Montesdepiedad

El origen Católico de los montes de piedad

Publicado el 1 de abril de 2025

Actualizado el 15 de abril de 2025

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Los Montes de Piedad surgieron como instituciones benéficas para combatir la usura, una práctica común y opresiva contra los pobres. Su intención era la de proteger a las personas vulnerables de caer en manos de prestamistas abusivos. El primer Monte de Piedad fue establecido en 1462 en Perugia, y su modelo se extendió rápidamente por toda Europa gracias a la predicación de Bernardino de Feltre y otros franciscanos. Estas instituciones sentaron las bases de lo que más tarde serían los sistemas bancarios solidarios y cooperativos.

Miguel de Northborough (también conocido como Michael of Northburgh o Michael Northburgh) fue un clérigo y obispo inglés del siglo XIV, conocido principalmente por su papel como Obispo de Londres (1354–1361) y por su participación en la fundación de los montes de piedad. A su muerte, dejó un millar de marcos de plata para préstamos sin intereses a los pobres, garantizados solo por prenda. Un siglo más tarde, en1462, Bernabé de Terni, otro franciscano, fundó en Perugia una «casa de préstamos» que ofrecía dinero a los pobres a cambio de objetos depositados con muy bajos intereses. El sistema tuvo gran acogida  y se expandió rápidamente a Orvieto, la Marca, los Estados Pontificios, la Toscana y otras regiones.

Fue el beato Fray Bernardino de Feltre quien examinó y perfeccionó el sistema, inaugurando en 1484 su propio monte de piedad en Mantua. El beato recaudó el dinero necesario para establecer otros Montes de Piedad, principalmente a través de donaciones de los fieles y apoyo de instituciones locales, como gobiernos municipales y parroquias. Su carisma como predicador desempeñó un papel clave en este proceso, ya que movía los corazones de sus oyentes con poderosos discursos sobre la injusticia de la usura y la cristiana obligación de ayudar a los pobres.

Durante sus viajes por Italia, Bernardino hacía fervientes llamados a la caridad en sus predicaciones, inspirando a los ricos y poderosos a contribuir a esta causa. Muchas ciudades, al reconocer el impacto social positivo de los Montes de Piedad, ofrecieron respaldo económico, legal o logístico para su creación y funcionamiento. Muchos frailes de su orden también ayudaban a recaudar fondos y administrar las instituciones, reforzando la confianza de la comunidad en estas iniciativas.

Funcionamiento de los Montes de Piedad

Las personas llevaban un objeto de valor como prenda (joyas, ropa, herramientas, etc.) y recibían un préstamo en dinero equivalente a un porcentaje del valor del objeto. Este sistema aseguraba que el prestatario pudiera recuperar su objeto una vez pagado el préstamo. A diferencia de los usureros, los Montes de Piedad ofrecían préstamos con tasas de interés simbólicas o inexistentes. Esto cubría únicamente los costos administrativos, sin ánimo de lucro.

Los Montes eran administrados por clérigos, frailes o personas confiables de la comunidad, asegurando la transparencia y el uso adecuado de los fondos. Se financiaban con donaciones de particulares ricos, fondos municipales y, en algunos casos, con el excedente generado por los intereses mínimos.

Una vez que el prestatario devolvía el dinero del préstamo, el objeto empeñado se le devolvía. Si no podía pagar, la prenda podía ser vendida para recuperar el monto prestado, pero siempre de manera justa. Así, se ayudaba a los pobres a cubrir necesidades urgentes sin caer en la esclavitud económica y se reducían las tensiones sociales al ofrecer un sistema justo y accesible de crédito.

Los Montes de Piedad se gestionaban de manera austera y ética, lo que animaba a más personas a contribuir, sabiendo que sus recursos se usarían bien.

El éxito de Bernardino no solo radicaba en reunir dinero, sino en establecer un sistema confiable y justo que devolviera la dignidad a las personas necesitadas. Su modelo inspiró iniciativas similares por toda Europa.

Cordero de Dios

 

 

Colofón
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