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Agosto: Mes del Inmaculado Corazón de María | Día 16

Publicado el 16 de agosto de 2024

Actualizado el 16 de agosto de 2025

Archivado en: Agosto: Mes del Inmaculado Corazón

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Acto de reparación al Inmaculado Corazón de María

(para todos los días)

¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.

Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.

“Que al Corazón de la Santísima Virgen se le llama con propiedad Corazón admirable, por ser un abismo de maravillas. Que nadie, a excepción de su Hijo Jesús, las conoce perfectamente, ni puede hablar dignamente de ellas”.

Día 16

Con razón dice San Pablo: que en modo alguno somos deudores a la carne ni a la sangre; que cuantos viven según las tendencias de la carne y de la sangre perecerán y morirán de muerte eterna; que la prudencia de la carne es la peste y muerte del alma; que la sabiduría de la carne, es enemistad con Dios; que los hijos de la carne no son hijos de Dios; que ni la carne ni la sangre poseerán el reino de Dios; que el bien no es patrimonio de nuestro cuerpo, sino todo lo contrario, lo es toda clase de mal; que es un cuerpo de muerte, y una carne de pecado; y que cuantos son de Jesucristo han crucificado su carne con todos sus vicios y perversos inclinaciones.

Sin embargo, cuanto mayor debe ser nuestro desprecio y mortificación de este cuerpo de muerte y de esta carne de pecado que llevamos con nosotros, y que viene a ser un vertedero de inmundicias, masa de corrupción, un muladar pútrido e infierno de abominación, tanto mayor debe ser nuestro respeto y veneración del Purísimo y Santísimo Cuerpo de la Madre del Redentor, por sus maravillosas excelencias de que está dotado, entre las cuales voy a señalar cinco principales que vienen a constituir el permanente objeto de veneración de los Espíritus bienaventurados.

Deprecaciones para todos los días

Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor.
Avemaría.

Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo.
Avemaría.

Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error.
Avemaría.

Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos.
Avemaría.

Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea.
Avemaría.

Oración Final para todos los días

Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

Anagrama

 

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.