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6 de Mayo: Beata Isabel de Toess

Publicado el 6 de mayo de 2021

Actualizado el 19 de abril de 2025

Archivado en: Santoral

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La Beata Isabel de Toess, fue princesa de Hungría, que muchos confunden con su tía y homónima Santa Isabel de Hungría. Fue hija de Andrés III, rey de Hungría, llamada el Veneciano, y Tenna, hija de Manfredo, rey de Sicilia,


Día celebración:  6 de mayo.
Lugar de origen: Buda, Hungría.
Fecha de nacimiento: 1297.
Fecha de su muerte: 6 de mayo de 1338.


Contenido

– Introducción
– La Beata Isabel de Toess se hace Dominica
– Virtudes religiosas de Beata Isabel de Toess
– Sus milagros
– Paciencia en las pruebas | Muerte
– Oración a la Beata Isabel de Toess


Introducción

La Beata Isabel de Toess, nacida en Buda en 1297, no debe confundirse con su homónima Santa Isabel de Hungría. Su vida se encuentra en la obra de Helvetia Sancta, escrita por Enrique Murer de Lucerna. Hija de Andrés III, rey de Hungría, y Tenna, hija de Manfredo, rey de Sicilia, Isabel fue objeto de grandes celebraciones en su nacimiento. Después de la muerte de la reina Tenna, su padre se casó con la princesa Inés de Austria.

En 1308, tras el asesinato de Andrés III, Isabel fue propuesta para casarse con el príncipe Enrique, duque de Austria. Sin embargo, tras el asesinato del rey Alberto (padre de Inés), la reina Inés buscó venganza y llevó a Isabel de vuelta a Buda, donde se unieron para restaurar un monasterio en Agrovia en 1310. Aunque Inés esperaba que Isabel se uniera al estado religioso, esta eligió finalmente el monasterio de las Dominicas de Toess en Suiza.

La Beata Isabel de Toess se hace Dominica

La devoción, prudencia y virtud de la ilustre niña, demostradas desde temprana edad, revelaron su inclinación natural hacia el bien. A los trece años, recibió el hábito de la Orden de Santo Domingo en la iglesia de Toess. Cumpliendo estrictamente la Regla de la Orden durante quince semanas, fue admitida a la profesión religiosa por la Madre Priora, Beata Isabel de Toess.

Virtudes religiosas de Beata Isabel de Toess

La Beata Isabel de Toess mantenía un estado de pureza mediante confesiones reverentes y confesiones generales anuales. Observaba con esmero la Regla de la Orden Santo Domingo, demostrando sumisión a las superioras. A pesar de ser hija de reyes, modelaba la humildad y caridad, viviendo desprendida de todo. Su amor por la pobreza era inquebrantable, incluso cuando su madre política cuestionaba su hábito remendado.

Ferviente en la oración, participaba diligentemente en las Horas Canónicas y a menudo experimentaba éxtasis en la iglesia. Su devoción a la Pasión la llevó a realizar numerosas genuflexiones en Viernes Santo y rezar siete mil Avemarías en Adviento. Buscaba la soledad para la contemplación y, en humildad, se consideraba la menor, sirviendo a las legas y realizando oficios humildes. Su rigor consigo misma se basaba en su conocimiento de las culpas y su profunda humildad. A pesar de sus virtudes, se consideraba la menor y aliviaba a las demás del trabajo con su propia fatiga.

Sus milagros

Después de la muerte de dos personas que habían injuriado a la Beata Isabel de Toess, se aparecieron a tres monjas suplicándoles que se postraran ante la santa para pedir perdón. Una de las almas advirtió a una monja que no podría descansar eternamente sin pedir perdón a la santa. Además, una pobre mujer paralizada fue instruida por una voz a ir al convento de Toess, donde la Beata Isabel de Toess la curó milagrosamente al tocar su mano. En otro incidente, la Beata Isabel extinguió un incendio en la destilería del monasterio con una criba milagrosamente llena de agua.

Paciencia en las pruebas | Muerte

Isabel de Toess vivió en extrema pobreza durante los veinticuatro años en un cenobio, a pesar de que sus amigos y parientes podrían haberla ayudado. Su madre política, reteniendo la herencia de Andrés III, mostraba avaricia y solo permitía que Isabel dispusiera de una parte insignificante.

Después de profesarse, Isabel cayó gravemente enferma y, a pesar de visitar a su madre política en Koenigsfelden, no recibió ayuda material. En cambio, dirigió sus pensamientos al cielo y visitó el monasterio de Nuestra Señora de las Ermitas. Años después, enfrentó otra enfermedad grave sin diagnóstico claro, y durante su convalecencia, su tía Santa Isabel de Hungría se le apareció, prometiéndole que recuperaría la salud en su fiesta, el 19 de noviembre.

En la fecha señalada para su curación milagrosa, Isabel dejó la cama, se desvaneció en la iglesia y, durante las Vísperas, se recuperó completamente de su enfermedad, quedándole solo una leve debilidad. Cuatro años antes de su muerte, padeció fiebres intermitentes y, en los últimos dos años, mostró admirable paciencia mientras sufría parálisis y gangrena que cubrieron su cuerpo de llagas ulcerosas.

La Beata Isabel de Toess soportó agudos dolores con humildad y paciencia, agradeciendo al Señor por las pruebas. A pesar de la parálisis y la gangrena, resistió un año completo, y el segundo año transcurrió de manera similar, con padecimientos y dolores intensos. En una noche, cuando la lámpara se apagó y la monja encargada dormía, Isabel, sin despertarla, rezó en la oscuridad; milagrosamente, la lámpara se encendió y llenó la habitación de maravillosa claridad.

Otra noche, sintiéndose fortalecida, la Beata Isabel de Toess se levantó, se vistió y fue al coro a orar ante el Santísimo Sacramento, regresando en silencio a su cuarto. Mantuvo en secreto lo que le fue revelado en ese coloquio con Jesús Hostia y, desde entonces, no volvió a la iglesia del monasterio.

Con la libertad acercándose, conservando el uso de sus sentidos, pidió los últimos Sacramentos con fervor. Tras las ceremonias, solicitó que abrieran la ventana para contemplar el cielo. Dirigiendo su mirada a la bóveda azulada, desahogó su corazón con una plegaria.

Oh Dios mio, Criador y Redentor de mi alma, que un día seréis mi galardón, dirigid sobre mi una mirada de misericordia, recibidme en la patria celestial, lejos de este mundo lleno de dolores, por los méritos de vuestra Pasión y muerte.

Después de agradecer a la madre Priora y a las Hermanas por admitirla y cuidarla, y por su paciencia durante sus enfermedades, la Beata Isabel de Toess volvió a la oración, invocando silenciosamente la ayuda de Dios. En tiernos coloquios con Dios, falleció el 6 de mayo de 1338 a la edad de 41 años. Al día siguiente, tras los funerales y entre lágrimas, su cuerpo fue inhumado en la iglesia.

 

Oración a la Beata Isabel de Toess

Oh Dios mio, Criador y Redentor de mi alma, que un día seréis mi galardón, dirigid sobre mi una mirada de misericordia, recibidme en la patria celestial, lejos de este mundo lleno de dolores, por los méritos de vuestra Pasión y muerte. Amén.

Cordero de Dios

 

Beata Isabel de Toess | Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Colofón
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