26 de Enero: San Policarpo, obispo y mártirSan policarpo

26 de Enero: San Policarpo, obispo y mártir

Publicado el 26 de enero de 2025

Actualizado el 8 de abril de 2025

Archivado en: Santoral

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San Policarpo fue obispo de Esmirna. Según el Martirologio de Policarpo, murió mártir, atado y quemado en la hoguera, luego apuñalado cuando el fuego no consumió su cuerpo. San Policarpo es considerado un santo y padre de la Iglesia. Su nombre significa «frutos abundantes» en griego. Tanto Ireneo como Tertuliano registran que Policarpo había sido discípulo del apóstol Juan, el discípulo amado de Jesús.


Día celebración: 26 de Enero.
Lugar de origen: ¿Esmirna?
Fecha de nacimiento: 65.
Fecha de su muerte:  155.


Contenido

– Breve Biografía
– Oración de San Policarpo


Breve Biografía

Orígenes y Educación

San Policarpo nació alrededor del año 65 d.C. en Esmirna, una ciudad importante de la provincia romana de Asia Menor (actualmente en Turquía). Aunque se sabe poco acerca de sus padres y su infancia, se cree que fue discípulo directo del apóstol Juan, uno de los doce apóstoles de Jesucristo.

Conversión y Liderazgo Eclesiástico

La vida de Policarpo estuvo fuertemente influenciada por la enseñanza y el testimonio de Juan, lo que le llevó a convertirse al cristianismo. Posteriormente, se convirtió en un líder destacado en la iglesia de Esmirna y, finalmente, fue consagrado como obispo de la ciudad.

Enfrentamiento con Herejías

Durante su episcopado, San Policarpo enfrentó el desafío de herejías emergentes, en particular la herejía docética, que negaba la realidad de la encarnación de Jesucristo. Policarpo defendió firmemente la ortodoxia y escribió cartas, incluida una a la comunidad cristiana en Filipos, instándolos a permanecer fieles a la verdadera fe.

Relación con Ignacio de Antioquía

San Policarpo tuvo una relación cercana con Ignacio de Antioquía, otro destacado Padre de la Iglesia. Ambos mantuvieron correspondencia, y las cartas de Policarpo a Ignacio, así como a otras comunidades cristianas, se han conservado como valiosos documentos históricos.

Persecuciones y Encuentro con Marción

Durante el reinado del emperador Antonino Pío, alrededor del año 155 d.C., las persecuciones contra los cristianos se intensificaron. En este contexto, Policarpo tuvo un encuentro con el heresiarca Marción en Roma, marcado por un intercambio firme de opiniones sobre cuestiones doctrinales.

La tradición cuenta que, habiéndose encontrado San Policarpo con Marción  en las calles de Roma, el hereje le increpó, al ver que no parecía advertirle:

— ¿ Qué, no me conoces?

— Si, sé que eres el primogénito de Satanás.

El santo obispo había heredado este aborrecimiento hacia los herejes, de su maestro San Juan, quien salió huyendo de los baños, al ver a Cerinto.

Arresto y Martirio

Policarpo fue arrestado y llevado ante el procónsul romano en Esmirna, quien le instó a renunciar a su fe y adorar al emperador. Policarpo se negó a comprometerse y afirmó su lealtad a Cristo. A pesar de las amenazas y torturas, se mantuvo firme en su fe. Finalmente, fue condenado a morir en la hoguera.

Milagro durante el Martirio

La tradición cristiana relata que, durante su martirio, las llamas no dañaron a Policarpo, lo que llevó a su ejecución final mediante una puñalada. Se dice que su sangre, derramada en el lugar de su martirio, apagó las llamas de la hoguera.  Un extracto de la Vida De Los Santos por Butler a continuacion:

Como la multitud pidiera al procónsul que condenara a Policarpo a los leones, aquél respondió que no podía hacerlo, porque los juegos habían sido ya clausurados. Entonces gentiles y judíos pidieron que Policarpo fuera quemado vivo. En cuanto el procónsul accedió a su petición, todos se precipitaron a traer leña de los hornos, de los baños y de los talleres. Al ver la hoguera preparada, Policarpo se quitó los vestidos y las sandalias, cosa que no había hecho antes porque los fieles se disputaban el privilegio de tocarle. Los verdugos querían atarle, pero él les dijo:

Permitidme morir así. Aquél que me da su gracia para soportar el fuego me la dará también para soportarlo inmóvil.

Los verdugos se contentaron pues, con atarle las manos a la espalda. Levantando los ojos al cielo, Policarpo hizo la siguiente oración:

“Señor, Dios todopoderoso, Padre de nuestro amado y bendito Jesucristo, Hijo tuyo, por quien te hemos conocido; Dios de los ángeles, de los arcángeles, de toda criatura y de todos los justos que viven en tu presencia: te bendigo, porque en este día y en esta hora me has concedido ser contado entre el número de tus mártires, participar del cáliz de Cristo y, por el Espíritu Santo, ser destinado a la resurrección de la vida eterna en la incorruptibilidad del alma y del cuerpo.

¡Ojalá que sea yo también contado entre el número de tus santos como un sacrificio enjundioso y agradable, tal como lo dispusiste de antemano, me lo diste a conocer y ahora lo cumples, oh Dios veraz e ignorante de la mentira! Por esto te alabo, te bendigo y te glorifico en todas las cosas por medio de tu Hijo amado Jesucristo, eterno y celestial Pontífice. Por él a ti, en unión con él mismo y el Espíritu Santo, sea la gloria ahora y en el futuro, por los siglos de los siglos. Amén”.

No bien había acabado de decir la ultima palabra, cuando la hoguera fue encendida. «Pero he aquí que entonces aconteció un milagro ante nosotros, que fuimos preservados para dar testimonio de ello —escriben los autores de esta carta—: las llamas, encorvándose como las velas de un navío empujadas por el viento, rodearon suavemente el cuerpo del mártir, que entre ellas parecía no tanto un cuerpo devorado por el fuego, cuanto un pan o un metal precioso en el horno; y un olor como de incienso perfumó el ambiente».

Los verdugos Los verdugos recibieron la orden de atravesar a Policarpo con una lanza; al hacerlo, brotó de su cuerpo una paloma y tal cantidad de sangre, que la hoguera se apago.

Legado y Veneración

San Policarpo es venerado como uno de los Padres Apostólicos más prominentes y un valiente mártir de la fe cristiana. Sus escritos, especialmente su Carta a los Filipenses, han sido preservados y son valiosos testimonios de la teología y la vida cristiana en el siglo II. La festividad de San Policarpo se celebra el 23 de febrero en el calendario litúrgico cristiano. Su vida y martirio han inspirado a generaciones de cristianos a permanecer fieles en medio de las adversidades.

Oración de San Policarpo

“Señor, Dios todopoderoso, Padre de nuestro amado y bendito Jesucristo, Hijo tuyo, por quien te hemos conocido; Dios de los ángeles, de los arcángeles, de toda criatura y de todos los justos que viven en tu presencia: te bendigo, porque en este día y en esta hora me has concedido ser contado entre el número de tus mártires, participar del cáliz de Cristo y, por el Espíritu Santo, ser destinado a la resurrección de la vida eterna en la incorruptibilidad del alma y del cuerpo.

¡Ojalá que sea yo también contado entre el número de tus santos como un sacrificio enjundioso y agradable, tal como lo dispusiste de antemano, me lo diste a conocer y ahora lo cumples, oh Dios veraz e ignorante de la mentira! Por esto te alabo, te bendigo y te glorifico en todas las cosas por medio de tu Hijo amado Jesucristo, eterno y celestial Pontífice. Por él a ti, en unión con él mismo y el Espíritu Santo, sea la gloria ahora y en el futuro, por los siglos de los siglos. Amén”.Cordero de Dios

San Policarpo | Fuentes

La vida de los Santos por Butler.

Colofón
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