Estos son algunos de los Santos que interceden por los enfermos


Estos son algunos de los santos a los que pueden encomendarse los enfermos y sus familiares.

San Martín de Porres

San Martín de Porres nació en Lima-Perú en 1579. Es también conocido como “Fray escoba” y es el primer santo de color moreno de toda América. En vida fue reconocido por ser un fraile dominico humilde y servicial.

Fraile, Boticario y peluquero, San Martín de Porres vivió procurando cuidado y atención a los más necesitados de quienes con amor cristiano se compadecía. Aprendió la herbolaria, a la que añadió la prédica, la fe y la esperanza. Se distinguió por atender enfermos.

Se dice que, momentos antes de ser llamado a la casa del Padre, solicitó a sus hermanos religiosos recitar en voz alta el credo, minutos después, falleció.

 

Santa Rosa de Lima

Santa Rosa de Lima

Isabel Flores de Oliva, mayormente conocida como Santa Rosa de Lima por todos sus fieles y devotos, fue una santa Limeña (la primera Santa del nuevo mundo) contemporánea de San Martín De Porres (el primer santo de color).

A pesar de no haber sido realmente una religiosa, vivió una vida de evangelización y de tan profundo amor, que la llevó a servir a los pobres y enfermos de manera infatigable.

Improvisó en la casa de su padre un pequeño hospital. El día en que su madre le reprendió por atender en la casa a pobres y enfermos, Santa Rosa de Lima le contestó:

«Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús».

San Carlos Borromeo

San Carlos Borromeo

San Carlos Borromeo, siendo obispo de Milán, Italia, atendió personalmente a los enfermos y moribundos. En vida, san Carlos fundó 740 escuelas de catecismo con 3 mil catequistas y 40 mil alumnos. Asimismo, fundó seis seminarios y sus reglas fueron copiadas por muchos obispos de la época.

Durante la peste que azotó Milán por aquellos días, a menudo se le veía andar entre montones de cadáveres para llevar a los moribundos los últimos sacramentos. Visitó en persona todas las casas y hospitales de la ciudad. Se calculan en setenta mil las personas que libró de la muerte con sus limosnas.

San Juan de Dios

San Juan de Dios, Fundador

San Juan de Dios organizó a sus seguidores en la Orden de Hospitalarios, que fueron aprobados por la Santa Sede en 1572 como los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios, que atienden a los enfermos en países de todo el mundo. Una señal de honor a su trabajo es que esta Orden ha sido oficialmente encargada de la atención médica del Papa. Cuando San Juan de Dios murió, el sucesor de la Orden fue Pedro Soriano.

Un día su hospital se incendió y Juan de Dios entró varias veces por entre las llamas a sacar a los enfermos y aunque pasaba por en medio de enormes llamaradas no sufría quemaduras, y logró salvarle la vida a todos aquellos pobres. Los testigos de aquel milagro, sostienen haber visto la sombra de un ángel que protegía al santo del fuego durante toda la operación de rescate.

San Cosme y San Damián

Santos Cosme y Damian

 

San Cosme y San Damián fueron dos hermanos gemelos de Arabia que practicaron la medicina y curaron a muchas personas. Son considerados patronos de los médicos católicos.

Se dice que no le cobraban a la gente pobre a la que daban atención médica, sino que a cambio pedían que les permitieran hablarles, por unos minutos, de Jesucristo y de su Evangelio.

Santa Isabel de Hungría

Santa Isabel de Hungría consagró su breve vida al cuidado de los pobres y enfermos.

Una vez se encontró un leproso abandonado en el camino, y no teniendo otro sitio en dónde colocarlo por el momento, lo acostó en la cama de su marido que estaba ausente. Llegó este inesperadamente y le contaron el caso. Se fue furioso a regañarla, pero al llegar a la habitación, vio en su cama, no el leproso sino un hermoso crucifijo ensangrentado. Recordó entonces que Jesús premia nuestros actos de caridad para con los pobres como hechos a Él mismo.

San Pantaleón de Nicomedia

San Pantaleón de Nicomedia

San Pantaleón nacido en Nicomedia, la actual Turquía, a finales del siglo III, que dedicó su vida a curar a los pobres. Murió a corta edad no sin antes realizar una serie de milagros.

Hoy en día se le considera el patrono de los médicos y enfermos siendo venerado en varias partes del mundo acudiendo a él miles de personas para pedir mejoría.

Otros santos patronos de los enfermos:

San Vito es el patrono de las personas que padecen ansiedad.
San Peregrino es el santo ideal para encomendar a las personas con cáncer.
San Liborio de Le Mans es el patrono de quienes padecen cálculos renales.
San Andrés protege a las personas que tienen convulsiones.
Santa Lucía ayuda con la ceguera.
San Drogón es el santo al que nos podemos encomendar en caso de depresión.
San María Rafael Arnáiz Barón es el protector de los diabéticos.
Santa Isabel de Hungría intercede ante Dios por las personas con dolor de muelas.
San Dionisio de París nos protege en caso de tener dolores de cabeza.
San Walter de Pontoise es el patrono de los que padecen estrés por el trabajo.
San Blas intercede ante Dios por las personas con enfermedades respiratorias.