Sanmiguelarcangel

El día de la ira del Señor

Publicado el 19 de enero de 2025

Actualizado el 16 de abril de 2025

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Una de las melodías más famosas del canto gregoriano, Dies Irae, se atribuda tradicionalmente a Tomás de Celano (muerto en 1260), pero ahora se considera de autor desconocido, posiblemente algún franciscano de ese período. La pieza se presenta en  una reflexión sobre el juicio final. Antiguamente formaba parte de la Misa de Difuntos y del Oficio de Difuntos. Hoy se encuentra en la Liturgia Horarum de la última semana del tiempo ordinario (34).

Al ser colocada allí, el énfasis está en la próxima temporada de Adviento y la Segunda Venida de Cristo. Muchos resienten la naturaleza deprimente de los versos iniciales, pero es necesario comprender que la pieza es sin duda aleccionadora, también hay una nota de esperanza más adelante en el himno.

El juicio, que es eterno, presenta ciertamente una perspectiva terrible para nosotros pecadores, pero, como cristianos, también es necesario nos demos cuenta, de que tenemos en Cristo a nuestro Salvador.

Letra en Latín:

Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla!

Quantus tremor est futurus,
quando iudex est venturus,
cuncta stricte discussurus!

Tuba mirum spargens sonum
per sepulcra regionum,
coget omnes ante thronum.

Mors stupebit et Natura,
cum resurget creatura,
iudicanti responsura.

Liber scriptus proferetur,
in quo totum continetur,
unde Mundus iudicetur.

Iudex ergo cum sedebit,
quidquid latet apparebit,
nihil inultum remanebit.

Quid sum miser tunc dicturus?
Quem patronum rogaturus,
cum vix iustus sit securus?

Rex tremendæ maiestatis,
qui salvandos salvas gratis,
salva me, fons pietatis.

Recordare, Iesu pie,
quod sum causa tuæ viæ;
ne me perdas illa die.

Quærens me, sedisti lassus,
redemisti crucem passus,
tantus labor non sit cassus.

Iuste Iudex ultionis,
donum fac remissionis
ante diem rationis.

Ingemisco, tamquam reus,
culpa rubet vultus meus,
supplicanti parce Deus.

Qui Mariam absolvisti,
et latronem exaudisti,
mihi quoque spem dedisti.

Preces meæ non sunt dignæ,
sed tu bonus fac benigne,
ne perenni cremer igne.

Inter oves locum præsta,
et ab hædis me sequestra,
statuens in parte dextra.

Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis.

Oro supplex et acclinis,
cor contritum quasi cinis,
gere curam mei finis.

Lacrimosa dies illa,
qua resurget ex favilla
iudicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus.
Pie Iesu Domine,
dona eis requiem.
Amen.

Letra en castellano:

Día de ira, aquel día
en que los siglos se reduzcan a cenizas;
serán testigos el rey David y la Sibila.

¡Cuánto terror habrá en el futuro
cuando venga el juez
a juzgar estrictamente todo!

La trompeta, esparciendo un sonido admirable
por los sepulcros de todos los reinos,
reunirá a todos ante el trono.

La muerte y la Naturaleza se asombrarán,
cuando resuciten las criaturas
para responder ante su juez.

Aparecerá el libro escrito
en que se contiene todo
y con el que se juzgará al mundo.

Así, cuando el juez se siente
Se descubrirá lo oculto
y no quedará nada sin castigo.

¿Entonces qué diré yo? ¡ay de mí!
¿A qué protector acudiré
cuando apenas el justo esté seguro?

Rey de tremenda majestad
tú que salvas por tu gracia,
sálvame, fuente de piedad.

Recuerda, Jesús piadoso
que soy la causa de tu calvario;
no me pierdas en este día.

Buscándome, te sentaste agotado
me redimiste sufriendo en la cruz
no sea vano tanto esfuerzo.

Justo juez de venganza
Concédeme el perdón
antes del Día del Juicio.

Grito, como un reo;
la culpa enrojece mi rostro.
Perdona, Señor, a este suplicante.

Tú, que absolviste a Magdalena
y perdonaste al ladrón,
me diste a mí también esperanza.

Mis plegarias no son dignas,
pero tú, que eres bueno, actúa con bondad
para que no arda en el fuego eterno.

Colócame entre tu rebaño,
sepárame de los machos cabríos
y colócame a tu derecha.

Rechazados los malditos
arrojados a las llamas crueles
hazme llamar entre los benditos.

Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
el corazón acongojado, casi hecho cenizas:
apiádate de mi destino.

Día de Lágrimas será aquel renombrado día
en que resucitará, del polvo
para el juicio, el hombre culpable.
A ése, pues, perdónalo, oh Dios.
Jesús, Señor de piedad,
concédeles el descanso.
Amén

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.