29 de Septiembre: Dedicación de la Basílica de San Miguel Arcángel


La fiesta a que nos referimos hoy, se ha celebrado con gran solemnidad a fines de septiembre, desde el siglo sexto por lo menos. El Martirologio Romano da a entender que la dedicación de la famosa iglesia de San Miguel en el Monte Gárgano dio ocasión para que se instituyera esa fiesta en el occidente, pero en realidad, el Martirologio dice que la festividad celebra la dedicación de una basílica en honor de San Miguel, a unos diez kilómetros al norte de Roma, sobre la Vía Salaria.

En el oriente, donde antaño se tenía al arcángel como protector de los enfermos (actualmente se le considera capitán de las legiones celestiales y patrón de los soldados), la veneración a San Miguel es todavía más antigua.

Una fuente de aguas curativas situada en Khairotopa y otra en Colossae, llevan el nombre del arcángel. Sozomeno nos dice que Constantino el Grande edificó una iglesia dedicada a él, llamada Michaelion, en Sosthenion, cerca de Constantinopla, y afirma que en aquel santuario se produjeron muchas curaciones milagrosas.

En la ciudad de Constantinopla propiamente dicha, había numerosas iglesias con el nombre de San Miguel, incluso un a muy famosa, en el sector de los Baños de Arcadio, cuya dedicación, un 8 de noviembre, instituyó la fiesta del arcángel par a los bizantinos.

Aunque solamente a San Miguel se menciona como titular de la festividad, de acuerdo con las palabras en las oraciones de la misa, se encuentran comprendidos todos los ángeles buenos y el glorioso ángel tutelar de la Iglesia.

En esas oraciones se pide que demos gracias a Dios por la gloria de que gozan los ángeles y que nos alegremos de su felicidad; se pide también que le demos gracias por haber creado a esos seres que nos ayudan a conseguir la salvación y que nos unamos a ellos en la adoración y la alabanza a Dios, a fin de acatar Su voluntad, como lo hacen aquellos espíritus celestiales.

Por último, se nos invita a honrar a los ángeles y a implorar su intercesión y su ayuda .

Aparte de la veneración por San Miguel, el reconocimiento litúrgico más antiguo de los otros arcángeles se encuentra en la primitiva forma griega de la Letanía de los Santos. Edmundo Bishop, en su Liturgia Histórica, pp. 142-151, expresa su opinión de que esas menciones se remontan a la época del Papa Sergio (687-701). En ellas se invoca sucesivamente a San Miguel, San Gabriel y San Rafael, lo mismo que ahora, con la única diferencia de que, en la actualidad, están colocados antes que San Juan Bautista y que la misma Virgen María.

 

Dedicación de la Basílica de San Miguel Arcángel | Fuentes
La vida de los Santos por Butler