- 100 días, una vez al día.
Oh Señor Jesús Cristo, en unión con aquella divina intención con la que ofreciste alabanzas a Dios en la tierra a través de tu Sagrado Corazón, y que ahora continúas ofreciéndolas en todo lugar en el Sacramento de la Eucaristía, y lo harás hasta el fin del mundo; te ofrezco de muy buena gana, a lo largo de todo este día y sin la menor excepción, todas mis intenciones y pensamientos, todos mis afectos y deseos, todas mis palabras y acciones, para que sean conformados al muy sagrado corazón de la bienaventurada Virgen María, siempre Inmaculada.
