El Cuerpo Místico del Demonio

El Cuerpo Místico del Demonio

Publicado el 19 de julio de 2026

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Hoy en día, somos testigos de Papas saludando a «sumos sacerdotes» vudú, que visitan sinagogas, celebran la inauguración de mezquitas y de sacerdotes que alegremente promueven entre sus feligreses doctrinas peligrosas. Es clara señal del avance del enemigo que ha logrado silenciar toda mención sobre el Diablo y sus cohortes.

Ya nada es considerado perverso ni malo; las personas solo tenemos por referencia información «obsoleta y caduca». Hoy, todo depende de la óptica desde la que se aprecia o del placer o displacer que produce. En esta atmósfera de tolerancia radical con todo tipo de mal, es ciertamente oportuno recordar a nuestros lectores la doctrina católica sobre el cuerpo místico del Demonio.

Existen dos cuerpos místicos en este mundo: el Cuerpo Místico de Cristo y el cuerpo místico del Demonio (que, en los días en que vivimos, son más correctamente reconocibles como agentes del Anticristo) y todos los hombres pertenecemos indefectiblemente, ya sea al uno o al otro.

El Cuerpo Místico de Cristo está conformado por la Santa Iglesia, su Esposa pura, fiel y mártir…. El cuerpo místico del Demonio, por el contrario, está conformado por aquellos que persiguen a la Iglesia y que han puesto sus esfuerzos en desbaratar universalmente el orden cristiano. La una es santa, mas esta otra es adúltera y nutre con su putrefacta leche al conjunto de hombres impíos, hijos de su padre, el demonio, que la conforman.

El Demonio es su cabeza, y las personas malvadas son sus miembros…. «El cuerpo del Diablo», dice San Gregorio, «está compuesto por todos los hombres impíos».
Así como Cristo, en Sí mismo y a través de Sus discípulos, siempre busca arrancar los miembros del Demonio e incorporarlos a Sí mismo…. así también lo hace el Demonio. Mediante sus esfuerzos y los de sus cohortes, el Diablo apunta a arrancar los miembros de Cristo para unirlos a los sórdidos miembros de su prostituta….

«¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Habré de tomar, pues, los miembros de Cristo y hacerlos miembros de una ramera?» (1 Corintios 6:15). Y San Pablo responde: «De ninguna manera».

San Agustín escribe: «No pueden ser al mismo tiempo miembros de Cristo y miembros de una prostituta. Muchos reciben el Cuerpo de Cristo en el Sacramento, pero no en sus almas. Al fallar en recibir a Cristo espiritualmente y llevar malas vidas, reducen los miembros de Cristo, haciéndose miembros del Diablo, por lo que disminuyen grandemente el Cuerpo de Cristo».

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.

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