El Santo Obispo Sansón (San Sansón, obispo de Dol) cuya vida vamos a narrar, puede a buen título considerarse como el tipo acabado de esos hombres extraordinarios que aun hoy a pesar de la realidad de su historia, se nos ofrecen como héroes de leyenda.
Día celebración: 28 de Julio.
Lugar de origen: Gwent, Reino Unido.
Fecha de nacimiento: 480.
Fecha de su muerte: 565.
Contenido
– Introducción
– Nacimiento y primeros años
– Vida monástica
– Su familia abraza el estado religioso
– Nombrado Abad | Viaje a Irlanda
– Huye a la soledad
– De Monje a Obispo
– Funda un monasterio en Dol
– III concilio de París y su muerte
– Oración al Santo Obispo Sansón
Introducción
Sansón fue un hombre de notable originalidad, siendo monje, misionero, ermitaño, peregrino, modesto abad y prelado insigne, siempre caracterizado por su profunda humildad. Es reconocido como uno de los principales evangelizadores de Bretaña, llegando en un momento crucial durante el éxodo del pueblo bretón debido a la invasión sajona. Su llegada coincidió con la migración de los bretones a Domnonea, en la actual Bretaña francesa. Durante doscientos años, los monjes lideraron estas emigraciones, demostrando valentía y santidad para establecer nuevos asentamientos en una tierra desconocida. Sansón personifica este tipo de hombres extraordinarios, que, aunque su historia es real, a menudo se les ve como héroes legendarios.
Nacimiento y primeros años
La familia de Sansón, de origen galés, era de noble linaje; su padre, Amón Du, y su madre, Ana, desempeñaban cargos importantes en la corte de los reyezuelos de Clamorgan y Gwent. Sansón nació alrededor de 480 después de muchos años de espera por parte de sus padres, seguido de cinco hermanos y una hermana. A los cinco años, su madre lo consagró al servicio del altar y lo envió a la escuela monástica dirigida por el abad Iltudo en Llantwit. El abad notó las habilidades excepcionales de Sansón y lo educó con esmero, convirtiéndose en un erudito comparable a los más destacados de su tiempo a los quince años.
A pesar de su erudición, Sansón buscaba humildemente el conocimiento divino, y un día, mientras buscaba solución a una dificultad filosófica, recibió una iluminación divina que le prometía favores celestiales. Los milagros de Sansón evidencian su cercanía a Dios y su camino hacia la santidad.
Vida monástica
Un día de verano, mientras Sansón y otros estudiantes arrancaban plantas en un campo de trigo por orden de San Iltudo, una víbora picó a uno de los niños en la pierna, poniendo en peligro su vida. Recordando la promesa del Señor de ayudarlo siempre que lo invocara, Sansón bendijo la herida con agua bendita y aceite del santuario, sanando al niño instantáneamente. Posteriormente, Sansón tomó los hábitos en el monasterio y se entregó a las austeridades de los santos. Fue ordenado diácono por San Dubricio, obispo de Caerlón, y en la ceremonia una paloma revoloteó sobre su cabeza, demostrando la gracia divina sobre él. La paloma también estuvo presente en su elevación al sacerdocio y en su consagración episcopal, testimonio del favor especial del Señor hacia Sansón.
Su familia abraza el estado religioso
A pesar de su virtud, Sansón tuvo enemigos, como dos sobrinos de San Iltudo, quienes, resentidos, intentaron envenenarlo. Sin embargo, Sansón sobrevivió al brebaje mortal sin sufrir daños, lo que reveló sus extraordinarias virtudes. Decidió retirarse a un monasterio en la isla de Caldey bajo la dirección del abad Pyrón. Poco después, fue llamado a la casa paterna, donde su padre estaba gravemente enfermo. En el camino, enfrentó la tentación del demonio, quien hirió a su acompañante, pero Sansón, con la ayuda divina, lo sanó milagrosamente. Al llegar a casa, Sansón perdonó los pecados de su padre, quien fue sanado tanto espiritual como físicamente. Inspirados por su ejemplo, cinco hijos, su madre, su tío y su tía se unieron a la vida monástica. Solo su hermana permaneció en el mundo. Tanto su padre como su tío se unieron a Sansón en el monasterio de Pyrón, dedicando sus vidas a Dios con devoción ejemplar.
Nombrado Abad | Viaje a Irlanda
Pocos meses después de la muerte del abad Pyrón, los hermanos del monasterio eligieron a Sansón como su sucesor, a pesar de su reticencia debido a su humildad. Como abad, Sansón destacó por su celo, caridad y prudencia, especialmente en su generosidad hacia los pobres, incluso llegando a ordenar que las colmenas del huerto fueran saqueadas para ayudar a los necesitados, siendo recompensado con su abundancia renovada por la gracia de Dios.
Durante diecinueve meses, Sansón lideró el monasterio con virtud. Sin embargo, su deseo de aprender más lo llevó a acompañar a unos religiosos irlandeses a su tierra natal. Allí, su reputación de santidad atrajo honores y deferencias que no eran compatibles con su humildad, por lo que pronto solicitó regresar a su monasterio. Antes de partir, dos religiosos solicitaron su ayuda para un superior afectado por el mal. A pesar de la prisa del capitán del barco, Sansón accedió a acompañarlos.
«Podéis marchar cuando queráis —dijo Sansón—, que mañana os alcanzaré». El capitán dio orden de levar anclas, y aunque trataron de hacerse a la vela, no pudieron salir al mar porque el viento los rechazaba de continuo. De manera que, cuando al día siguiente regresó Sansón, aún seguía la nave en el puerto.
Huye a la soledad
De regreso al monasterio, Sansón alentó los progresos espirituales de su padre y tío, enviándolos, por obediencia santa, al monasterio de Irlanda. A pesar de las súplicas para que retomara el liderazgo del convento, se negó rotundamente. Luego, impulsado por una inspiración divina, abandonó definitivamente la abadía y partió con cuatro monjes que lo siguieron en su nueva peregrinación.
En las orillas del Saverna, encontraron una gruta oculta en un bosque cercano a las ruinas de un antiguo castillo. Mientras sus compañeros se establecían en las ruinas, Sansón se retiró a la gruta, saliendo solo los domingos para oficiar la misa en un oratorio improvisado por los monjes. Mantuvo en secreto su paradero.
Durante un sínodo local, el obispo, al escuchar sobre la vida y milagros de Sansón, lo buscó y lo obligó, por obediencia, a liderar el monasterio fundado por San Germán de Auxerre en la zona.
De Monje a Obispo
En el monasterio, tres obispos se reunieron para elegir a un nuevo líder eclesiástico. San Dubricio, uno de ellos, recibió una visión en la que un ángel le indicaba que Sansón debía ser el tercer obispo consagrado. Aunque inicialmente ocupó el cargo de obispo de una región honoríficamente, una visión lo instruyó para cruzar el mar hacia Armorica, donde se le encomendarían nuevas responsabilidades pastorales.
Sansón partió de inmediato y durante su viaje realizó milagros, como devolverle la vida a una joven muerta en una festividad pagana. En su trayecto, encontró un lugar adecuado para establecer un monasterio, donde también libró a la región de un feroz dragón que aterrorizaba a los habitantes. Después de fundar el monasterio, llamó a su padre para que lo dirigiera, mientras él partía hacia Armorica.
Funda un monasterio en Dol
Sansón no viajó solo a Armorica; muchos de sus compatriotas y varios religiosos lo acompañaron, incluidos San Maglorio y San Mein. Al llegar, encontraron a un hombre llamado Privato, cuya familia sufría de enfermedades graves. Sansón los curó milagrosamente y, como muestra de gratitud, Privato ofreció tierras para establecer el convento de Dol, que creció rápidamente. Sansón fundó otro convento en Landtmor y nombró a San Maglorio como abad.
Sansón dedicó su vida a fundar monasterios filiales en toda Bretaña, convirtiéndolos en parroquias para los nuevos emigrantes. En medio de las turbulencias políticas provocadas por la muerte del rey Jonás, Sansón fue enviado como embajador para interceder ante Childeberto en favor de Judual. Aunque Childeberto no actuó de inmediato, le otorgó tierras en Normandía donde Sansón estableció el monasterio de Pental.
Judual finalmente recuperó sus territorios y, agradecido, apoyó al monasterio de Dol, gestionando ante el Papa Pelagio I que fuera erigido en obispado, lo que fue concedido en el año 556. A pesar de su actividad incansable, Sansón dedicaba muchas horas a la oración y al recogimiento, encontrando un equilibrio entre su labor apostólica y su vida espiritual.
III concilio de París y su muerte
En el año 557, Sansón asistió al tercer Concilio en París, donde su humildad brilló al resistirse a firmar con los arzobispos y ocupar un aposento en el palacio real, prefiriendo hospedarse en el monasterio de San Germán. Aunque estaba en edad avanzada, durante su regreso a Bretaña, una de las ruedas de su carro se rompió en las llanuras de Chartres, pero al hacer la señal de la cruz, la rueda se reparó milagrosamente.
El rey Childeberto ordenó la construcción de un monasterio en memoria de este prodigio. Al llegar a su residencia, Sansón realizó más milagros, incluyendo la liberación de endemoniados y la curación de enfermos. Anticipando su muerte debido a una enfermedad prolongada, nombró a San Maglorio como su sucesor después de exhortar a los monjes a perseverar en su estado. Finalmente, recibió los últimos sacramentos y falleció el 28 de julio de 565.
Oración al Santo Obispo Sansón
Oh glorioso San Sansón,
obispo fiel y servidor del Evangelio,
tú que cruzaste mares y fronteras
para llevar la luz de Cristo a tierras lejanas,
ruega por nosotros ante el trono de la gracia.
Tú que guiaste con sabiduría al pueblo de Dios,
sanaste a los enfermos con caridad
y combatiste las tinieblas con la luz de la verdad,
haz que también nosotros sepamos vivir con fervor
nuestro llamado bautismal.
Santo pastor de Dol,
intercesor de las almas errantes,
enséñanos a mantenernos firmes en la fe,
generosos en el servicio
y constantes en la oración.
Protege a los misioneros de hoy,
da fuerza a los que anuncian el Reino
y enciende en nuestros corazones
el mismo amor que te impulsó a dejarlo todo por Cristo.
San Sansón,
haznos sembradores de paz,
instrumentos de unidad
y testigos valientes del Evangelio en nuestro tiempo.
Amén.
Santo Obispo Sansón, ruega por nosotros.

Santo Obispo Sansón | Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.