril de 68.
Santo Patrono de: Abogados, Arica, Mainar, Egipto, Venecia, Aguascalientes (México), San Marcos (Nicaragua), San Marcos (Guatemala), Ciudad de San Marcos, Hinojares, Mancha Real, bárristers, Belicena (Vegas del Genil), y otros.


Contenido

– Introducción
– Quién era San Marcos Evangelista
– Marcos, Pablo y Bernabé
– El Evangelio de San Marcos
– Apostolado de San Marcos
– San Marcos Evangelista en Egipto
– Martirio y reliquias del Santo
– Oración a San Marcos Evangelista


Introducción

San Marcos Evangelista es una destacada figura de la Nueva Ley. Aunque no se le considera uno de los discípulos directos de Jesús, se le menciona en la escena de Getsemaní. Sin embargo, es innegable que fue compañero de San Pablo en la primera misión en Chipre y luego colaborador en Roma. Además, fue hijo espiritual de San Pedro, interpretando y compartiendo confidencias con él.

Compuso el segundo Evangelio basándose en las enseñanzas de San Pedro según sus recuerdos. Sus títulos de evangelista, apóstol y mártir le confieren una aureola gloriosa. En la simbología de la Iglesia, es representado por el león, uno de los animales de la cuadriga mística que ilumina el mundo de las almas.

El santo profeta Ezequiel en el capítulo primero de sus profecías y San Juan en el cuarto de su Apocalipsis describen los cuatro animales simbólicos que vienen a ser como los cuatro heraldos del trono de Dios; San Marcos Evangelista es uno de ellos: el león.

Efectivamente, el Evangelio de San Marcos da principio con la predicación de San Juan Bautista, el precursor, el que Isaías anunciara misteriosamente con estas palabras: «Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor», voz potente cual rugido de león que hace retemblar las soledades. San Marcos realizó maravillosamente este símbolo apocalíptico.

Este discípulo predilecto de Pedro, este brillante satélite del sol de la Iglesia, como con razón le han llamado, acompañó a Roma al Príncipe de los Apóstoles y consignó por escrito las enseñanzas de su Maestro; más tarde recibió la misión de fundar la Iglesia de Aquilea y por fin la de evangelizar a Egipto, tierra idólatra «donde todo era dios, menos Dios mismo».

Quién era San Marcos Evangelista

San Marcos, conocido principalmente por su vida apostólica, carece de detalles sobre su genealogía e infancia. En los Hechos de los Apóstoles, se menciona a un personaje llamado «Juan» o «Juan apellidado Marcos», y se cree que se refiere al mismo individuo. Era primo de San Bernabé y su madre, María, probablemente viuda, vivía en Jerusalén. Su casa se usaba como lugar de reunión para los primeros cristianos.

En una ocasión, cuando Pedro fue rescatado de la cárcel, se dirigió a la casa de María, donde muchos estaban congregados en oración. Marcos, hijo de María, podría haber estado presente en ese evento. Esta es la primera mención de Marcos, y su nombre se utiliza para distinguir a su madre de otras llamadas María, sugiriendo que estaba al servicio particular de Pedro.

En una carta de San Pedro a varias iglesias, envía saludos de los fieles de Roma y menciona a Marcos como su «hijo» de manera afectuosa y gloriosa: «Marcus, filius meus: mi hijo Marcos» (1 Pedro 5:13). Este término indica la cercanía y la relación especial entre Marcos y el apóstol Pedro, sugiriendo que llegó a ser compañero, confidente y secretario del Príncipe de los Apóstoles.

Marcos, Pablo y Bernabé

Antes de colaborar estrechamente con San Pedro, Marcos sirvió a San Pablo bajo la tutela de su primo Bernabé. Bernabé, un levita de Chipre con gran autoridad en la Iglesia primitiva, fue bondadoso, espiritual y ejerció influencia significativa. Fue padrino de Saulo recién convertido y lo presentó a los Apóstoles cuando aún generaba desconfianza.

Bernabé llevó a Marcos desde Tarso a Antioquía, donde compartieron un año. En su primer viaje apostólico a Chipre, Marcos acompañó a Bernabé y Pablo. Sin embargo, en Perga, Marcos los dejó y regresó a Jerusalén sin explicación. Esta ruptura llevó a desavenencias entre Marcos y Pablo. Cuando intentaron emprender otra campaña apostólica juntos, Pablo se opuso, lo que llevó a la separación de Bernabé y Pablo. Bernabé y Marcos fueron a Chipre, mientras que Pablo, con Silas, recorrió Asia Menor.

A pesar de estas divergencias, las circunstancias permitieron la reconciliación posterior. Pablo elogió a Marcos en sus epístolas a los colosenses y a Filemón, destacando su valiosa colaboración. En la segunda carta a Timoteo, Pablo solicitó la compañía de Marcos en Roma, reconociendo su necesidad para el ministerio evangélico. La relación entre Pablo y Marcos evolucionó con el tiempo, mostrando cómo el tiempo y la gracia perfeccionaron las cualidades de Marcos, transformándolo en un apóstol ejemplar.

Discípulo de San Pedro

El principal mentor y figura paterna de San Marcos fue el Príncipe de los Apóstoles, San Pedro. Aunque los Sagrados Libros son discretos en detalles, el término «hijo» que San Pedro usa para referirse a Marcos es muy revelador. En una carta escrita alrededor del año 63 en Roma, cuatro años antes de su muerte, San Pedro lo llama así.

A pesar de la escasez de evidencia escritural, la antigua tradición patrística, tanto griega como latina, muestra a San Marcos involucrándose profundamente en el apostolado de San Pedro, a veces como oyente y muchas como intérprete. San Papías, en la primera mitad del siglo II, menciona a Marcos en este contexto, seguido por San Justino, quien llama al Evangelio de Marcos «Memorias de Pedro». San Ireneo afirma que después de la muerte de Pedro, Marcos transmitió por escrito lo que él había predicado, y Tertuliano llega a llamarlo «Evangelio de San Pedro».

En resumen, aunque Marcos no pudo considerarse discípulo directo de Jesús debido a su juventud, su familia estaba completamente consagrada al divino Maestro y a los Apóstoles. Comenzó su apostolado bajo las órdenes de San Pablo con San Bernabé y, con el tiempo, siguió a San Pedro en su viaje a Roma, resumiendo sus predicaciones en el segundo Evangelio, reconocido por la antigua tradición como la voz misma del Príncipe de los Apóstoles.

El Evangelio de San Marcos

El Evangelio de San Marcos destaca por su concisión, dinamismo y fluidez. Aunque más breve que el de San Mateo, complementa muchos detalles. Es el Evangelio más corto y condensado, pero abunda en detalles valiosos, especialmente en la narración de milagros, ganándose el título de «Evangelista de los milagros».

Escrito en griego por el discípulo de Pedro para conversos del paganismo, explica usos judíos y costumbres, así como situaciones geográficas menos conocidas. Se nota la influencia de San Pedro en episodios específicos que lo involucran, como la curación de la suegra de Pedro y la maldición de la higuera estéril. Notablemente, cuando se trata de eventos favorables a Pedro, Marcos a menudo guarda silencio, demostrando una humildad ejemplar por parte de San Pedro, que inspira la pluma de su intérprete.

Apostolado de San Marcos

Es difícil establecer fechas precisas para las misiones apostólicas de San Marcos. Los relatos antiguos son confusos y a veces contradictorios. Sin embargo, hay hechos incontestables. San Marcos comenzó su apostolado en Chipre alrededor del año 52, junto a San Pablo y San Bernabé en la primera misión, y luego con San Bernabé solo en la siguiente. Diez años después, según la epístola a los colosenses de San Pablo, Marcos estaba misionando en Roma en compañía de San Pablo, posiblemente durante una ausencia momentánea de San Pedro.

Por aquel tiempo eran los Apóstoles poco sedentarios y nunca como entonces ponían en práctica la recomendación del Divino Maestro: Id y enseñad. Convenía crear nuevas Iglesias y consolidar las antiguas, visitándolas. Imponíanse, por lo mismo, frecuentes viajes.

Así lo hacía Marcos, primero en calidad de coadjutor y por propia iniciativa, después. San Pablo en la epístola a los colosenses les anuncia una próxima visita de Marcos, proyectada por San Pedro tal vez, o si no por San Pablo, o quizá fuera Marcos quien por propio impulso la planeara. En la primera epístola a Timoteo —a la sazón en Éfeso— , supone el gran Apóstol que Marcos se hallaba en aquella localidad, puesto que encarga a Timoteo que vaya a Roma con Marcos.

Más tarde vemos a San Marcos volar más con sus propias alas. San Pedro le envió a evangelizar la ciudad de Aquilea y, altamente satisfecho de la gestión y acierto de su evangelista en ese reducido teatro, le confió luego Egipto entero como campo de su apostolado. Alejandría vino a ser como el centro desde donde Marcos irradiaba su celo de apóstol incansable y dicha sede, creada por indicación de San Pedro, vino a ser la tercera del gran patriarcado de la cristiandad, después de la de Roma y Antioquía.

San Marcos Evangelista en Egipto

Según antiguos hagiógrafos, San Marcos desembarcó en Cirene, recorrió la Libia y la Tebaida, y finalmente se estableció en Alejandría, una ciudad famosa y centro de diversas sectas filosóficas. La tradición cuenta que, al llegar a Alejandría, se encontró con un remendón llamado Aniano. Cuando se rompió el calzado de San Marcos, Aniano, al arreglarlo, se lastimó la mano, pero el santo lo curó milagrosamente. Impresionado, Aniano y su familia se convirtieron al cristianismo, y tras la muerte de San Marcos, Aniano fue su sucesor. Los cuerpos de ambos fueron trasladados a Venecia.

Alejandría, fundada por Alejandro Magno y sometida a Roma posteriormente, era un centro cultural con filósofos, artistas y sabios de todo el mundo. La ciudad albergaba diversas religiones, aunque estaban dominadas por la deidad egipcia Serapis, cuyo imponente templo se alzaba en una pequeña colina.

En Alejandría, ciudad con una rica biblioteca de 200,000 volúmenes y un millón de habitantes, la influencia cultural judía, con al menos 300,000 judíos, estaba marcada. La Biblia fue traducida al griego por la Comisión de los Setenta, y se compuso el libro canónico de la Sabiduría. La doctrina de los Libros Sagrados influyó en la interpretación de la Biblia por parte del judío Filón en el siglo I, y posteriormente, inspiró las sectas del gnosticismo.

En este ambiente intelectual, San Marcos llevó la luz del Evangelio, destacando en la escuela cristiana del siglo II, el Didascáleo, con figuras como Panteno, Clemente y Orígenes. La predicación ferviente de San Marcos propició la rápida propagación del cristianismo en Alejandría, donde los nuevos cristianos practicaban no solo los preceptos comunes sino también los consejos evangélicos. Muchos vendían sus bienes, ayudaban a los pobres y se retiraban al desierto, dando origen a los «terapeutas», semilla de futuros anacoretas en la Nitria, Escitia y Tebaida.

Pero tal expansión de fervor cristiano suscitó en Alejandría lo que en todas partes: el furor de Satanás y la persecución. Los paganos y judíos se ensañaron particularmente contra el promotor de aquel movimiento; pero Marcos, hacia el año 63 consagró obispo de esta ciudad a su discípulo Aniano, ordenó a varios presbíteros y diáconos, y él se volvió a evangelizar la Pentápolis por espacio de dos años, al cabo de los cuales regresó a Alejandría, donde tuvo el consuelo de comprobar que la fe había extendido sus conquistas.

Martirio y reliquias del Santo

El regreso de San Marcos a Alejandría no pasó desapercibido, y su presencia se destacó por la multiplicación de milagros. Sin embargo, esto provocó la hostilidad de los paganos. El 14 de abril del año 68, durante la celebración de los santos misterios, San Marcos fue sorprendido, apresado y arrastrado por la ciudad. Los paganos lo golpearon brutalmente y lo llevaron a un lugar cercano al mar llamado Bucoleón. Allí, entre peñascos, fue maltratado, tiñendo el terreno con su sangre. Posteriormente, fue encarcelado.

En prisión, San Marcos experimentó un terremoto y recibió la visita de un ángel que lo reconfortó. Durante una visión celestial, Jesucristo se le apareció sonriente, con el mismo semblante y vestiduras de su vida mortal, anunciándole su próxima entrada a la gloria.

— «Pax tibi Marce, evangelista mi: ¡La paz sea contigo, Marcos, mi evangelista!». A lo cual el discípulo respondió: «¡Oh, Señor!», única frase que brotó de sus labios en el arrobamiento de su tierno amor. Al día siguiente repitieron el suplicio del mártir. Arrastrado por entre los peñascos de Bucoleón, pronto quedó su cuerpo hecho pedazos. San Marcos expiró en este cruel tormento. La Iglesia celebra su fiesta el 25 de abril.

Después de consumarse el sacrificio, intentaron quemar los restos de San Marcos en el lugar de su martirio. Sin embargo, una fuerte tempestad con lluvia torrencial se desató, dispersando a los presentes, apagando la hoguera y causando daños. Los fieles lograron recoger los despojos del mártir y los sepultaron con devoción en un sepulcro abierto en la peña.

Siglos más tarde, los valiosos restos fueron trasladados a Venecia el 31 de enero de 829. En esta ciudad, se erigió la impresionante basílica bizantina que alberga las reliquias de San Marcos, convirtiéndose en el orgullo de la región. Venecia, conocida como la reina del mar, fue una poderosa república que ondeó triunfalmente su bandera con el león de San Marcos por todas las rutas de Levante, resistiendo la expansión del imperio de la media luna de Mahoma.

 

Oración a San Marcos Evangelista

Glorioso San Marcos Evangelista y protector nuestro, recibe a tus hijos que te invocan con necesidades del alma y del cuerpo. Enseña a cada uno de nosotros a poner en práctica los ejemplos y enseñanzas de Jesucristo, que tan bien nos has contado en tu Evangelio. Protege nuestras familias, custodia nuestras casas, bendice a los trabajadores, cuida a nuestros hijos y a nuestros amigos que están lejos.

Finalmente, tu que diste la vida por Cristo, defiéndenos del enemigo infernal siempre, especialmente en la hora de nuestra muerte, y así podremos encontrarnos en el cielo para alabar y glorificar a Dios por toda la eternidad.

Amén.

Cordero de Dios

 

San Marcos Evangelista | Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.