Santa Genoveva es la patrona de París tanto en la tradición católica romana como en la ortodoxa oriental. Su fiesta se celebra el 3 de enero.
Día de celebración: 3 de enero.
Lugar de origen: Nanterre, Francia.
Fecha de nacimiento: 422.
Fecha de su muerte: 512.
Patrona de: París.
Contenido
– Vida temprana
– Juventud
– Milagros
– Oración a Santa Genoveva
Vida temprana
El padre de Genoveva se llamaba Severo y su madre, Geroncia. Genoveva nació alrededor del año 422 en Nanterre, un pequeño pueblo cercano a París, cerca de Mont Valérien.
Cuando San Germán, obispo de Auxerre, y San Lupo viajaban hacia Bretaña para combatir la herejía pelagiana, pasaron por Nanterre. Allí fueron recibidos con gran fervor por los habitantes, quienes buscaban su bendición. Durante un sermón de San Germán, la niña Genoveva, de apenas siete años, llamó su atención.
Después del sermón, San Germán habló con los padres de la niña y les anunció que su hija estaba llamada a ser santa. Luego, le preguntó a Genoveva si era cierto que deseaba consagrarse a Dios. Ella respondió que sí y pidió ser bendecida para entregarse completamente al Señor.
San Germán la llevó a la iglesia, donde, en medio de la oración de los salmos, le impuso las manos, consagrándola a Dios. Le dio como recuerdo una medalla con una cruz para que llevara al cuello y le recomendó no usar joyas ni adornos mundanos.
Según su biógrafo, una vez que Genoveva pidió permiso para ir a la iglesia y su madre se lo negó con bofetadas, esta quedó ciega como castigo. La vista le fue devuelta dos meses después, cuando lavó sus ojos con agua traída por su hija, sobre la cual había hecho la señal de la cruz. Desde entonces, los habitantes consideraron bendito el pozo de donde provenía esa agua.
Juventud
A los quince años, Genoveva fue presentada junto a dos amigas al obispo de París para recibir el velo. Aunque era la más joven, fue colocada en primer lugar por haber sido ya santificada por el cielo, refiriéndose a su consagración anterior. Desde entonces, llevó una vida austera, alimentándose solamente los jueves y domingos con un poco de pan y habichuelas.
Al morir sus padres, se trasladó a París con su madrina. Viajaba ocasionalmente por caridad, visitando ciudades como Meaux, Laon, Tours y Orléans, donde dejó huellas de su santidad y de dones proféticos.
Fue calumniada y considerada hipócrita por un tiempo, pero San Germán, en su segundo viaje, envió pan bendito desde Italia, lo que restauró la confianza del pueblo en Genoveva. Luego, durante el asedio de París por el rey Childerico, ella lideró una expedición que trajo alimentos desde otras ciudades, salvando a la población del hambre.
Incluso Childerico, aunque pagano, respetaba a Genoveva y, por su intercesión, perdonó la vida de muchos prisioneros. Gracias a sus esfuerzos, se construyó la iglesia de San Dionisio en París. Su fama llegó hasta San Simeón el Estilita en Siria.
Milagros
El rey Clodoveo, convertido en 496, escuchaba con respeto a Genoveva, concediéndole muchas veces la liberación de prisioneros. Cuando se temía la llegada de Atila, muchos querían huir de París, pero Genoveva los animó a orar y ayunar. Finalmente, Atila cambió de rumbo y no atacó la ciudad.
Se dice que fue idea de Genoveva construir una iglesia dedicada a San Pedro y San Pablo, donde más tarde fue sepultada. Esta iglesia fue conocida como el templo de Santa Genoveva debido a los milagros que allí ocurrieron.
En 1764 se construyó una nueva iglesia en ese lugar, hoy conocida como el Panteón de París. En varias ocasiones, París se vio protegida por la intercesión de la santa. El caso más notable ocurrió en 1129, durante una epidemia devastadora conocida como “el fuego sagrado”.
Miles morían sin remedio. Pero cuando se realizó una procesión solemne con sus reliquias, muchos enfermos sanaron al tocarlas, y la epidemia cesó casi por completo. Solo tres personas murieron después. El Papa Inocencio II, tras una investigación, ordenó conmemorar este milagro cada 26 de noviembre.
Durante siglos, era costumbre sacar sus reliquias en procesión en tiempos de calamidad. Sin embargo, la mayoría de ellas fueron destruidas durante la Revolución Francesa.
Oración a Santa Genoveva
¡Oh Señor y Dios Padre! Así como actuaste en tu entregada y valerosa virgen Santa Genoveva, concédenos el valor necesario para afrontar esta situación difícil que nos entristece y angustia.
¡Oh Señor y Dios Santo! Que los méritos de tu gloriosa sierva Santa Genoveva vengan en nuestra ayuda y, por su intercesión, te pedimos:
(hacer la petición)
Que sepamos imitar su espíritu de sacrificio y el deseo de vivir con pureza cada día, y que por su mediación obtengamos la salud del cuerpo y del alma, y finalmente, con tu gracia, alcancemos la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

| Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.