Jpalf.opti

El Principio de contradicción

Publicado el 14 de febrero de 2025

Actualizado el 16 de abril de 2025

Archivado en: Artículos

2 Minutos de lectura

El P. Miguel Rivilla San Martín explica algunos ejemplos que todo cristiano debe tener en cuenta para no caer en la incoherencia abierta.

Es sabido por lógica elemental que una cosa no puede ser y dejar de ser al mismo tiempo, ni tampoco que una cosa sea verdadera y falsa a la vez. Es imposible tratar de casar o compaginar dos términos contrarios y que se excluyen por sí mismos. Esta obviedad que nadie discute en el campo dialéctico, se ve propiciada, en el aspecto religioso, por algunos que pretenden la cuadratura del círculo.

Para no quedar en el campo de las elucubraciones o de las entelequias, ofrezco algunos ejemplos de lo que entiendo por principio de contradicción en lo religioso. ES TOTALMENTE INCOMPATIBLE según la enseñanza de la Iglesia católica:

– Ser cristiano y no aceptar la divinidad de Jesucristo.

– Ser cristiano y rechazar cualquiera de los dogmas propuestos por la Iglesia.

– Ser cristiano y propiciar el aborto, el divorcio, la eutanasia o el amor libre.

– Ser cristiano y rechazar el sacramento del matrimonio, casándose por lo civil o arrejuntándose sin más.

– Ser cristiano y dar el nombre a la masonería o secta anticristiana.

– Ser cristiano y difamar gravemente o calumniar al prójimo.

– Recibir cualquier sacramento sin tener fe personal en Jesucristo y rechazar la Iglesia por El fundada.

– Ser cristiano y vivir la fe por libre, SIN MEDIACIÓN ALGUNA de la Iglesia o de la Comunidad.

– Ser homosexual, sacerdote, religiosa, viudo o soltero y hacer vida marital.

– Prescindir sin más de la enseñanza de la Iglesia en las relaciones sexuales dentro o fuera del matrimonio.

– Tener conciencia de pecado grave y querer comulgar sin confesarse.

La anterior relación es meramente indicativa. Hay otras muchas más situaciones incompatibles con la fe cristiana que deben conocerse para no incurrir en incoherencia manifiesta.

Cordero de Dios

 

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.