fusilando la estatua del Sagrado Corazón

El día que fusilaron al Sagrado Corazón

Publicado el 22 de junio de 2025

Actualizado el 18 de junio de 2026

Archivado en: Junio Mes del Sagrado Corazón, Sagrado Corazón

13 Minutos de lectura

En la historia de España, pocos momentos han tenido un impacto tan profundo en el alma nacional como la consagración de la nación al Sagrado Corazón de Jesús, celebrada el 30 de mayo de 1919 en el Cerro de los Ángeles. Este acto solemne,  desató una profunda división entre quienes defendían la fe y quienes impulsaban un proyecto de secularización radical. Este hecho, marcó el inicio de un enfrentamiento que desembocó en la tragedia de la Guerra Civil Española, una lucha que fue, ante todo, una guerra por el alma de España.

La consagración de España al Sagrado Corazón

El Cerro de los Ángeles, ubicado en Getafe (Madrid), es considerado el centro geográfico de la península ibérica. Fue este el lugar que se escogiera para erigir, en 1919, un monumento nacional al Sagrado Corazón de Jesús. La obra fue inspirada por el deseo de consagrar España entera al reinado espiritual de Cristo.

El monumento era majestuoso: una imagen de Cristo de brazos abiertos, sobre un pedestal, rodeado por esculturas alegóricas que representaban distintas virtudes y estamentos de la sociedad española, postrados ante el Rey de reyes.

Consagracionespana
El Rey Alfonso XIII consagra a la madre patria, al Sagrado Corazón de Jesús.

El movimiento de consagración de España al Sagrado Corazón, fue encabezado por figuras como el Padre Mateo Crawley-Boevey, que promovió la idea de que España debía ofrecerse formalmente al Corazón de Cristo como Rey y Señor, en reparación por los pecados sociales y una renovación espiritual del país.

Fue el rey Alfonso XIII quien, en nombre de toda la nación, proclamó:

“España, pueblo y nación entera, se consagra al Divino Corazón de Jesús”.

La consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús se llevó a cabo el 30 de mayo de 1919. Esta consagración, con su fuerte carga espiritual y política, generó profundo entusiasmo entre los católicos… y resentimiento entre los sectores laicistas, anticlericales y revolucionarios. El monumento, por tanto, pasó a ser un símbolo de identidad religiosa y nacional. Su mera existencia molestaba profundamente a quienes deseaban una España sin Dios, sin Iglesia y sin monarquía.

Texto completo de la consagración:

Sagrado Corazón de Jesús, Corazón del Dios-Hombre, Redentor del mundo, Rey de Reyes y Señor de los que gobiernan:

España, pueblo de tu heredad y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este trono de tu bondad, que para Ti se alza en el centro de la Península.
Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos y por azares comunes y mutuas lealtades esta gran Patria Española, fuerte y constante en el amor a la Religión y en su adhesión a la Monarquía.

Sintiendo la tradición católica de la realeza española y continuando con gozo la historia de su fe y devoción a tu Divina Persona, confesamos que Tú viniste a la tierra para establecer el Reino de Dios en la paz de las almas redimidas por tu Sangre, y en la felicidad de los pueblos que se rigen por tu santa Ley.
Reconocemos que llevas como escudo de tu divinidad el conceder participación de tu Poder a los príncipes de la tierra, y que de Ti reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento reside el imperio del orden y la paz.

Tú eres el camino seguro que conduce a la posesión de la vida eterna; luz inagotable que ilumina las inteligencias para que conozcan la verdad; y principio propulsor de toda vida y de todo progreso social legítimo.
En Ti, y en la fuerza y suavidad de tu gracia, se fundan todas las virtudes y heroísmos que elevan y embellecen el alma.

Venga, pues, a nosotros tu Santísimo Reino, que es Reino de justicia y de amor.
Reina en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la ciencia y de las letras, y en nuestras leyes e instituciones de la Patria.

Gracias, Señor, por habernos librado misericordiosamente de la común desgracia de la guerra, que ha desangrado a tantos pueblos: continúa con nosotros la obra de tu amorosa Providencia.

Desde estas alturas que para Ti hemos elegido como símbolo del anhelo que nos alienta de presidir todas nuestras empresas, bendice a los pobres, a los obreros, a todos los proletarios, para que en la armonía pacífica de todas las clases sociales encuentren la justicia y la caridad que suavicen su vida y hagan más llevadero su trabajo.

Bendice al Ejército y a la Armada, brazos armados de la Nación, para que en la lealtad de su disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguarda de la Patria y defensa del Derecho.

Bendice a todos los que aquí estamos reunidos, en la cordialidad de unos mismos amores santos a la Religión y a la Patria.
Queremos consagrarte nuestras vidas como prenda de morir por ella en la seguridad de tu amor y en el amparo precioso de tu adorable Corazón.

Así sea.

 

Lo que sucedió durante la recepción

Según el testimonio recogido por el mismo padre Mateo, durante la recepción preparada para después de la ceremonia y en honor de las personalidades que allí se congregaron, un grupo de altos masones se le acercó con desdén, y le presentó un paquete de reformas “modernizadoras” que incluía propuestas profundamente contrarias a la doctrina católica. El Padre Mateo Crawley-Boevey narra en sus memorias – y otros autores devotos han recogido este episodio – que le ofrecieron al Rey conservar su trono a cambio de aceptar:

1. La legalización del divorcio en España.
2. La secularización de la educación pública.
3. La renuncia al reinado social de Cristo.

La respuesta del rey, que circuló en testimonios recogidos por el mismo padre Mateo y otros testigos, fue firme  y profundamente piadosa:

“España y yo somos del Corazón de Jesús. ¿Qué mayor honra puedo tener que ser el primer rey consagrado a su reinado social?”

A lo que los masones respondieron:

«Majestad, esa consagración es un obstáculo insalvable para el progreso y la libertad. Si persiste en esa actitud, el camino para usted y su trono será la ruina. Le exigimos que abandone esta locura de entregar el país a un poder que pretende gobernar sobre todos, inclusive sobre el Estado y sus leyes. Renuncie a su rechazo al divorcio, la educación laica y, sobre todo, a ese reinado social que ustedes proclaman, o sufrirá las consecuencias.»

Y el rey respondió con una frase que resuena hasta el día de hoy:

“Acepto perder la corona, pero no negaré el reinado de Cristo.”

A lo que los masones respondieron:

“Señor, usted ha firmado su sentencia. Ha destruido su trono.”

El rey, sin vacilar, respondió de manera contundente:

“Me siento feliz de haberla firmado. Prefiero reinar una hora con el Corazón de Jesús que mil años sin Él.”

En efecto, poco después, Alfonso XIII perdió el trono y se exilió en 1931, cuando se proclamó la Segunda República (es decir, el gobierno anti clerical). Nunca volvió a reinar. Murió en el exilio en 1941. La valentía del rey, y su fidelidad al Corazón de Cristo frente a amenazas políticas directas, lo han convertido en una figura que testificó públicamente la soberanía espiritual de Cristo sobre la nación.

La Segunda República y La Guerra Civil

La Segunda República Española se instauró el 14 de abril de 1931, después de unas elecciones municipales que, aunque no eran para elegir presidente ni gobierno central, sirvieron mas bien, como un plebiscito sobre la monarquía de Alfonso XIII..

Ya para ese entonces, Alfonso XIII había sido convertido en una figura muy impopular, especialmente en las ciudades y entre las clases medias y obreras. Así, las victorias republicanas en las principales ciudades, se interpretaron como un rechazo claro a la monarquía. Para lograr este objetivo, los medios de comunicación, difundían propaganda anticlerical y antimonárquica. Lo mismo sucedía con libros y revistas.

Tal fue el trabajo para fracturar el sistema político monárquico y crear una sensación de crisis constante y tan así supieron capitalizarlo, que lograron polarizar a la sociedad española entre “progresistas” y “reaccionarios”. La combinación de crisis económica, social y política fue potenciada por la propaganda y la agitación para que el pueblo viera al rey como responsable.

El 14 de abril, ante la falta de apoyo y para evitar un conflicto mayor, el rey Alfonso XIII decidió exiliarse voluntariamente, sin abdicar formalmente. Ese mismo día se proclamó la Segunda República Española…

Proyecto para el Monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles
Imagen histórica del monumento de 1919, antes de su destrucción. Dominio público / getarchive.net.

En 1936, estalla la Guerra Civil. Las regiones controladas por el bando republicano pronto se convierten en escenario de una violenta persecución religiosa sin precedentes en Europa occidental moderna: iglesias quemadas, sacerdotes asesinados, conventos profanados, imágenes destruidas, y miles de laicos torturados y muertos por su fe.

Las fuerzas republicanas, tenían la intención de eliminar todo rastro de la fe cristiana pues esta era considerada como enemigo político. Para muchos revolucionarios, la Iglesia era el sostén del antiguo orden: monarquía, tradición, familia. Por eso, se atacó su símbolo más potente: El Sagrado Corazón de Jesús.

El fusilamiento del Sagrado Corazón

El 7 de agosto de 1936, milicianos del bando republicano, armados y organizados, subieron al Cerro de los Ángeles, tras haber asesinado a los jóvenes que lo defendían. Allí se encontraba todavía el imponente monumento al Sagrado Corazón. No se limitaron a destruirlo sin más: orquestaron una parodia macabra de juicio militar. Para tal propósito, colocaron un “tribunal popular” improvisado frente a la estatua. Montaron una mesa frente al monumento y situaron a tres “jueces”, como si se tratara de jueces militares populares.

Los cargos simbólicos que formularon contra la imagen del Sagrado Corazón de Jesús durante esa parodia de tribunal fueron:

1. Acusación de «ser un enemigo del pueblo».
2. Ser un estorbo para la nueva República.
3. Ser símbolo de un régimen monárquico y clerical que se entendía contrario a los ideales de igualdad y laicidad.
4.– Se la acusaba de haber sido puesta sin consentimiento popular en un espacio público.

Estos cargos ficticios eran parte de un ritual de odio que se usó para reforzar la propaganda anticlerical y justificar un ataque simbólico y físico. Esta parodia, fue un claro ejercicio de violencia ideológica contra el corazón espiritual de España.

Milicianos disparando a la estatua del Cerro (1936)Fotografía en blanco y negro de un pelotón republicano apuntando directamente al monumento del Sagrado Corazón durante la Guerra Civil. Es una imagen pública (dominio público)
Milicianos disparando a la estatua del Cerro (1936) Fotografía en blanco y negro de un pelotón republicano apuntando directamente al monumento del Sagrado Corazón durante la Guerra Civil (dominio público).

Y habiéndole hallado culpable, le Leyeron sentencia de muerte al Sagrado Corazón de Jesús, como si fuera un enemigo del pueblo. De inmediato se improvisó un pelotón de fusilamiento, compuesto por varios milicianos que se colocaron frente a la estatua y adoptaron una formación típica militar.

Una miliciana con autoridad dio la orden en voz alta:

“¡Apuntad con odio! ¡Disparad con ira!”

Los milicianos abrieron fuego en ráfagas dirigidas al rostro, el pecho y sobre el corazón de la imagen de Cristo. Según testigos y fotografías, aunque se disparó intensamente, el corazón de piedra se mantuvo intacto — seis impactos rodearon su figura, pero ninguno destruyó el símbolo principal.

Tras el fusilamiento, se utilizaron cables de acero fijados a un tractor para derribar la estatua, pero no tuvieron éxito: la estructura era demasiado masiva para ceder con esta técnica. Así optaron tragicómicamente, por derribar las esculturas a mano, con mazas y cinceles, pero la piedra también resistió la agresión… Finalmente, se colocaron explosivos bajo la base del monumento y se dinamitó (en el pueblo se cuenta que dinamiteros asturianos, que iban camino de Toledo para volar el Alcázar, pasan por el Cerro ayudando a los milicianos en la colocación de los explosivos), logrando su derrumbe casi completo. La cabeza de la estatua, una vez caída, fue golpeada y arrastrada, en una suerte de humillación ritual extrema. A partir de ese momento, el lugar pasó a denominarse el Cerro Rojo.

La prensa del Frente Popular celebró el evento como la “desaparición de un estorbo”, una señal pública de triunfo  anticlerical.

Aún hoy se conservan restos del pedestal original como testimonio del acto.

Posterior restauración

La derrota definitiva del bando republicano llegó el 1 de abril de 1939, justo antes del fin de la guerra, cuando la zona del Cerro de los Ángeles, en Getafe (Madrid), fue recuperada por las tropas franquistas. Se consideró fundamental reconstruir el monumento a fin de restaurar el honor y la fe mancillados durante la guerra. Para ello, se encargó el proyecto a un grupo de arquitectos y artistas que debían crear un monumento que reflejara la solemnidad y la importancia espiritual del lugar.

Monumento al Sagrado Corazón en la actualidad
Panorámica diurna del monumento actual desde la explanada.

En 1944 se inauguró la Basílica del Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles, diseñada para ser un lugar de oración, reparación y peregrinación. El monumento nuevo es más sobrio, majestuoso y grande que el original, con una estatua del Sagrado Corazón que domina el paisaje desde la cima del cerro.

Tras la restauración, el Cerro se convirtió en un punto de peregrinación para fieles y autoridades. En fechas significativas, como aniversarios de la consagración (30 de mayo), se celebraban misas solemnes y ceremonias que reforzaban el compromiso nacional con el Sagrado Corazón.

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.

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