Indulgencias:
- I. 300 días, cada vez.
- II. Plenaria, una vez al mes. I, II, IV. (Véanse las Instrucciones.)
V/. Oh Dios, ven en mi auxilio.
R/. Oh Señor, apresúrate a socorrerme.
V/. Gloria al Padre, etc.
R/. Como era en el principio, etc.
I
I
Jesús mío amantísimo, cuando considero tu Sacratísimo Corazón, todo ternura y dulzura para con los pecadores, entonces mi corazón se alegra, y me lleno de esperanza de tu benigno acogimiento. Pero, ¡ay de mí!, mis pecados, ¡cuántos y cuán grandes! Con Pedro y con Magdalena los lloro y aborrezco, porque son una ofensa contra Ti, mi Sumo Bien. Oh, concédeme el perdón de todos ellos. Te suplico, por tu Sagrado Corazón, que antes quiera yo morir que volver a ofenderte, y que viva solamente para amarte. Padre nuestro una vez, Gloria cinco veces, en honor del Sagrado Corazón, luego:
Dulce Corazón de mi Jesús,
haz que te ame cada vez más y más.
II
II
Jesús mío, bendigo tu humildísimo Corazón; y te doy gracias, porque, haciéndolo mi modelo, me exhortas con fuertes instancias a imitarlo, y además, a costa de tantas humillaciones, te dignas señalarme y allanar para mí el camino para seguirte. ¡Insensato e ingrato de mí!, ¡cuán lejos me he apartado de Ti! Perdóname, Jesús mío. Arranca de mí todo odioso orgullo y ambición, para que con corazón humilde te siga en medio de las humillaciones, y así alcance la paz y la salvación. Fortaléceme Tú, que puedes, y siempre bendeciré tu Sagrado Corazón. Padre nuestro una vez, Gloria cinco veces, en honor del Sagrado Corazón, luego:
Dulce Corazón de mi Jesús,
haz que te ame cada vez más y más.
III
III
Jesús mío, admiro tu pacientísimo Corazón, y te doy gracias por todos los maravillosos ejemplos de paciencia infatigable que nos has dejado. Me duele que estos ejemplos aún tengan que reprenderme por mi excesiva delicadeza, rehuyendo todo pequeño padecimiento. Derrama, pues, en mi corazón, oh amado Jesús, un amor fervoroso y constante al sufrimiento y a la cruz, a la mortificación y a la penitencia, para que, siguiéndote hasta el Calvario, alcance contigo los gozos del Paraíso. Padre nuestro una vez, Gloria cinco veces, en honor del Sagrado Corazón, luego:
Dulce Corazón de mi Jesús,
haz que te ame cada vez más y más.
IV
IV
Amado Jesús, junto a tu dulcísimo Corazón pongo el mío, y me estremezco al ver cuán desemejante es al tuyo. ¡Cuán pronto me inquieto y aflijo cuando una insinuación, una mirada o una palabra me contrarían! Perdona todas mis violencias, y concédeme en adelante la gracia de imitar en toda contradicción tu inalterable mansedumbre, para que así goce de una santa paz eterna. Padre nuestro una vez, Gloria cinco veces, en honor del Sagrado Corazón, luego:
Dulce Corazón de mi Jesús,
haz que te ame cada vez más y más.
V
V
Cantemos alabanzas a Jesús por su generoso Corazón, vencedor de la muerte y del infierno; pues bien merece toda alabanza. Aún más me confundo al considerar mi corazón cobarde, que teme hasta una palabra áspera o un agravio. Mas ya no será así conmigo. Jesús mío, te suplico tal fortaleza, que, combatiendo y venciendo en mí mismo en la tierra, pueda un día gozar contigo triunfante en el cielo. Padre nuestro una vez, Gloria cinco veces, en honor del Sagrado Corazón, luego:
Dulce Corazón de mi Jesús,
haz que te ame cada vez más y más.
Volvámonos ahora a María, y consagrándonos cada vez más a ella, y confiando en su Corazón maternal, digámosle: Por toda la virtud de tu dulcísimo corazón, alcánzame, oh gran Madre de Dios, nuestra Madre María, una verdadera y duradera devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tu Hijo, para que, unido en todo pensamiento y afecto a su Corazón, cumpla todos los deberes de mi estado, sirviendo a Jesús cada vez con mayor prontitud de corazón, y especialmente en este día.
V/. Corazón de Jesús, abrasado en amor por nosotros,
R/. Inflama nuestros corazones en tu amor.
Oremos.
Señor, te suplicamos que el Espíritu Santo encienda en nuestros corazones aquel fuego de caridad que nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, envió desde lo más íntimo de su Corazón sobre la tierra, y quiso que ardiese intensamente. El cual vive y reina contigo, en la unidad del mismo Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amén.
