Purgatorio2

Devoción de los Cien Réquiem en sufragio de las Benditas Ánimas del Purgatorio

Publicado el 6 de noviembre de 2024

Actualizado el 13 de mayo de 2026

Archivado en: Benditas Ánimas

9 Minutos de lectura

Práctica de la Devoción de los cien Réquiem en sufragio de las benditas ánimas del purgatorio, extraída del Devocionario en favor de las benditas animas del purgatorio por el R.P Antonio Donnadoni S.J.

DEVOCIÓN

de los  Cien Réquiem

EN SUFRAGIO DE LAS
ALMAS DEL PURGATORIO

Muchas son las gracias que se refiere haberse obtenido por mediación de las benditas almas del Purgatorio, mediante la devoción carmelitana de los Cien Réquiem, que se practica generalmente en Italia, y cuya relación copiamos de un librito titulado: Origen, privilegios, deberes e indulgencias del Santo Escapulario de Nuestra Señora del Carmen.

Una persona devota escribía sobre esto lo que sigue:

«Creería faltar a la gratitud que me merecen las almas del Purgatorio si guardase silencio acerca de una gracia que obtuve por intercesión de las mismas».

«Dedicado como me hallo al comercio, durante cuatro semanas me encontré en gravísima angustia, atendido que hallándome comprometido con el próximo vencimiento de empeños y otros compromisos del negocio, por circunstancias imprevistas me encontraba imposibilitado de satisfacerlos. Con la siguiente agitación expliqué mis congojas a una persona piadosa, la cual me aconsejó que implorase la asistencia de las almas del Purgatorio, a las que yo ya profesaba mucha devoción. Dicha persona me enseñó que recitara cada día los Cien Réquiem a las benditas almas, pidiéndoles la gracia de verme socorrido. Practiqué con gran fervor dicho piadoso ejercicio y por medios del todo inesperados, que nadie habría podido imaginar, me he encontrado provisto y socorrido de tal manera, que a su debido tiempo he podido cumplir todos los vencimientos de mi establecimiento. Continúo recitando cada día los Cien Réquiem, y he hecho celebrar cinco Misas en sufragio de los muertos y aun mandaré celebrar más para atestiguar mi gratitud a aquellas almas benditas».

Santa Catalina de Bolonia dejó escrito que muchas veces se obtienen más fácilmente las gracias que deseamos, por medio de las almas buenas que están en pena, que por la intercesión de los Santos. Esta saludable práctica consiste en diez Padrenuestros y cien
Requiem. Para esto, cada cual puede servirse del Rosario común o de cinco decenas, recorriéndole dos veces, con lo que se forma el centenar.

Después de la señal de la santa Cruz, se empieza con esta depreciación:

«Animas santas, almas que estáis purgando, rogad a Dios por mí, que yo suplicaré por vosotras a fin de que, cuanto antes, se os conceda la gloria del Paraíso celestial».

En seguida, se dice un Padrenuestro, Avemaría, Gloria Patri y luego diez veces: Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.)

Finada la primera decena, se repite Padrenuestro y se dice la segunda y así sucesivamente hasta que se completan los diez  Padrenuestros y cien Requiem, añadiendo al último el salmo De profundis clamavi, etc., con otro Requiem al final.


Modo de practicarla

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Deprecación

«Animas santas, almas que estáis purgando, rogad a Dios por mí, que yo suplicaré por vosotras a fin de que, cuanto antes, se os conceda la gloria del Paraíso celestial».

1.- Padrenuestro, Avemaría, Gloria Patri. 

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


2.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


3.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


4.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


5.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


6.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


7.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


8.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


9.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.


10.- Padrenuestro.

Requiem aeternam dona eis, Domine. Et lux perpetua luceat eis. (Dales Señor el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.) x10.

De profundis

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel.

Seguidamente será muy útil añadir en sufragio de las propias almas las siguientes oraciones o jaculatorias, en memoria de los siete principales derramamientos de la Sangre preciosa de Nuestro Señor Jesucristo:

1o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por el sudor de sangre que padecisteis en el huerto de Getsemaní, tened piedad de las almas benditas del Purgatorio, y especialmente del alma de N…, y de la que se halle más olvidada. –Requiem.

2o. ¡Oh dulcísimo Jesús por los dolores que sufristeis en vuestra cruelísima flagelación, tened piedad de las almas benditas del Purgatorio, y especialmente del alma de N…, y de la que se encuentre más olvidada. -Requiem.

3o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por los dolores que padecisteis en vuestra agudísima coronación de espinas, tened piedad de las almas benditas del Purgatorio, especialmente de la N…, y de la que esté más abandonada. –Requiem.

4o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por los dolores que experimentasteis al llevar la Cruz a cuestas hasta el Calvario, tened piedad de las almas benditas del Purgatorio, especialmente de la de N…, y de la que sea tenida en mayor olvido. Requiem.

5a. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por los dolores que aguantasteis en vuestra crucifixión tan cruel, tened piedad de las benditas almas del Purgatorio, especialmente de la de N…, y de la que se halle más olvidada. –Requiem.

6o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por los dolores que hubisteis de padecer en la agonía que pasasteis sobre la Cruz, tened piedad de las almas del Purgatorio, y especialmente de la de N…, y de la que se encuentre menos socorrida. –Requiem.

7o. -¡Oh dulcísimo Jesús! Por aquel dolor inmenso que sufrió  vuestra alma santísima cuando expiró sobre la Cruz, tened piedad de las almas benditas del Purgatorio, y especialmente de la de N…, y de la que obtenga menos sufragios. –Requiem.

Oración

En Sufragio de las
Almas de los Cofrades de
Ntra. Sra. Del Carmen

Os ofrezco, ¡Oh piadosísimo Jesús! En beneficio de las almas de los hermanos y de las hermanas de la Cofradía de la bienaventurada Virgen del Carmen, todos y cada uno de los sufrimientos de vuestra dolorosísima Pasión, vuestra muerte oprobiosa en cruz y la preciosa Sangre que derramásteis para nuestra redención. Y Vos, ¡Oh Santísima Virgen! Que con tantos favores las distinguísteis en la Tierra y las aceptásteis en vuestra Hermandad, sedles ahora propicio, acordándoos de la promesa que tenéis hecha a cuantas hubiesen llevado devotamente el Sagrado escapulario, que Vos misma les bajásteis del Cielo. Libradlas de aquella cárcel de tormentos y conducidlas a la Gloria, en donde puedan cantar eternamente las divinas misericordias. Amén.

Un Padrenuestro, Ave y Gloria, Requiem, De profundis.

(V). De la puerta del Infierno.
(Respuesta). Líbralas, ¡oh Señor!

(V). Descansen en paz.
(Respuesta). Así sea.

(V). Señor, oye mi oración.
(Respuesta). Y mi clamor llegue a Ti.

Oración

¡Oh Dios, que concedéis el perdón de los pecados y queréis la salvación de los hombres! Imploramos vuestra clemencia, para que, por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María y por la de todos los Santos, hagáis que lleguen a participar de la eterna bienaventuranza todos nuestros hermanos, parientes y bienhechores difuntos que han pasado de esta vida a la otra. Por Nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo. Amén.

Oración

Pío VII, el 10 de abril de 1821, concedió indulgencia plenaria, aplicable a un alma del Purgatorio, a los que, confesados y comulgados, digan devotamente la oración que sigue ante una imagen de Cristo crucificado. Y los que confesándose cada ochos días comulgaren más a menudo, podrán ganarla cada día que comulguen, según consta del decreto del mismo Pontífice (12 de junio de 1822). Mas confirmando Pío IX esta indulgencia, ordena que por algún espacio de tiempo se ruegue a la intención de su Santidad (31 de julio de 1831).

Miradme, ¡Oh mi amado y buen Jesús! Postrado en vuestra santísima presencia; os ruego con el mayor fervor imprimáis en mi corazón los sentimientos de fe, esperanza y caridad, dolor de mis pecados y propósito de jamás ofenderos, mientras que yo, con todo el amor y con toda la compasión de que soy capaz, voy considerando vuestras cinco llagas, comenzando por aquello que dijo de Vos ¡oh mi Dios! El santo profeta David…:

«Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos ms huesos».

Padrenuestro, Avemaría y Gloria Patri.

Echa en olvido los delitos de mi mocedad, y mis necedades. Acuérdate de mi, según tu misericordia: ¡Oh Señor!, por tu bondad.

Salmo 24-7
 

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.
✠