4 de Diciembre: Santa Barbara, virgen y mártir


Santa Bárbara,

Santa Bárbara es conocida en la Iglesia Ortodoxa Oriental como la Gran Mártir Bárbara. Fue una de las primeras santas y mártires cristianas de origen libanés. Los relatos la sitúan en el siglo III en Heliópolis, Fenicia, actual Baalbek, Líbano. La veneración hacia ella era común, especialmente en Oriente, desde el siglo IX.Descripción breve


Día celebración: 4 de Diciembre.
Lugar de origen: Heliopolis, Líbano.
Fecha de nacimiento: Siglo III.
Fecha de su muerte: Siglo III.
Santa Patrona de: Armeros, arquitectos, artilleros, bomberos, matemáticos, mineros, tuneladores, ingenieros químicos, prisioneros.


Contenido

– Breve Biografía
– Oración a Santa Bárbara


Breve Biografía

Así cuenta la «Leyenda Dorada» la historia de una de las santas más populares de la Edad Media:

En la época del reinado de Maximiano, había un hombre muy rico llamado Dióscoro, que adoraba y veneraba a los ídolos. Dióscoro tenía una hija llamada Bárbara. Para que ningún hombre pudiese ver la gran belleza de su hija, Dióscoro construyó una torre alta y bien defendida y encerró en ella a la joven.

Muchos príncipes fueron a ver a Dióscoro para solicitar la mano de su hija. Dióscoro fue a ver a Bárbara y le dijo:

– Hija mía, ciertos príncipes han venido a verme para pedirme tu mano. Por ello, te ruego que me comuniques tus intenciones y me digas qué quieres hacer.

Entonces Santa Bárbara se volvió, muy irritada, hacia su padre y le dijo:

– Padre mío, te ruego que no me obligues a casarme, pues ni lo deseo, ni he pensado siquiera en ello.

Poco después, Dióscoro salió de la torre y se fue a un país lejano, donde permaneció largo tiempo. Entonces Santa Bárbara, la doncella de nuestro Señor Jesucristo, bajó de la torre a ver unas termas que su padre estaba construyendo. Al punto, se dio cuenta de que sólo había dos ventanas, una hacia el norte y la otra hacia el sur, lo que la sorprendió y maravilló sobremanera.

Preguntó a los obreros por qué no habían puesto más ventanas. Ellos le respondieron que su padre lo había dispuesto y ordenado así. Entonces Santa Bárbara les dijo:

– Hacedme ahí otra ventana.

En esas termas la santa doncella fue bautizada por un hombre de Dios, y ahí vivió algún tiempo. Siguiendo el ejemplo del santo precursor del Señor, San Juan Bautista, sólo comía miel y langostas. En las termas, como en la piscina de Siloé, los ciegos de nacimiento recobraron la vista . . .

Un día, la bendita doncella subió a la torre y vio los ídolos que su padre solía adorar y venerar. Súbitamente, la joven recibió la luz del Espíritu Santo y adquirió una sutileza y claridad maravillosas en el amor de Jesucristo, ya que el Dios Todopoderoso la revistió de gloria soberana y acrisolada castidad. La santa virgen Bárbara, fortalecida con la fe, venció al demonio. En efecto, en cuanto vio los ídolos, escupió despectivamente sobre ellos, diciendo:

– Todos aquellos a los que vosotros habéis inducido en error y creen en vosotros serán como vosotros.

En seguida, se retiró y alabó al Señor en la torre. Y cuando la obra estaba ya terminada, su padre regresó de su viaje. Cuando vio que había tres ventanas, preguntó a los obreros:

– ¿Por qué habéis hecho tres ventanas?

Y ellos respondieron:

Porque tu hija nos lo ordenó.

Entonces Dióscoro mandó llamar a su hija y le preguntó por qué había mandado hacer tres ventanas, a lo que ella respondió:

– Mandé que hiciesen tres ventanas, porque tres ventanas dan luz a todo el mundo y todas las criaturas, en tanto que dos ensombrecen el universo.

 Entonces su padre se dirigió con ella a las termas, y le preguntó en el camino cómo era que tres ventanas daban más luz que dos. Y Santa Bárbara respondió:

– Esas tres ventanas representan claramente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, los cuales son tres Personas y un solo Dios, en el que debemos creer y al que debemos adorar.

Entonces Dióscoro, lleno de cólera, sacó ahí mismo su espada para matarla. Pero la santa virgen se puso en oración y, al punto, fue milagrosamente trasladada a una lejana roca de la montaña. Dos pastores que guardaban ahí sus ovejas la vieron volar. Pero su padre subió a buscarla y, tomándola de los cabellos, la arrastró montabajo y la encerró a toda prisa en la prisión . . . Entonces, el juez se sentó a juzgarla. Viendo la gran belleza de Bárbara, le dijo:

– Así pues, elige entre sacrificar a los dioses y salvar tu vida, o morir cruelmente torturada.

Santa Bárbara respondió:

– Me ofrezco en sacrificio a mi Dios, Jesucristo, Creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas.

Después de ser apaleada, la santa tuvo una visión del Señor en su mazmorra. Más tarde, fue nuevamente azotada y torturada. Y el juez mandó que fuese decapitada por la espada. Y entonces, su padre, muy enojado, la arrebató de manos del juez y la condujo a la cumbre de una montaña. Y Santa Bárbara se alegró al ver que se aproximaba el momento en que iría a recibir el premio
de su victoria. Y mientras su padre la arrastraba a la montaña, ella hizo su oración, diciendo:

– Señor Jesucristo, Creador del cielo y de la tierra, te ruego que me concedas tu gracia y escuches mi oración por todos aquellos que recuerden tu nombre y mi martirio. Te suplico que olvides sus pecados, pues Tú conoces nuestra fragilidad.

Entonces oyó una voz del cielo que le decía:

– Ven, Bárbara, esposa mía, ven a descansar en la morada de Dios mi Padre, que está en los cielos. Yo te concedo lo que acabas de pedirme.

Y después de oír estas palabras, se acercó a su padre y recibió la corona del martirio junto con Santa Juliana. Y, cuando su padre bajaba de la montaña, un fuego del cielo descendió sobre él y le consumió, de suerte que sólo quedaron las cenizas de su cuerpo. Esta bienaventurada virgen, Santa Bárbara, recibió la corona del martirio con Santa Juliana, el segundo día de las nonas de diciembre.

Un noble llamado Valentino sepultó los cadáveres de las dos mártires en un pueblecito, donde obraron muchos milagros para gloria y alabanza de Dios Todopoderoso.

La oración que la santa hizo en el momento de su muerte dio origen a la idea de que protege especialmente a quienes se hallan en peligro de morir sin sacramentos.

Oración a Santa Bárbara

Señor te pedimos por intercesión de Santa Bárbara, modelo de confianza en Dios, que nuestra vida este llena de cristiana fe, vivamos con paz y alegría como ella y nos entreguemos a hacer el bien en medio de nuestra familia vecinos y amigos.

En especial quiero pedirte por (nombre) y darte gracias por las cosas buenas que haz realizado en mí y en los míos durante nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Santa Bárbara | Fuentes
La vida de los Santos por Butler
Transmisión en vivo desde el Santuario de Nuestra Señora de Fátima En Directo
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