San Simón, de Caná en Galilea, y San Judas Tadeo, hijos de María de Cleofás y primos de Jesús, fueron a predicar el Evangelio, uno a Egipto, el otro a Mesopotamia. Después de treinta años de trabajos apostólicos, fueron llamados a Persia, en donde convirtieron a gran número de paganos. Las imágenes del sol y de la luna se quebraron cuando ellos lo ordenaron, y los demonios salieron de sus templos y emprendieron la fuga bajo la forma de negros etíopes. Los paganos, excitados por dos magos, se arrojaron sobre los santos apóstoles y los masacraron. Los instigadores del crimen perecieron fulminados por un rayo.
Martirio de San Simón y San Judas
El martirio de San Simón y San Judas, conocidos como los apóstoles Simón el Zelote y Judas Tadeo, es un evento importante en la tradición cristiana, aunque los detalles precisos del martirio no se conocen con certeza y son el tema de varias tradiciones y leyendas. Aquí se presenta una versión general de la historia del martirio de estos dos apóstoles:
San Simón, también llamado Simón el Zelote, fue uno de los doce apóstoles de Jesús. Se cree que era originario de Caná de Galilea. Después de la crucifixión y resurrección de Jesús, Simón se dedicó a predicar el Evangelio en diferentes lugares, incluyendo Persia (la actual Irán) y Egipto. Según algunas tradiciones, se unió a San Judas Tadeo en su misión de difundir el cristianismo.
San Judas Tadeo, a menudo conocido simplemente como Judas Tadeo, fue otro de los apóstoles de Jesús. También se le llama Judas Lebeo o Judas, hijo de Santiago. Después de la resurrección de Jesús, Judas Tadeo llevó el mensaje cristiano a muchas partes del mundo, incluyendo Mesopotamia y Persia.
Según la tradición, Simón y Judas Tadeo predicaron el Evangelio juntos en Persia, donde atrajeron la atención de las autoridades locales. Se dice que los gobernantes persas rechazaron su mensaje y, finalmente, los condenaron a muerte por su fe cristiana. Los métodos exactos del martirio varían en diferentes relatos y tradiciones.
Algunas versiones de la historia afirman que los apóstoles fueron crucificados en Edesa (actualmente Urfa, en Turquía) o en otras partes de Persia. Otras tradiciones sostienen que fueron apedreados hasta la muerte o ejecutados de otras maneras.
El martirio de San Simón y San Judas Tadeo es conmemorado el 28 de octubre en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. Ambos apóstoles son venerados como mártires y santos en varias denominaciones cristianas. Sus reliquias se encuentran en diferentes lugares, y muchas iglesias y devotos los consideran patrones de causas específicas. La devoción a San Judas Tadeo, en particular, es notable por su popularidad en muchas partes del mundo, y es conocido como el patrón de las causas difíciles o desesperadas.
Meditación sobre San Simón y San Judas Tadeo
I. Dios llama a su servicio a los que Él ama; los separa del mundo, como hizo con estos dos apóstoles, hijos de María de Cleofás, prima de la Santísima Virgen. Jesús amaba particularmente a estos dos hermanos, gracias, sin duda, a la intercesión de Maria en su favor. Dios sólo es quien nos llama a su servicio, mas, ¡cuántas almas deben su vocación a la Santísima Virgen! «Renunciemos al mundo, y seremos más grandes que sus honores y que toda su gloria». (San Cipriano).
II. El mundo persiguió a estos dos apóstoles y les dio muerte, porque disipaban sus tinieblas con la luz del Evangelio. Hombres apostólicos: la persecución será siempre vuestra parte. Vosotros aborrecéis al mundo, no os asombréis de que él os pague con la misma moneda. Regocijaos, porque cuanto más disgustéis a los hombres, más agradaréis al Señor. El mundo ama sólo a los que se le parecen.
III. Las amenazas, las calumnias, los tormentos y la muerte no fueron suficientes para detener el celo de los dos ilustres hermanos. El mundo se esforzará por hacer fracasar todo lo que emprendáis por amor a Dios; pero no os dejéis abatir: avanzad, Dios os hará triunfar contra todos los obstáculos. «No busquemos agradar a los hombres, alegrémonos más bien de disgustar a aquellos a quienes Dios mismo ha disgustado». (San Paulino).
El desprecio del mundo. Orad por la conversión de la India.
El Evangelio del día de San Simón y San Judas
Dijo Jesús a sus discípulos:
Esto os mando: Que os ameis los unos a los otros. Si el mundo os aborrece. Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado. 23. El que me odia, odia también a mi Padre. 24. Si no hubiera hecho entre ellos obras que no ha hecho ningún otro, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y nos odian a mí y a mi Padre. 25. Pero es para que se cumpla lo que está escrito en su Ley: Me han odiado sin motivo.»
Juan, 15
Oración a San Simón y San Judas
Oh Dios, que os servisteis de los bienaventurados apóstoles Simón y Judas Tadeo para conducirnos al conocimiento de vuestro santo Nombre, haced que celebremos su gloria eterna avanzando en la virtud, y que avancemos en la virtud celebrando su gloria. Por J. C. N. S. Amén.
