San ambrosio

7 de Diciembre: San Ambrosio, obispo de Milán

Publicado el 7 de diciembre de 2020

Actualizado el 20 de abril de 2025

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San Ambrosio (nacido Aurelius Ambrosius; c. 340 – 397) fue el obispo de Milán, teólogo y una de las figuras eclesiásticas más influyentes del siglo IV. Se desempeñaba como gobernador romano de Emilia-Liguria en Milán cuando inesperadamente fue nombrado obispo de Milán en 374 por aclamación popular.

Como obispo, tomó una posición firme contra el arrianismo e intentó mediar en el conflicto entre el emperador Teodosio I y el usurpador Magnus Maximus. La tradición acredita a San Ambrosio por promover el «canto antifonal», un estilo de canto en el que un lado del coro responde alternativamente al otro, así como por componer Veni redemptor gentium, un himno de Adviento.


Día celebración: 7 de Diciembre.
Lugar de origen: Tréveris, Imperio Romano.
Fecha de nacimiento: 340.
Fecha de su muerte: 397.
Santo Patrono de: La teología, apicultores, fabricantes de velas.


San Ambrosio de Milán: Doctor de la Iglesia y Padre de la Ortodoxia Cristiana

San Ambrosio de Milán, nacido alrededor del año 340 en Tréveris (actualmente en Alemania), emergió como una figura clave en la Iglesia primitiva y desempeñó un papel crucial en la formación del pensamiento teológico y la ortodoxia cristiana. Su vida, marcada por eventos notables y contribuciones intelectuales, lo llevó a convertirse en obispo de Milán y más tarde en Doctor de la Iglesia. Aquí se presenta una exploración detallada de la vida de este influyente líder eclesiástico.

Juventud y Educación

Ambrosio nació en una familia cristiana, pero su padre falleció cuando era joven. Su madre lo educó en la fe cristiana y en valores morales sólidos. Aunque originalmente destinado a una carrera civil, los acontecimientos llevaron a Ambrosio a desempeñar un papel crucial en la Iglesia.

A la edad de aproximadamente treinta años, Ambrosio sirvió como gobernador en la región de Liguria y Emilia, con Milán como la capital. Durante un período de elecciones para el episcopado en Milán, donde Ambrosio estaba presente para mantener el orden, ocurrió un evento significativo que cambiaría el curso de su vida.

Elección como Obispo

En el año 374, mientras se llevaba a cabo la elección del obispo de Milán, una disputa estalló entre los diferentes grupos de la comunidad. Ambrosio, siendo gobernador y presente en la iglesia donde se llevaba a cabo la elección, intervino para calmar la situación. En ese momento, una voz en la multitud clamó: «¡Ambrosio para obispo!». Esta declaración inesperada tomó fuerza, y pronto la multitud se unió a la idea. Aunque Ambrosio no era sacerdote ni obispo en ese momento, fue elegido por aclamación popular.

La noticia de su elección llegó al emperador Valentiniano, quien reconoció la elección de Ambrosio y apoyó su consagración como obispo. Ante esta responsabilidad inesperada, Ambrosio se embarcó en un rápido proceso de formación teológica y recibió el bautismo, la ordenación y la consagración en un breve período de tiempo.

Obispo y Defensor de la Ortodoxia

San Ambrosio se destacó como obispo de Milán desde el año 374 hasta su muerte en 397. Su episcopado estuvo marcado por una firme defensa de la ortodoxia contra las herejías que amenazaban la unidad de la Iglesia. En particular, se opuso vigorosamente al arrianismo, una herejía que negaba la divinidad total de Jesucristo.

Su sermón «De Fide» es un testimonio notable de su apasionada defensa de la fe ortodoxa. Durante su vida, también se enfrentó a los emperadores en asuntos de la Iglesia, defendiendo la independencia de la autoridad eclesiástica frente a la intervención del poder secular.

Relación con San Agustín

San Ambrosio también desempeñó un papel fundamental en la conversión de San Agustín al cristianismo. Aunque Agustín inicialmente se resistió a la fe, las predicaciones y enseñanzas de Ambrosio lo influyeron profundamente. La relación entre ambos se convirtió en un modelo para la futura relación entre la teología y la filosofía, y la influencia de Ambrosio sobre Agustín perduró a lo largo de la historia de la Iglesia.

Contribuciones Litúrgicas

San Ambrosio de Milán hizo contribuciones significativas al desarrollo litúrgico de la Iglesia. Sus aportes se centran en la música litúrgica y la introducción de himnos que llevaron su nombre, conocidos como «himnos ambrosianos». Estas contribuciones litúrgicas han tenido un impacto duradero en la tradición litúrgica de la Iglesia.

1. Himnos Ambrosianos

San Ambrosio es reconocido por la creación de himnos litúrgicos que llevan su nombre, conocidos como «himnos ambrosianos». Estos himnos fueron compuestos en métrica poética y se incorporaron a la liturgia de la Iglesia en Milán. Los himnos ambrosianos se caracterizan por su profundidad teológica y su enfoque en la alabanza a Dios.

2. Uso de la Música en la Liturgia

San Ambrosio fomentó el uso de la música en la liturgia, reconociendo su poder para elevar las experiencias espirituales de los fieles. La introducción de himnos y cánticos en la adoración cristiana no solo enriqueció la expresión litúrgica, sino que también influyó en la forma en que se entendía y experimentaba la fe durante la celebración de los ritos sagrados.

Vida Ascética y Hospitalidad

A pesar de sus responsabilidades como obispo, Ambrosio llevó una vida ascética y austera. Practicaba la renuncia personal y la caridad, distribuyendo generosamente los bienes de la Iglesia entre los pobres. Además, su compromiso con la hospitalidad cristiana lo llevó a abrir las puertas de las iglesias para refugiar a aquellos perseguidos por el poder secular.

Muerte y Legado

San Ambrosio falleció el 4 de abril de 397. Su muerte dejó un vacío significativo en la Iglesia, pero su legado perdura. La Iglesia lo reconoció rápidamente como un santo, y más tarde, en el siglo VIII, fue declarado Doctor de la Iglesia por sus contribuciones teológicas.

El pensamiento de San Ambrosio ha continuado influyendo en la teología y la vida de la Iglesia. Sus escritos abarcan una variedad de temas, desde la doctrina trinitaria hasta la moral cristiana, y sus sermones y tratados han sido estudiados y citados a lo largo de los siglos.

Festividad y Reconocimientos

La festividad de San Ambrosio se celebra el 7 de diciembre en la Iglesia Católica y el 1 de abril en la Iglesia Ortodoxa. Su figura es venerada no solo por su papel en la defensa de la ortodoxia, sino también por su vida ascética y su contribución al desarrollo litúrgico de la Iglesia.

San Ambrosio de Milán es recordado como un gigante de la Iglesia primitiva, un líder valiente y un defensor apasionado de la fe. Su vida y enseñanzas continúan inspirando a generaciones de cristianos, recordándoles la importancia de la fidelidad a la ortodoxia, la caridad hacia los menos afortunados y la búsqueda constante de una vida consagrada a Dios.

Oración a San Ambrosio

Señor mío Jesucristo,
me acerco a tu altar
lleno de temor por mis pecados,
pero también lleno de confianza
porque estoy seguro de tu misericordia.

Tengo conciencia de que mis pecados son muchos
y de que no he sabido dominar mi corazón y mi lengua.

Por eso, Señor de bondad y de poder,
con miserias y temores me acerco a Ti,
fuente de misericordia y de perdón;
vengo a refugiarme en Ti,
que has dado la vida por salvarme,
antes de que llegues como juez a pedirme cuentas.

Señor no me da vergüenza
descubrirte a Ti mis llagas.

Me dan miedo mis pecados,
cuyo número y magnitud sólo Tú conoces;
pero confío en tu infinita misericordia.

Señor mío Jesucristo, Rey eterno,
Dios y hombre verdadero, mírame con amor,
pues quisiste hacerte hombre para morir por nosotros.

Escúchame, pues espero en Ti.

Ten compasión de mis pecados y miserias,
tú que eres fuente inagotable de amor.

Te adoro, Señor,
porque diste tu vida en la Cruz
y te ofreciste en ella como Redentor por todos los hombres
y especialmente por mí.

Adoro Señor, la sangre preciosa
que brotó de tus heridas
y ha purificado al mundo de sus pecados.

Mira, Señor, a este pobre pecador,
creado y redimido por Ti.

Me arrepiento de mis pecados
y propongo corregir sus consecuencias.

Purifícame de todas mis maldades
para que pueda recibir menos indignamente
tu sagrada comunión.

Que tu Cuerpo y tu Sangre
me ayuden, Señor, a obtener de Ti
el perdón de mis pecados
y la satisfacción de mis culpas;
me libren de mis malos pensamientos,
renueven en mí los sentimientos santos,
me impulsen a cumplir tu voluntad
y me protejan en todo peligro
de alma y cuerpo.

Amén.

Hacer la petición y rezar el Credo,

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.