Doctrina católica sobre la resurrección de Nuestro Señor


988.- Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día (cf. Jn 6, 39-40). Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad:

«Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros.

(Rm 8, 11; cf. 1 Ts 4, 14; 1 Co 6, 14; 2 Co 4, 14; Flp 3, 10-11)

Si Jesucristo murió por todos los hombres, ¿por qué no todos se salvan?

– Jesucristo murió por todos; pero no todos se salvan, porque o no le quieren reconocer o no guardan su ley, o no se valen de los medios de santificación que nos dejó.

– ¿Basta para salvarnos que Jesucristo haya muerto por nosotros?

– Para salvarnos no basta que Jesucristo haya muerto por nosotros, sino que es necesario aplicar a cada uno el fruto y los méritos de su pasión y muerte, lo que se hace principalmente por medio de los sacramentos instituidos a este fin por el mismo Jesucristo, y como muchos no reciben los sacramentos, o no los reciben bien, por esto hacen para sí mismos inútil la muerte de Jesucristo.

¿Qué nos enseña el quinto Artículo de Fe: DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS: AL TERCER DÍA RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS?

– El quinto artículo del Credo nos enseña: que el Alma de Jesucristo, separada ya del Cuerpo, fue al Limbo de los Santos Padres y que al tercer día se unió de nuevo a Su Cuerpo para no separarse jamás.

¿Qué se entiende aquí por Infierno?

– Por infierno se entiende aquí el Limbo de los Santos Padres, es decir, el lugar donde las almas de los Justos eran recogidas y esperaban la Redención de Jesucristo.

¿Por qué las almas de los Santos Padres no fueron introducidas en el Cielo antes de la muerte de Jesucristo? –

Las almas de los Santos Padres no fueron introducidas en el Cielo antes de la muerte de Jesucristo porque por el pecado de Adán el Cielo estaba cerrado, y convenía que el primero que entrase en él fuese Jesucristo, que con Su Muerte lo abrió de nuevo.

¿Por qué Jesucristo quiso dilatar hasta el tercer día Su propia Resurrección?

– Jesucristo quiso dilatar hasta el tercer día Su propia Resurrección para mostrar con evidencia que verdaderamente había muerto.

 ¿Fue la Resurrección de Jesucristo semejante a la resurrección de los otros hombres resucitados?

– No, señor; la Resurrección de Jesucristo no fue semejante a la resurrección de los otros hombres resucitados, porque Jesucristo resucitó por Su propia virtud, y los demás fueron resucitados por la virtud de Dios.