san José de Calasanz

27 de agosto: San José de Calasanz

Publicado el 27 de agosto de 2021

Actualizado el 19 de abril de 2025

Archivado en: Santoral

10 Minutos de lectura

Día celebración: 27 de agosto.
Lugar de origen: Aragón. España.
Fecha de nacimiento: 15 de septiembre de 1556.
Fecha de su muerte: 18 de agosto de 1648.
Patronazgo: Patrono universal de las escuelas populares cristianas.Patrono de los educadores y maestros cristianos.


Contenido

– Introducción
– Estudiante modelo
– Vocación eclesiástica
– Viaje a Roma
– Escuelas pías
– Muerte
– Oración a San José de Calasanz


Introducción

San José de Calasanz, nacido el 15 de septiembre de 1556 en el palacio de Peralta, Aragón, provenía de una familia ilustre y cristiana. A pesar de estar destinado a altas dignidades, renunció a la gloria humana para dedicarse a la educación de niños pobres por amor a Dios. Fundó una Orden religiosa, enfrentando numerosas pruebas con valentía. Desde joven, mostró fervor religioso, rezando diariamente el rosario y catequizando a sus amigos. Su vida estuvo marcada por la piedad, la obediencia ejemplar y una devoción profunda a la pureza.

Estudiante modelo

En Estadilla, cerca de Peralta de la Sal, José estudió Gramática y Humanidades, destacando como modelo de virtud y aplicación entre sus compañeros, quienes lo llamaban «El Santito». A los quince años brilló en Retórica, mostrando talento y valentía. Aunque su padre esperaba que siguiera una carrera militar como su hermano Pedro, José sintió una vocación más sagrada. Se matriculó en filosofía en la Universidad de Lérida, destacando en sus estudios y en el servicio a los necesitados, manteniendo una vida de penitencia y devoción.

Los triunfos alcanzados por Calasanz en la facultad de filosofía, fueron verdaderamente extraordinarios, de modo que sus compañeros le eligieron presidente de su cofradía, o, como entonces se decía, «Príncipe de los ara­goneses».

Vocación eclesiástica

Conocidos sus triunfos por su padre, José fue autorizado para estudiar Derecho canónico y civil en Lérida. A los veinte años recibió la tonsura y hizo voto de castidad perpetua. Obtuvo el grado de Doctor en Derecho y luego estudió Teología en Valencia y Alcalá. Superó tentaciones y dificultades, incluida la presión familiar para casarse tras la muerte de su hermano. Finalmente, tras una enfermedad milagrosamente curada, recibió los primeros órdenes en 1582.

Viaje a Roma

Ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1583, José dedicó su vida a obras de caridad y apostolado. Destacó especialmente al cuidar amorosamente a su padre durante su enfermedad terminal. Nombrado confesor y luego Vicario por obispos de Albarracín y Urgel, ejerció con santidad, ciencia y prudencia durante ocho años. Aunque le ofrecieron un obispado importante, escuchó la llamada interior de ir a Roma, renunciando a sus cargos y beneficios, distribuyendo parte de su herencia entre los pobres y dejando el resto para sus hermanas.

Llegó a Roma en 1592, donde, reconocido por compatriotas, fue nombrado preceptor del sobrino del cardenal Colonna. Aunque procuró pasar desapercibido, su labor incansable en la oración y el celo apostólico se destacó, realizando meditaciones nocturnas, rezos matutinos y peregrinaciones diarias a las siete basílicas de Roma.

Durante este tiempo, José rezaba, celebraba la misa en San Juan de Letrán o Santa Práxedes, y concluía su devota peregrinación en San Pedro, donde a menudo pasaba horas en oración. Además, visitaba, servía y consolaba a enfermos en hospitales, presos en cárceles y pobres en tugurios humildes. Cumplía sus roles como preceptor y teólogo, dedicándose al estudio y a nuevos ejercicios de piedad, ocupando así todo el día y parte de la noche. Su única comida, hacia la una de la tarde, era frecuentemente pan y agua. A esta vida laboriosa y sacrificada añadía penitencias severas y cilicios, prácticas que mantuvo hasta su vejez. Durante la terrible peste de 1596, se entregó sin descanso al cuidado de los afectados por la enfermedad, impulsado por su ferviente amor a Dios y el deseo de salvar almas.

«¡Oh, cuánto vale ganar un alma! —repetía con frecuencia— y ¡cuán del agrado de Dios es tan bella em presa! Agregóse a varias cofradías de apostolado y caridad, como la Congregación de la Doctrina Cristiana que tenía por fin reunir a los niños del pueblo todos los domingos para enseñarles la doctrina cristiana y disponerlos a recibir los sacramentos de Penitencia y Eucaristía.

José de Calasanz predicaba todos los días, no solo en la iglesia sino también en lugares públicos, como plazas, mostrando celo tanto por los niños como por los obreros, campesinos y mendigos.

Tras cinco años de este ministerio humilde pero arduo, Calasanz comprendió las profundas necesidades del pueblo, especialmente la falta de educación religiosa entre los niños y la ignorancia que llevaba a la degradación moral en los adultos jóvenes. Viendo que las escuelas existentes no satisfacían estas necesidades, decidió fundar escuelas gratuitas que enseñaran tanto la religión como las ciencias, preparando así a los niños para una vida honesta.

Aunque su idea fue bien recibida por muchos, nadie se animó a apoyarlo. Entonces, confiando en la Providencia, decidió emprender la tarea solo. A los 40 años, convencido de su vocación, inició la fundación de la Orden religiosa que creía necesaria para el mundo. En 1597, inició una peregrinación a Asís, donde ante la tumba de San Francisco, rezó fervorosamente y recibió una visión que le confirmó su misión, prometiendo vivir en alianza con las virtudes de Pobreza, Castidad y Obediencia.

Escuelas pías

José de Calasanz regresó rápidamente a Roma y, con el apoyo del cura de Santa Dorotea, estableció una escuela gratuita en el barrio del Transtévere, la cual pronto atrajo a cien niños. El papa Clemente VIII le bendijo y apoyó la iniciativa. Utilizando sus propios fondos y donaciones, Calasanz adquirió el material necesario y estableció premios para los niños, promoviendo tanto la educación religiosa como la secular.

Con la ayuda de voluntarios, algunos remunerados y otros movidos por su ejemplo, inició las Escuelas Pías, dedicadas a formar a los niños en la piedad, virtud y buenas costumbres. Estas escuelas tuvieron un éxito rotundo, expandiéndose rápidamente en Roma y fundando casas como la de San Pantaleón, que llegó a tener más de mil alumnos.

Los colaboradores de Calasanz, como Gellio Ghellino y Glicerio Landriani, vivieron vidas santas dedicadas a la obra. En 1614, la Congregación de Clérigos regulares de la Madre de Dios se unió con los compañeros de Calasanz, formando la Orden de los Pobres Clérigos regulares de la Madre de Dios y de las Escuelas Pías, que fue oficialmente reconocida como Orden regular por el papa Gregorio XV en 1621.

Calasanz mismo hizo votos solemnes y renunció a su pensión para abrazar la pobreza perfecta. Fundó el Colegio Nazareno en Roma en 1621, que aún existe hoy en día, mientras la Orden crecía rápidamente, recibiendo solicitudes de Príncipes y Obispos de toda Europa para establecer escuelas en sus territorios.

Muerte

José de Calasanz experimentó inmensos éxitos y profundas tribulaciones en su vida. Enfrentó tentaciones de desaliento, graves enfermedades, y dificultades financieras para sostener sus obras. La rápida expansión de su Orden también trajo desafíos internos, como la infiltración de intrigantes que causaron irregularidades y divisiones. A pesar de ello, su confianza en Dios y su santidad le llevaron a superar estos obstáculos con frecuentes milagros. A los noventa y dos años, después de cincuenta y dos dedicados a la educación de los niños, falleció santamente el 18 de agosto de 1648. Reconocido por numerosos milagros, fue canonizado por Clemente XIII en 1767 y Pío XII lo nombró patrono de las escuelas cristianas populares en todo el mundo.

Oración a San José de Calasanz

Bienaventurado san José de Calasanz elegido por el Señor para cuidar a los niños y jóvenes para darles amor, refugio, educación y oración, elegido por tus virtudes para formar y educar su espíritu
en la sabiduría, el amor y la piedad, y prepararlos en ante la vida y sus durezas.

San José de Calasanz, tú que lleno de bondad y entrega contribuiste grandemente a la reforma de la sociedad y con infatigable actividad e invencible paciencia animaste a todos los que llamabas tus hijos a la perseverancia, hoy acudo ante ti para rogar por mi hijo(a)

-Decir aquí su petición-

Enséñale a ser una buena persona y que tu ejemplo le sirva para ser mejor. Aléjale de falsos amigos, de malas compañías, de quien quiera dañarle o busque su perdición, aléjale de cualquier vicio o dependencia y de todo enemigo peligro, accidente y mal.

Tú que con amor y devoción te entregaste a Dios Padre y a nuestra Madre, la Santísima Virgen María,
tú que nunca dejaste de confiar en su protección, te ruego lleves hasta Ellos mis suplicas, ruega por mi hijo(a) ……. que necesita ayuda: diles que en su bendita misericordia siempre estén a su lado, pídeles que pongan en su camino gente honesta y que dirijan sus pasos por las sendas correctas.

Suplícales llenen su corazón de fortaleza y sabiduría y goce de buena salud de cuerpo y espíritu. Tu que a tantos niños y jóvenes diste alivio y consuelo haz que no sufra por carencias ni por necesidades,
que sus anhelos y metas se cumplan y su vida esté llena de amor, paz y bendiciones para que alcance la felicidad y la prosperidad.

Por tu humildad, caridad, paz y alegría con los necesitados ahora quiero solicitar tu especial asistencia
en estos momentos que mi hijo(a) ……. pasa por dificultades, ruega a los Cielos que envíen ayuda para remediar este problema que tanto me intranquiliza y causa angustia:

(exponer la necesidad o problema y pedir confiadamente lo que se desea conseguir).

Glorioso san José de Calasanz, por el amor que diste y sigues dando a los niños y jóvenes no dejes que mi hijo(a) pase por esta mala situación, intercede para que mis deseos se hagan realidad y vea en breve solucionado mi sufrimiento y aflicción,que de tu inmensa caridad venga tu auxilio al concederme los favores que a ti pido y de ti espero.

Protege, cuida y ampara a mi hijo(a) hoy y siempre, te lo imploro por la Virgen María, por su Hijo nuestro Señor Jesucristo, por el Padre Eterno y por el Espíritu Santo.

Así sea.

Cordero de Dios

 

San José de Calasanz | Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.