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Cuando una sociedad niega a Dios, acaba negando también el orden, la autoridad y la libertad

Publicado el 8 de enero de 2026

Archivado en: Píldoras de Fe

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«M. Proudhon ha escrito en sus Confesiones de un revolucionario estas notables palabras: «Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la teología». Nada hay aquí que pueda causar sorpresa, sino la sorpresa de M. Proudhon. La teología, por lo mismo que es la ciencia de Dios, es el océano que contiene y abarca todas las ciencias, así como Dios es el océano que contiene y abarca todas las cosas»

Donoso Cortés.

Juan Donoso Cortés (1809–1853) fue un pensador político y diplomático español, una de las figuras clave del pensamiento contrarrevolucionario del siglo XIX. Católico lúcido y profético,  vio con antelación cómo la negación de Dios en la vida pública conducía al desorden, proclamando estas verdades sin rodeos, con una claridad que en nuestros días, resulta para muchos todavía incomoda.

Nació en Extremadura y comenzó como liberal moderado, pero los acontecimientos revolucionarios de su tiempo —especialmente 1848— lo llevaron a una conversión intelectual profunda. Desde entonces sostuvo que el liberalismo y el racionalismo, al separar la política de la verdad religiosa, abrían inevitablemente el camino al socialismo y al nihilismo.

Su idea central es clara: toda política es, en el fondo, teología. Cuando una sociedad niega a Dios, acaba negando también el orden, la autoridad y la libertad auténtica. Por eso defendió que solo el catolicismo ofrecía una base sólida para el orden social y político.

Su obra más influyente es el «Discurso sobre la dictadura» (1849), donde argumenta que, en situaciones de crisis extrema, los regímenes débiles y parlamentarios son incapaces de contener el caos revolucionario. Frente a eso, sostiene que la autoridad fuerte —limitada por la verdad moral— puede ser un mal menor frente a la disolución total del orden.

Cordero de Dios

 

Colofón
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