La paz es la tranquilidad en el orden, de modo que cuando reina el caos, cuando se han trastocado todas las jerarquías, cuando se viola impunemente la ley natural, cuando la autoridad no se afirma en la sabiduría y en la virtud, cuando la responsabilidad no acompaña a la acción, no puede haber paz.
Una sociedad permisiva, que no reacciona en defensa de las buenas costumbres, que tolera todas las injusticias y que contempla impasible, los alevosos, permanentes y concentrados ataques contra la familia cristiana y a todos los valores morales es una sociedad que ya tiene un pie en la tumba.
