Un exvoto, «ex voto» (abreviatura de «ex voto suscepto», que significa «del voto hecho») en términos concisos designa una ofrenda votiva católica colocada en una iglesia o santuario, dirigida, ya sea a un santo, a Jesús o a la Santísima Virgen María. A lo largo de los siglos, ha representado una manera de expresar gratitud por las gracias o favores recibidos.
«La premisa del exvoto es el voto», la promesa solemne que los suplicantes hacen, en un momento de gran dificultad, de dar gracias públicamente a un Santo en particular si este/a interviene para evitar un desastre; el exvoto, a su vez, es «el testimonio concreto del cumplimiento de ese voto«, un objeto que representa materialmente el milagro en sí mismo. Pero los exvotos también se ofrecen en agradecimiento por milagros inesperados, en cuyo caso funcionan como afirmaciones públicas de la constante y poderosa presencia de Dios en la vida de los fieles y como registros de su sentida obligación de reconocerlo, comunicarlo a otros y celebrarlo.

La ofrenda votiva, es decir, el exvoto, representa una forma tangible de agradecimiento por la ayuda divina en momentos de crisis, generalmente a través de la intercesión de un santo o de la Santísima Virgen. Estas ofrendas se exhiben comúnmente en capillas, iglesias y santuarios, no solo destinadas a los fieles que hacen la promesa o reciben la gracia, sino también como testimonio de la intervención divina.

Los exvotos, ya sean objetuales o pintados, son testimonios de fe y narrativas de milagros. Los exvotos objetuales varían en tipo y material según la clase y economía, desde joyas hasta representaciones en miniatura de diversos objetos hechos de metal, madera, cera, arcilla, entre otros. Independientemente de su forma o composición, estos objetos representan historias de milagros cotidianos que transmiten un mensaje de fe al creyente, incluso cuando los detalles del milagro pueden quedar en la imaginación.
El más común es el exvoto anatómico, es decir, un ex voto que representa la parte del cuerpo (pierna, mano, cabeza, etc.) afectada por alguna enfermedad y favorecida por algún milagro.

Menos conocido fuera de Europa y México, el exvoto pintado (italiano o tavoletta votiva; mexicano o retablo) se originó en Italia en el siglo XV. Inicialmente encargado por patrocinadores adinerados y consistía en representaciones visuales de milagros, colgadas en iglesias, capillas privadas o casas según la riqueza del patrocinador. Con el tiempo, la tradición se extendió a clases menos privilegiadas y perdió popularidad entre las clases altas.
Durante el período colonial, llegó a Europa y alcanzó su auge en México en el siglo XIX. Transformaciones clave incluyeron la reducción de tamaño, el uso de materiales económicos (madera, zinc) y la detallada narrativa del milagro. La representación del milagro era tan central que los exvotos que solo retrataban al suplicante se llamaban «mancanze» en italiano, o «secretos» en México.
En la actualidad, muchos son los que han adoptado su uso con fines meramente decorativos, desvirtuando al ex voto de su significación original, más sin embargo, durante las cuarentenas a causa del Covid 19, sus ventas, según reportaron algunos conocidos sitios de ventas de artículos religiosos de corte artesanal, se vieron incrementadas en un 30%.
