La sexta lección de maitines del oficio del común de la dedicación de una iglesia, que, según se afirma, está tomada de una carta del Papa San Félix IV (III), quien murió el año 530, habla de todo esto. Pero, en realidad, dicha lección data apenas del siglo IX, aunque ciertamente describe usos mucho mas anliguos. En la época de Sozomeno, o sea en los primeros años del siglo V, el aniversario de la dedicación de la basílica constantiniana de Jerusalén de la que hablamos antes, se celebraba con una octava y otras solemnidades.
A la costumbre de conmemorar la fecha de la dedicación de las iglesias se debe la existencia de varias de las fiestas del calendario eclesiástico, y sirve también para determinar con exactitud la fecha de otras, como la de San Juan ante Portam Latinam (6 de mayo), San Pedro ad Vincula (1 de agosto), y San Miguel Arcángel (29 de septiembre).
La casa de la familia Laterani (Letrán) pasó a poder del emperador Constantino a través de su segunda esposa, Fausta y él la regaló a la Iglesia. Desde entonces hasta la época del destierro en Aviñón, a principios del siglo XIV, los Papas establecieron ahí su residencia principal. La iglesia era probablemente una adaptación del salón principal de la casa, de suerte que sólo hubo que construir el famoso bautisterio, cuyas grandes líneas correspondían al que se conserva actualmente.
La basílica fue dedicada al Santísimo Salvador y el bautisterio a San Juan Bautista. Hagamos notar, de paso, que todas las iglesias están dedicadas exclusivamente a Dios. Los nombres de los santos o de los misterios cristianos indican simplemente el deseo de honrar a esos santos o a esos misterios en particular. Sin embargo, se admite ordinariamente hablar de iglesias «dedicadas» a tal o cual santo. La costumbre de dar a la iglesia el nombre de San Juan de Letrán, data de la época en que la atendían los monjes del monasterio de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista, que estaba situado junto a ella.
En sus 1500 años de historia cristiana, la basílica ha atravesado por numerosas vicisitudes, ya que fue saqueada por los bárbaros y destruida por los terremotos y los incendios; sin embargo, conservó su antigua forma basilical hasta el siglo XVII, época en que Francisco Borromini construyó la iglesia actual. En 1878, se llevó a cabo el ensanchamiento del ábside en forma de coro, cosa que la embelleció.
El altar mayor, recubierto de mármol, es el único en la Iglesia de occidente que no está hecho de piedra sino de madera. Constituye una reliquia de la época de las persecuciones, y algunos autores opinan que fue empleado por San Pedro.
En el cimborio que se halla sobre el altar están los supuestos cráneos de San Pedro y San Pablo. San Agustín escribe: «Cada vez que celebramos la fiesta de la dedicación de un altar o de una iglesia, con tal de que lo hagamos con fe y atención y vivamos santa y rectamente, se opera en nosotros una edificación espiritual semejante a la de los templos hechos por mano de hombres.
Porque Aquél que dijo:
‘Sois templos santos de Dios’, no miente, como tampoco mintió al decir: ‘¿No sabéis que vuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, que habita en vosotros?’ Por consiguiente, ya que hemos sido considerados dignos de ser templos de Dios, no por lo que nosotros valemos, sino por la gracia de Dios, trabajemos intensamente, con Su ayuda, para que el Señor no encuentre en su templo, es decir, en nosotros, nada que pueda ofender a su Majestad . . .
Si nadie se atreve a presentarse mal vestido para comer con un rey de la tierra, ¿cuánto más debería apartase, humilde y reverente de la mesa del Rey eterno, es decir, del altar de Dios, quien está envenenado por el odio, la envidia o devorado por una cólera injusta? Porque está escrito: ‘Ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vendrás a ofrecer tu don’. Y en otro pasaje: ‘Amigo, ¿cómo te has atrevido a presentarte sin la vestidura nupcial?'»
Fuentes
https://www.catolicosalerta.com.ar/santoral/11-09dedicacion-s-juan-de-letran.html#


