Día 14: La Circuncisión y el Santísimo Nombre de Jesús
En esta meditación, Sardá y Salvany profundiza en el misterio de la Circuncisión, donde el Niño Jesús derrama sus primeras gotas de sangre por obediencia a la Ley. Es una lección poderosa sobre el espíritu de sacrificio y la primacía del Santo Nombre de Jesús en el hogar.
PUNTO PRIMERO. Considera, alma redimida, cómo a los ocho días de su nacimiento, el Divino Infante se somete al rito de la Circuncisión. Sus primeras gotas de sangre son ya una oblación por nuestras culpas. Nos ensela este misterio que la vida de la familia cristiana debe estar sellada por el espíritu de sacrificio. No hay verdadero amor sin abnegación; no hay hogar santo donde cada uno no esté dispuesto a «circuncidar» su propio egoísmo, sus caprichos y sus malas inclinaciones por amor a Dios y por el bien de los suyos. El sacrificio es la prueba de la caridad.
PUNTO SEGUNDO. Mira cómo en este día se le impone el Nombre de Jesús, que significa Salvador. ¡Qué dulzura para María y qué fortaleza para José pronunciar por vez primera este Nombre soberano! El Nombre de Jesús debe ser el escudo y la bandera de cada hogar. Una familia que pronuncia con frecuencia y devoción este Nombre santísimo, atrae sobre sí las bendiciones del cielo y ahuyenta las asechanzas del enemigo. Considera si en tu casa el Nombre de Jesús es tratado con la reverencia debida, o si, por el contrario, se le olvida o se le menciona con ligereza. Que el Nombre del Salvador sea la primera palabra en los labios de tus hijos y el último consuelo de tus ancianos, pues bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre en el cual podamos ser salvos.
Propósito Práctico
Hoy haré un esfuerzo especial por dominar mi carácter en un momento de impaciencia, ofreciendo ese pequeño «sacrificio de sangre espiritual» en unión con la Circuncisión del Niño Jesús, y procuraré saludar a mis familiares con la invocación: «¡Alabado sea Jesucristo!».
Oración Final
¡Oh Jesús, María y José!
¡Oh dulce Jesús!, por la sangre que derramasteis en vuestra Circuncisión, purificad nuestro hogar de toda mancha de pecado. ¡Oh María y José!, enseñadnos a pronunciar con amor y temor santo el Nombre de vuestro Divino Hijo. Que este Nombre bendito sea nuestra luz en la vida y nuestra esperanza en la muerte, para que nuestra familia viva siempre consagrada a su gloria. Amén.
(Aquí se rezan tres Avemarías y un Gloria)
¿Quién fue D. Félix Sardá y Salvany?
Félix Sardá y Salvany (Sabadell, 1841 – 1916) fue uno de los sacerdotes, escritores y apologistas más influyentes de la España del siglo XIX. Conocido por su inquebrantable defensa de la fe católica frente a las corrientes del pensamiento moderno, dedicó su vida a la «Propaganda Católica», utilizando la prensa como su principal púlpito.
Aunque su obra más famosa fue «El liberalismo es pecado», su labor pastoral más íntima se centró en la santificación de las familias a través de devocionarios y hojas espirituales. Fue un firme defensor de que el hogar cristiano es la primera trinchera de la fe, y que la imitación de la Sagrada Familia de Nazaret es el único remedio eficaz contra la desintegración de la sociedad.
Sardá y Salvany no solo escribía; vivía lo que predicaba. Fue un hombre de gran caridad, fundador de instituciones de ayuda y un incansable promotor de la devoción al Sagrado Corazón y a la Sagrada Familia. Sus textos se caracterizan por una prosa vibrante, una doctrina segura y un estilo directo que busca siempre mover la voluntad del lector hacia la virtud práctica.
«La familia que reza unida, permanece unida bajo el manto de la Providencia.»
