Una devoción sencilla y muy querida de la tradición católica: el rezo del Ángelus, con sus indulgencias y oraciones asociadas, pensado para santificar cada día del mes de Mayo al recordar la Encarnación de Cristo y la alegría de la Resurrección en tiempo pascual.
Indulgencias:
- Plenaria, una vez al mes, a todos los que, cada día, al toque de la campana, por la mañana, al mediodía o por la tarde, recen de rodillas el Ángelus, con las debidas condiciones.
- 100 días, cada vez que recen el Ángelus.
Instrucciones
N.B. Estas indulgencias no se suspenden en el Año Santo del Jubileo. El Ángelus se ha de decir de pie todos los domingos del año, comenzando desde las primeras Vísperas, es decir, el sábado por la tarde; en el tiempo pascual (esto es, desde el Sábado Santo al mediodía hasta el mediodía del sábado antes de la Santísima Trinidad inclusive), se dice en su lugar el Regina cœli, de pie, con su propio versículo, respuesta y oración; aquellos, sin embargo, que no sepan el Regina cœli pueden ganar las mismas indulgencias rezando el Ángelus como arriba. Los religiosos de ambos sexos, u otros que viven en comunidad, si no pueden rezar el Ángelus o el Regina Cœli al toque de la campana, por estar ocupados en algún trabajo prescrito por su regla o constitución, pueden ganar las indulgencias arriba mencionadas, con tal que inmediatamente después de concluir sus respectivos deberes recen el Ángelus o el Regina cœli. Asimismo, los fieles que se hallen en lugar donde no haya tal campana, pueden ganar las indulgencias arriba mencionadas si, a las horas señaladas o aproximadamente, rezan el Ángelus o el Regina Cœli, según el tiempo. Estas indulgencias pueden ganarse rezando cinco Avemarías, tres veces, por aquellos que no saben o no pueden leer las oraciones propias.
El Angelus
Angelus
V/. El Ángel del Señor anunció a María.
R/. Y concibió por obra del Espíritu Santo. Dios te salve, María.
V/. He aquí la esclava del Señor.
R/. Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve, María.
V/. Y el Verbo se hizo carne.
R/. Y habitó entre nosotros. Dios te salve, María.
V/. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oremos.
Derrama, Señor, te suplicamos, tu gracia en nuestras almas; para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de Cristo, tu Hijo, por su Pasión y su Cruz seamos llevados a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Cristo Señor nuestro. Amén.
El Regina Coeli
Regina Coeli
Reina del cielo, alégrate. Aleluya.
Porque el que mereciste llevar en tu seno. Aleluya.
Ha resucitado, según dijo. Aleluya.
Ruega por nosotros a Dios. Aleluya.
V/. Gózate y alégrate, Virgen María. Aleluya.
R/. Porque ha resucitado verdaderamente el Señor. Aleluya.
Oremos.
Oh Dios, que por la Resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo; concédenos, te suplicamos, que por la intercesión de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Cristo Señor nuestro. Amén.
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