Indulgencias:
- I. 300 días, una vez al día.
- II. Plenaria, una vez al mes. I, II, IV. (Véanse las Instrucciones.)
I
I
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Verbo eterno, hecho hombre por amor nuestro, humildemente postrados a tus pies te adoramos con la más profunda veneración de nuestras almas; y para reparar nuestra ingratitud por este gran beneficio de tu Encarnación, nos unimos a los corazones de todos los que te aman, y juntamente con ellos te ofrecemos nuestra humilde y amorosa acción de gracias.
Traspasados por el exceso de humildad, bondad y dulzura que contemplamos en tu Divino Corazón, te suplicamos nos concedas tu gracia, para que en nuestra vida imitemos también estas virtudes tan queridas para Ti.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
II
II
Padeció también por nosotros; sufrió bajo Poncio Pilato y fue sepultado.
Jesús, nuestro amorosísimo Salvador, humildemente postrados a tus pies te adoramos con la más profunda veneración de nuestras almas; y para darte prueba del dolor que sentimos por nuestra insensibilidad ante los ultrajes y sufrimientos que tu amoroso Corazón te hizo padecer por nuestra salvación en tu dolorosa Pasión y Muerte, nos unimos aquí a los corazones de todos los que te aman, y juntamente con ellos te damos gracias con toda nuestra alma.
Nos admiramos de la paciencia sin límites y de la generosidad de tu Divino Corazón; y te suplicamos que llenes nuestros corazones de un espíritu de verdadera penitencia cristiana, que nos haga abrazar con valentía el sufrimiento, y que haga de tu Cruz nuestro mayor consuelo y toda nuestra gloria.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
III
III
Les diste pan del cielo para comer, que contiene en sí toda dulzura.
Jesús, que ardes de amor por nosotros, humildemente postrados a tus pies te adoramos con la más profunda veneración de nuestras almas; y para hacerte reparación por los ultrajes que tu Divino Corazón recibe cada día en el Santísimo Sacramento del Altar, nos unimos a los corazones de todos los que te aman, y te damos las más tiernas gracias.
Amamos en tu Divino Corazón este fuego incomprensible de amor hacia tu Padre eterno, y te suplicamos que inflames nuestros corazones con ardiente caridad hacia Ti y hacia nuestro prójimo.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Por último, oh dulcísimo Jesús, te pedimos, por la suavidad de tu Divino Corazón, que conviertas al pecador, consueles al afligido, ayudes al moribundo, alivies las penas de las almas del purgatorio. Haz que todos nuestros corazones sean uno solo en los vínculos de la verdadera paz y caridad; líbranos de una muerte súbita e inesperada, y concédenos una muerte santa y pacífica. Amén.
V/. Corazón de Jesús, ardiente de amor por nosotros,
R/. Inflama nuestros corazones con tu amor.
Oremos.
Concede, te rogamos, Dios omnipotente, que nosotros, que nos gloriamos en el Sacratísimo Corazón de tu Hijo muy amado, y recordamos los principales beneficios de su caridad celestial hacia nosotros, seamos colmados del fruto de esas gracias en nuestras almas. Por el mismo Cristo Señor nuestro. Amén.
Oh Divino Corazón de mi Jesús, te adoro con todas las potencias de mi alma; te las consagro para siempre, junto con todos mis pensamientos, palabras, obras y todo mi ser…
Corazón de Jesús, todo amor, te ofrezco estas humildes oraciones por mí y por todos los que se unen espiritualmente a adorarte…
Corazón dulcísimo de María, obtén para nosotros del Corazón de Jesús todas las gracias que te pedimos. Amén.
