Cayetano thiene

7 de Agosto: San Cayetano de Thiene

Publicado el 7 de agosto de 2020

Actualizado el 23 de abril de 2025

Archivado en: Santoral

11 Minutos de lectura

San Cayetano de Thiene (Tiene) nació en octubre de 1480, hijo de Gaspar, señor de Thiene, y de María Porta, personas de primer rango entre la nobleza del territorio de Vicenza, en la región del Véneto.

Su padre murió cuando él tenía dos años. Tranquilo y retirado por naturaleza, estaba predispuesto a la piedad por su madre. Cayetano estudió derecho en Padua y recibió su título de doctor utriusque juris (es decir, derecho civil y canónico) a los 24 años. En 1506 trabajó como diplomático para el papa Julio II, con quien ayudó a reconciliar la República de Venecia. Pero no fue ordenado sacerdote hasta el año 1516.

Con la muerte del papa Julio II en 1513, Cayetano se retiró de la corte papal. Recordado a Vicenza por la muerte de su madre, fundó en 1522 un hospital para incurables allí. Para 1523 también había establecido un hospital en Venecia. Sus intereses estaban tanto o más dedicados a la curación espiritual que al tipo físico, y se unió a una cofradía en Roma llamada el «Oratorio del Amor Divino».


Día celebración: 7 de agosto.
Lugar de origen: Vicenza, Italia.
Fecha de nacimiento: 1 de octubre de 1480.
Fecha de su muerte: 7 de agosto de 1547.
Santo Patrono de: Patrón del pan, de la salud y del trabajo.


Contenido

– Introducción
– Estudiante
– Obras Sociales
– Fundación de los Teatinos
– Conquista y saqueo de Roma
– Fundación de Nápoles
– Muerte de San Cayetano
– Oración a San Cayetano de Thiene


Introducción

En Vicenza, a fines del siglo XV, vivían pacífica y cristianamente el conde Gaspar de Tiene y su esposa María de Porto, ambos de noble linaje y cuantiosas riquezas. Antes del nacimiento de su segundo hijo, Cayetano, María, prevenida por una voz celestial, abandonó el palacio y se retiró a una humilde casa para evitar que el futuro apóstol de la pobreza naciera en opulencia. Cayetano, bautizado en memoria de su ilustre tío, debía convertirse en un soldado de Cristo, una antorcha que iluminaría al mundo con virtudes, un padre amante de los pobres y el broche de oro que cerraría la cadena gloriosa de sus antepasados.

Desde sus primeros años, Cayetano mostró predilección por los desheredados, siendo llamado cariñosamente «su amiguito» y más tarde «su padre» por los pobres. Con generosidad infantil, cuidaba y atendía a los necesitados, distribuyendo el dinero que sus padres le daban como recompensa. Cuando estos fondos se agotaban, utilizaba su habilidad para obtener limosnas «por amor de Dios» de familiares y conocidos.

Estudiante

La vida modesta de Cayetano, marcada por la muerte temprana de su padre, dejó a su virtuosa madre sola con tres hijos. Estudió humanidades en su pueblo natal y se doctoró en derecho civil y canónico en la Universidad de Padua. De regreso en Vicenza, se unió al Colegio de Abogados.

Su celo por la santificación de las almas creció con sus conocimientos. Junto a su hermano Bautista, construyó una iglesia en Rampazzo, un pueblo de sus posesiones, destinando 60 ducados para su sostenimiento.

Atraído por la Ciudad Eterna, Cayetano emprendió un viaje a Roma con la intención de llevar una vida retirada. Sin embargo, su virtud y reputación lo hicieron destacar, atrayendo la atención del papa Julio II. Aunque anhelaba la soledad, el Papa le ordenó quedarse en la corte y le otorgó el cargo de protonotario participante.

La amistad con el Pontífice le brindó a Cayetano la oportunidad de negociar la paz entre el Papa y la República de Venecia. Junto a destacados prelados, demostró que la fe y las buenas obras aún vivían en la Roma del Renacimiento, desafiando las críticas de Lutero.

Impulsado por su intensa piedad, Cayetano sintió una fuerte inclinación hacia el sacerdocio. Por un indulto especial de León X, fue ordenado en cuatro días: órdenes menores el 27 de septiembre de 1516, subdiaconado el 28, diaconado el 29 y sacerdocio el 30.

Desde entonces, avanzó rápidamente hacia la perfección, siendo conocido como un serafín en el altar y un apóstol en el púlpito. Su íntima conexión con Dios llegó a la familiaridad. En una noche de Navidad, tuvo una visión de Nuestro Señor como niño en Santa María la Mayor. Desde entonces, la festividad de Navidad se volvió encantadora para él, creando belenes y predicando con unción los misterios navideños.

Obras Sociales

Nuestro Santo dejó Roma rápidamente para cuidar a su madre, quien estaba gravemente enferma. A su regreso a Vicenza, recibió los últimos consejos de su madre antes de su fallecimiento el 14 de agosto de 1518. A partir de entonces, la caridad de Cayetano no tuvo límites. Se unió a la cofradía de San Jerónimo, revitalizando su fervor y restaurando las prácticas de piedad en declive.

A pesar de burlas y desprecios, incluso de su propia familia, Cayetano continuó su labor apostólica en favor de la clase humilde. Su dedicación transformó la opinión de sus enemigos, convirtiéndolos en fervientes admiradores. Inculcó en los corazones de los obreros el amor a Dios en el Sagrario y el amor al prójimo que sufría en el lecho del dolor.

Estableció la comunión frecuente entre los miembros de la cofradía, los acompañó al hospital y les enseñó a cuidar a los enfermos. Posteriormente, fundó un hospital para los incurables. Su caridad destacada se extendió por toda Italia, siendo reconocido como protector y conservador de un hospital en Venecia. Los nobles de Vicenza y Venecia siguieron sus ejemplos, aprendiendo a cuidar enfermos y practicar la caridad cristiana. Fue un eficaz apóstol de la caridad.

Fundación de los Teatinos

En 1523, Cayetano, siguiendo la voz de su director espiritual, regresó a Roma con solo una sotana, un báculo y un breviario. Reuniéndose con la Congregación del Divino Amor, surgió la idea de reformar las costumbres del clero. Con destacadas personalidades como Bonifacio de Cola, Juan Pedro Caraffa y Pablo Consiglieri, planearon fundar una nueva Orden de Clérigos regulares para contrarrestar los escándalos del clero relajado.

Después de un examen detenido, establecieron el reglamento de la nueva Orden y lo presentaron al Papa Clemente VII. Este aprobó la iniciativa, alentó a los fundadores y, mediante un breve del 24 de junio de 1524, reconoció y otorgó a la Orden singulares privilegios. Se decidió que Juan Pedro Caraffa, obispo de Teati, conservara el título de obispo, de donde surgió el nombre «Teatinos» para la nueva institución, siendo Caraffa el primer Superior general.

Aunque Cayetano deseaba que sus religiosos abrazaran la pobreza absoluta, circunstancias ajenas lo impidieron. Sin embargo, practicaron una gran pobreza, siendo conocidos por vivir de manera humilde, popularizándose la expresión «vivir como un teatino».

Conquista y saqueo de Roma

Desde su fundación, los religiosos teatinos se dedicaron al cuidado de los enfermos y la asistencia espiritual de los ajusticiados, estableciéndose primero en el Campo de Marte y luego en el Monte Pincio. En mayo de 1527, durante el asedio a Roma por el condestable de Borbón y sus tropas, la ciudad cayó en manos de los sitiadores. Los luteranos y la soldadesca saquearon la ciudad durante dos meses.

Cayetano y sus compañeros se esforzaron por llevar consuelo religioso y caridad cristiana en medio de la adversidad. A través de su intercesión, evitaron graves males y trabajaron en la conversión de los enemigos. Sin embargo, un antiguo criado de la casa de Tiene, al reconocer a Cayetano, lo apresó bajo la creencia errónea de que se disfrazaba de pordiosero.

Los saqueadores, frustrados en su búsqueda de riquezas, atacaron brutalmente al día siguiente el convento y maltrataron a los religiosos. Posteriormente, los condujeron a una torre en el Vaticano y los abandonaron. Un oficial español, conmovido por la piedad de los religiosos, ordenó su liberación al escuchar melodías desde la torre.

Al intentar huir por el Tíber, un desconocido generoso se ofreció a llevarlos a salvo. Aunque detenidos por un capitán romano, este cambió su actitud inicial y les brindó atenciones en lugar de obstáculos.

Fundación de Nápoles

Guiados por la Divina Providencia, los fugitivos llegaron al puerto de Ostia, donde el embajador de la República de Venecia ofreció reintegrarlos a su patria. En Venecia, los nobles y el pueblo los recibieron triunfalmente recordando los beneficios de Cayetano. Este amplió su hospital y construyó un convento, y durante una peste, desplegó su celo entre los afectados. San Jerónimo Emiliano, bajo su dirección, fundó la Orden de los Somascos.

En 1533, el papa Clemente VII ordenó a Caraffa, superior de la Orden, fundar un convento de Teatinos en Nápoles, siendo designado Cayetano para llevarlo a cabo. Con Juan Marinoni, hicieron una entrada solemne en la ciudad. A pesar de la generosidad del conde de Oppido, Cayetano se negó a aceptar rentas adicionales, confiando en la providencia divina.

En 1535, Cayetano abandonó el convento legado por el conde y se estableció en la Pequeña Cuna, cedida por la Beata Lorenza Longa. Posteriormente, se trasladaron a la iglesia de San Pablo, gracias a la mediación del virrey de Nápoles, Pedro de Toledo. Durante su estancia en Nápoles, Cayetano veló por la ortodoxia católica, combatió la influencia de herejes y prohibió a sus penitentes relacionarse con ellos.

Cuando la herejía se volvió más pública, Cayetano escribió al cardenal Caraffa, solicitando informar al Papa y abordar el problema. Desde el púlpito, pronunció diatribas severas contra los herejes. A su instigación, se fundó la Sagrada Congregación del Santo Oficio en 1542, encargada de velar por la pureza de la fe y las costumbres en toda la cristiandad.

Muerte de San Cayetano

En abril de 1540, Cayetano fue nombrado prepósito del convento de Venecia. Antes de asumir el cargo, a petición del obispo Giberti, detuvo su viaje en Verona, donde protestó humildemente contra la generosidad material del prelado, prefiriendo la pobreza. En Venecia, en 1541, dos milagros confirmaron su santidad.

En 1543, regresó a Nápoles como prepósito, pero problemas de salud lo llevaron a renunciar al cargo al año siguiente. La imposición de la Inquisición en Nápoles provocó disturbios y una fiebre maligna afectó a Cayetano, quien rechazó comodidades y asistencia médica por amor a la pobreza y la penitencia. Falleció el 7 de agosto de 1547, coincidiendo con el cese de los disturbios en Nápoles.

La multitud invadió la iglesia de San Pablo para venerarlo, siendo el primer testimonio público de su culto. Sus restos fueron trasladados en 1588 a un sepulcro en la iglesia, y en 1625 se construyó una cripta. Beatificado en 1624 y canonizado en 1671, San Cayetano es conocido como el Patriarca de la Providencia y el Santo de los Pobres.

Oración a San Cayetano de Thiene

¡Oh glorioso San Cayetano! Aclamado por todas las Naciones; Padre de Providencia, porque con portentosos milagros socorres a cuantos te invocan con fe en sus necesidades. Te suplico me obtengas del Señor oportuno Socorro en las angustias presentes y sea ello prueba de la bienaventuranza eterna. Amén.

Santísima Trinidad ¡Oh Divina Providencia! Concédeme tu clemencia, por tu infinita bondad, arrodillado a tus plantas, a Ti portento de toda caridad, te pido por los míos casa, vestido y sustento.

Concédenos la salud, llévanos por buen camino, que sea siempre la virtud que guíe nuestro destino. Tú eres toda mi esperanza, eres el consuelo mío, en Ti creo, en Ti confío. Tu Divina Providencia se extienda a cada momento para que nunca nos falte casa, vestido, sustento y los Santos Sacramentos en el último momento.

Cordero de Dios

San Cayetano de Thiene | Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.