Cristo, el Sol de Justicia

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La fecha del 21 de diciembre marca el solsticio de invierno, el día más corto y la noche más larga del año, presagiando el nacimiento de Cristo, que trajo la luz de la salvación a las tinieblas de un mundo caído.

En esa fecha, en la Misión San Juan Bautista al amanecer, un rayo de sol entra por la pequeña ventana sobre las puertas principales, creando una banda de luz brillante que ilumina el altar.

Una brillante exhibición de luz en la misión de Santa Bárbara.

Ese ligero desplazamiento del cuadrilátero había sido cuidadosamente diseñado por aquellos primeros arquitectos franciscanos, que tenían suficiente conocimiento de astronomía y geometría para alinear la Iglesia de la Misión para tener precisamente ese efecto: iluminar el Tabernáculo en el día del solsticio de invierno.

Según el Dr. Mendoza, la orientación de la Misión Santa Bárbara es prácticamente idéntica a la de San Juan Bautista.

Una iluminación de solsticio particularmente deslumbrante tuvo lugar en Santa Bárbara, dijo, donde el altar original estaba incrustado con conchas de abulón locales pulidas.

Iluminaciones del solsticio de verano

Cuando el Dr. Mendoza hizo su cuidadosa investigación en la Capilla del Carmelo en la Misión San Carlos Borromeo, descubrió también un desvió deliberado en su plano, diseñado para iluminar durante el solsticio de verano, que ocurre el 21 de junio.

En esa fecha, en la hermosa Capilla del Carmelo, el sol naciente brilla a través de la ventana de la Estrella de Belén en el frente de la Iglesia. y produce un intenso resplandor de luz sobre el altar, brillando sobre el Tabernáculo y la escena de la Crucifixión de la Misión.

En la década de 1700, no era la escena de la Crucifixión la que estaba sobre el altar, sino la imagen de tamaño natural de Nuestra Señora de Belén.

¡Qué vista más conmovedora debe haber sido!: Nuestra Señora, la Madre de Cristo, envuelta en el resplandor dorado de la luz del sol en el día más largo del año.

 

El solsticio de verano fue otra fecha simbólica en el mundo católico medieval. Llamado también la víspera de San Juan, ocurre el 21 de junio, el día más largo del año, presagiando el nacimiento de San Juan Bautista el 24 de junio.

Esto tiene importancia, porque se entendía que San Juan Bautista estaba preparando el camino para Cristo declarando: “Él debe crecer, pero yo debo disminuir”.

Esta declaración está simbolizada en el hecho de que el sol comienza a disminuir en el solsticio de verano. Por el contrario, en el solsticio de invierno, el sol comienza a aumentar.

Así, la Misión de San Juan el Bautista, que representa el Antiguo Testamento, debe disminuir mientras la luz de la Redención y del Nuevo Testamento de Jesucristo debe aumentar y conquistar el mundo entero.

El Dr. Mendoza ha documentado que doce misiones en California están alineadas para marcar el solsticio de invierno o de verano. También mostró que las misiones de San Miguel Arcángel y San José estaban orientadas para iluminar el altar en las Fiestas Católicas de San Francisco de Asís (4 de octubre) y San José (19 de marzo), respectivamente.

En la Misión Concepción, se realiza una iluminación solar en la noche del 15 de agosto, Fiesta de la Asunción. Aproximadamente a las 6:30 pm, la luz del sol entra e ilumina el rostro de Nuestra Señora en una pintura sobre el altar, mientras que otro rayo de luz brilla en la cúpula de la Iglesia en el centro del edificio en forma de cruz.

La luz también entra por una de las cuatro pequeñas ventanas en lo alto de la cúpula de 54 pies de altura de la Iglesia y cruza el altar norte el 8 de diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción, el 12 de diciembre, Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, y el 21 de diciembre, el solsticio de invierno.

Los detalles de cómo los edificios están diseñados para producir estas iluminaciones solares de los altares de la Misión ofrecen evidencia para la mente científica de cómo y por qué ocurren estos fenómenos.

Mucho más importante es, pues, el espíritu medieval, que motivó a aquellos misioneros franciscanos a planificar las iluminaciones, sabiendo como ellos lo hacían, que la superstición de los indios que creían que el sol tenía poderes divinos.

Los misioneros interpretaban esa luz, que ilumina el Tabernáculo, como una señal que apunta al Único Verdadero Dios de la Iglesia Católica.

De hecho, es una evidencia maravillosa que todavía podemos presenciar hoy: Cæli enarrant gloriam Dei, et opera manuum ejus annuntiat firmamentum = Los cielos narran la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos (Salmo 18: 1)

| Fuentes

https://www.traditioninaction.org/religious/f041_Solstice.htm

Traducido y adaptado por Proyecto Emaús