A la muerte de un Papa, se siguen una serie de pasos y protocolos establecidos por la Iglesia , tanto en términos de la gestión temporal del Vaticano como del proceso para elegir a su sucesor en un cónclave.
Declaración de la Sede Vacante
La Sede Vacante es el periodo durante el cual la silla papal queda vacía, debido a la muerte del Papa. En ese momento, el Camerlengo del Vaticano asume la administración temporal del Vaticano y de la Iglesia. El Camerlengo es el cardenal encargado de gestionar la Iglesia durante esta vacancia.
El Camerlengo también es responsable de asegurarse de que se protejan los sellos del Papa fallecido (el Pescado y el Anillo del Pescador) y de supervisar las operaciones administrativas del Vaticano.
Anuncio de la Muerte del Papa
La muerte del Papa se anuncia formalmente al mundo. Se informa al público a través de medios oficiales del Vaticano y, en ocasiones, se realiza la fumata blanca para indicar que la sede papal está vacante.
El Camerlengo pronuncia en voz alta la famosa frase: «El Papa ha muerto» (en latín, «Papa mortuus est»).
Funerales del Papa
El Papa fallecido recibe un funeral de Estado, que incluye una serie de ritos y ceremonias litúrgicas. Este proceso puede durar varios días. El funeral es presidido por el Camerlengo en nombre de la Iglesia, ya que, durante la Sede Vacante, no hay Papa formalmente.
El cuerpo del Papa es preparado para ser expuesto, y se organiza un periodo de luto en el que se permite a los fieles rendir homenaje. Las ceremonias se celebran en la Basílica de San Pedro.
El Cónclave
El Cónclave es el proceso mediante el cual los cardenales electores (aquellos menores de 80 años) eligen a un nuevo Papa. El cónclave se lleva a cabo en la Capilla Sixtina, en el Vaticano. La elección se realiza en un entorno completamente cerrado, sin contacto con el mundo exterior, para garantizar que los cardenales elijan al Papa sin presiones externas.
Preparación del Cónclave
El Cónclave para elegir al nuevo Papa se celebra no antes de 15 y no mas tarde de 20 días, después de la muerte del Papa, aunque en algunos casos puede ocurrir en un plazo más corto, dependiendo de las circunstancias. Esto se debe a varios factores protocolares y logísticos establecidos en la Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis» (1996), que regula el proceso tras la muerte del Papa.

Este tiempo, permite que los cardenales electores de todo el mundo, puedan viajar y llegar a tiempo a Roma y da un tiempo adecuado de luto antes de le elección del nuevo Papa.
Solamente los Cardenales menores de 80 años tienen el derecho a votar. En el cónclave actual, para escoger al sucesor de Francisco, este número está limitado a un máximo de 120 cardenales electores.
Procedimiento del Cónclave
Todos los cardenales electores son ingresados a la Capilla Sixtina, donde permanecerán hasta que se elija al nuevo Papa.
Allí dentro y en secreto, cada cardenal emite un voto escrito en una papeleta, escribiendo el nombre de su candidato favorito. Las votaciones se realizan en rondas hasta que un candidato obtenga dos tercios de los votos (alrededor de 77 votos de 120 si todos los cardenales votan).
Una vez que un cardenal recibe los dos tercios de los votos, es considerado elegido. Si es un cardenal presente, bien puede llevar a cabo el acto de «renuncia a la elección papal» o puede aceptar su elección. Si acepta el nombramiento como nuevo Papa, deberá dejar saber el nombre papal que adoptará, y con el cual será anunciado al mundo como el nuevo jerarca de la Iglesia Católica.
El Cardenal Giovanni Maria Mastai-Ferretti es un ejemplo histórico del rechazo del nombramiento papal. Aunque inicialmente reacio, finalmente aceptaría en segunda instancia el nombramiento, convirtiéndose en el papa Pío IX.
Las «Fumatas»
El proceso de las llamadas fumatas es una parte esencial del cónclave papal, y es utilizado para anunciar al mundo si un nuevo Papa ha sido elegido o no. La palabra «fumata» proviene del latín «fumus», que significa «humo».
Después de cada ronda de votación, el Cónclave realiza una señal visible al mundo a través de la fumata. La fumata negra indica que no se ha elegido al Papa. Este humo es el resultado de la quema de las papeletas de votación y, normalmente, se produce cuando la votación no alcanza el umbral de los dos tercios de votos necesarios para elegir al nuevo Papa.

Para que el humo sea claramente distinguible y no haya posibilidad de malinterpretación, las papeletas se queman con un químico que produce el humo negro. Este es un proceso controlado para que el humo sea visible y claramente distinto.
La fumata blanca es la que indica que se ha elegido un nuevo Papa. Este es el momento en que se comunica al mundo exterior que el cónclave ha llegado a una conclusión exitosa. Un cardenal papable, ha obtenido los dos tercios y ha aceptado el nombramiento de Papa.
Al igual que con la fumata negra, se agrega un producto químico durante la quema delas papeletas que garantiza que el color del humo sea blanco.
Anuncio al Mundo
El cardenal electo se presenta al público desde el balcón de la Basílica de San Pedro, donde se pronuncia la famosa frase «Habemus Papam» (tenemos Papa), anunciando la identidad del nuevo Papa y su nombre papal.

El cardenal protodiácono que hizo el anuncio también presenta al nuevo Papa, pronunciando su nombre papal. Esto es seguido por una ovación del pueblo y una bienvenida calurosa desde la plaza de San Pedro.
El nuevo Papa ofrece una bendición a los fieles. Esta bendición es una oración breve y solemne, un signo de su nuevo rol como líder espiritual y pastor de la Iglesia Católica. En algunas oportunidades incluso, el Papa da un primer mensaje o saludo breve a la multitud.
