Maria auxiliadora

El dicasterio de Doctrina para la Fe y lo «inapropiado e inoportuno» de algunos títulos marianos

Publicado el 9 de noviembre de 2025

Archivado en: Artículos, Noticias

9 Minutos de lectura

En días recientes, el Dicasterio para la Doctrina de la FE, hizo público el documento «Mater Populi Fidelis» que significa «Madre del Pueblo Fiel», una nota supuestamente doctrinal, que pretende analizar algunos títulos marianos relativos a la cooperación de María en la obra de la salvación, y que fuese aprobada por Prevost el día 7 de octubre de 2025, para su publicación por este dicasterio.

El discutible documento, hace un llamado a «todo el pueblo de Dios», pero principalmente a los obispos, teólogos, sacerdotes y catequistas para orientarlos en su enseñanza y evitar expresiones que pudiesen generar confusión. Así, tenemos que el Dicasterio, recomienda sobre la Santísima Virgen María, el evitar al referirse a Ella, el uso del título de Corredentora, al que ha calificado de «inapropiado, impropio e inoportuno», pues considera que este título, corre el riesgo de oscurecer la mediación única de Jesucristo en la Redención y por que además, el empleo de este término requiere de continuas explicaciones para que no sea malentendido. Con esto, se concluye que el término, «no presta servicio a la fe del Pueblo de Dios».

22. Teniendo en cuenta la necesidad de explicar el papel subordinado de María a Cristo en la obra de la Redención, es siempre inoportuno el uso del título de Corredentora para definir la cooperación de María.

«Mater Populi Fidelis»

De la misma manera, también se desaconseja expresamente, el uso de los títulos «Mediadora de todas las gracias» y «abogada» por considerarlos teológicamente “ambiguos” y pastoralmente “confusos”.

El documento fue redactado por el siempre controvertido Victor Manuel Fernandez, cardenal argentino, teólogo, biblista, y autor de textos como Heal Me With Your Mouth: The Art of Kissing / 1995  (Cúrame con tu boca, el arte de besar) y cuyo nombramiento como prefecto del Dicasterio para la doctrina de la fe por Bergoglio, fue visto como escandaloso en diversos círculos eclesiales.

¿Qué podemos pensar los Católicos?

Más que una guía pastoral, es ciertamente un documento que prioriza el aspecto «ecuménico» por encima de la fidelidad de la Tradición mariana, evitando títulos que expresan la verdadera devoción popular y la enseñanza histórica sobre María. Así, el sensus fidei y la tradición devocional se ven subordinados a criterios de diplomacia religiosa y a una mal llamada claridad pastoral.

A lo largo del siglo XX hubo auténticos movimientos eclesiales que promovieron la definición dogmática de María Corredentora, especialmente entre 1920 y 1950. Papas como Pío XI y Pío XII hicieron uso común de estos términos en discursos o encíclicas (“Mystici Corporis Christi” y 1943, “Ad Caeli Reginam” – 1954 solo por citar dos).

Durante siglos, muchísimos fieles, teólogos e incluso santos hicieron en innumerables oportunidades, pedidos para que María sea reconocida oficialmente como Corredentora, Medianera y Abogada, porque percibían su participación maternal en la Redención y por que la historia así lo ha demostrado.

Lo que nos dice la tradición

Sobre el título de corredentora:

San Ireneo de Lyon (siglo II): quien afirma que “la obediencia de la Virgen deshizo la desobediencia de Eva”, planteando una cooperación activa de María en la Redención.

San Alfonso María de Ligorio (siglo XVIII): defendió explícitamente que María, junto a Cristo, cooperó en la Redención de los hombres, aunque siempre subordinada.

Pío IX y León XIII: reconocieron y promovieron la devoción mariana que veía en María una cooperación especial en la obra de la salvación, aunque sin definir dogmáticamente el título.

Papa Pío XI: En su encíclica “Miserentissimus Redemptor” (1928) hace referencia a María como cooperadora en la obra de la Redención, destacando su “participación singular en la salvación del género humano”.

Sobre el título de Mediadora de todas las gracias:

San Bernardo de Claraval: hablaba de María como canal de todas las gracias, porque “todo lo que Dios da al hombre pasa por sus manos puras”.

San Luis María Grignion de Montfort: enseña que María “reparte todas las gracias” y que la verdadera devoción mariana implica acudir a ella para obtener cualquier beneficio espiritual.

Pío XII: en encíclicas y discursos (por ejemplo, Ad Caeli Reginam, 1954) habló de María como medianera de gracias, exaltando su rol intercesor sin rivalizar con Cristo.

León XIII en encíclicas y oraciones marianas también subrayó la mediación especial de María. En su encíclica “Octobri mense” (1891) León XIII pide dedicar el mes de octubre a la Virgen y recalca que “María es nuestra intercesora poderosa ante Dios”. Se habla de María como mediadora de bendiciones, especialmente espirituales, para la Iglesia y los fieles.

Sobre el título de Abogada:

San Bernardo y San Germán de Constantinopla: se refieren a María como “abogada” ante Dios, capaz de interceder eficazmente por los pecadores y por la Iglesia.

San Alfonso María de Ligorio: la llama “abogada nuestra” y “defensora del pueblo fiel”, enfatizando su papel maternal y protector.

Pío X: En su encíclica “Ad Diem Illum” (2 febrero 1904) sobre la devoción a la Virgen, dice que María es Advocata nostra, subrayando su papel intercesor ante Dios por los fieles. En homilías y bendiciones públicas, repetidamente llama a María “nuestra Abogada” (Abogada del Pueblo Cristiano), destacando que protege y defiende a la Iglesia, siempre subordinada a Cristo.

Promovió el culto mariano litúrgico, donde el término Abogada era común en letanías y oraciones, como en la Letanía Lauretana. De hecho, el título de Abogada tiene raíces muy antiguas y aparece en la tradición litúrgica, por ejemplo, en la antífona Salve Regina: “Eia ergo, advocata nostra” (quienes rezamos el Santo Rosario lo sabemos muy bien).

San Pío XII: En su encíclica “Ingruentium Malorum” (15 septiembre 1951), refiriéndose a María dice: «Nos llena de confianza que nuestra Madre, Abogada y Protectora, nos ampare en nuestras tribulaciones ante el trono del Altísimo». Además, durante discursos sobre el Mes Mariano, y en la consagración de la Iglesia a María como Reina, enfatizó que María intercede y protege a los fieles, pero siempre como mediadora subordinada a Cristo.

***

Vivimos en los tiempos en los que la evidente apostasía, encabezada por los enemigos de la fe, se abre paso en todos los frentes y se establece en todo lugar. Por ende la intercesión de Nuestra Señora es ahora más necesaria que nunca. Los fieles cristianos de todos los tiempos lo han entendido siempre así y no puede ser de otra manera: A María han acudido en sus momentos de necesidad y por medio de María, han obtenido de Cristo la victoria. Acaso se ha olvidado el Dicasterio de la Doctrina para la Fe, de la gloriosa mediación de María en Lepanto, en donde la armada Cristiana derrotó a su numéricamente superior contraparte por medio del rezo del Santo Rosario y de donde tiene origen el título María, Auxilio de los Cristianos, que por su naturaleza misma encierra implícitamente aquellos títulos que hoy se tildan de inoportunos? Sabrá el Dicasterio sobre la milagrosa victoria en Empel, en donde la devoción al Santo Rosario y a la Inmaculada Concepción de María, obtuvieron por su medio de Nuestro Señor, contundente  victoria en una batalla que estaba a todas luces perdida y fruto de la cual, España establece a la Inmaculada Concepción de María como su patrona?

Es en la evidencia histórica y en la experiencia del Pueblo de Dios, en las que estos títulos; que hoy se pretenden esconder, han encontrado su origen, y es por esta misma evidencia, que se han enraizado de manera profunda en el corazón de los fieles y devotos marianos.

Los fieles, siempre han encontrado en la verdadera devoción a María,  el medio seguro para mantenerse fieles a Cristo, pues María es el canal a través del cual los hombres reciben los méritos y la protección del Cielo en tiempos críticos, y por qué María, es medio seguro para la salvación y para participar en la victoria de Cristo sobre el mal.

Luis María Grignion de Montfort, nos enseña que para María, está reservado el papel de mediadora y de dispensadora de gracias en los últimos tiempos, que serán tiempos de grande apostasía y confusión, en el que el mundo rechazará la ley de Dios, y donde la fe será atacada tanto desde dentro como desde fuera de la Iglesia. En esos momentos, los fieles que se encomienden a María recibirán gracias especiales para resistir la tentación, la confusión doctrinal y la persecución.

Dichosos los que haciendo resistencia al mal que avanza incontenible en nuestros días, se mantienen incólumes  en la verdadera Fe. Señora, que no nos desampare tu amparo.

 

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.

Comentarios que contengan enlaces, insultos o hagan uso y abuso de lenguaje soez, no serán publicados. Así mismo se invita a los comentaristas a opinar con responsabilidad.