Día 20: El regreso de Egipto y la prudencia de San José
Esta meditación, nos habla del retorno a la Tierra Santa. Es una lección sobre la prudencia sobrenatural: cómo la familia debe saber discernir los peligros y buscar siempre el ambiente más seguro para el crecimiento de la fe, evitando aquellos lugares que, aunque parezcan ventajosos materialmente, ponen en riesgo el alma.
PUNTO PRIMERO. Considera, alma redimida, cómo muerto ya el tirano, el Ángel ordena a José volver a la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, José temió ir allá. ¡Qué admirable prudencia la del Santo Patriarca! Él no se fía de las apariencias ni se expone temerariamente al peligro. El jefe de familia debe ser un centinela vigilante. No basta con evitar el pecado; hay que evitar las ocasiones que a él conducen. San José nos enseña que, por amor al Niño y a la Madre, debemos ser cautos y buscar para nuestro hogar el lugar y las amistades que ofrezcan mayor seguridad para la inocencia y la piedad cristiana.
PUNTO SEGUNDO. Mira cómo, advertido nuevamente en sueños, José se retira a la región de Galilea, a la ciudad de Nazaret. Prefiere la humildad de un rincón apartado antes que los riesgos de la capital. Considera cuántas veces, por ambición de honores, por mejores salarios o por el brillo del mundo, las familias se mudan a ambientes donde la fe de los hijos corre peligro de naufragar. Se nos exhorta a que la principal preocupación de los padres al elegir un colegio, una residencia o una profesión, sea la salvación de las almas. Nazaret fue elegida por ser lugar de retiro y trabajo. Examina si en tu vida familiar buscas primero el «reino de Dios y su justicia», confiando en que lo demás se os dará por añadidura, o si sacrificas la paz de la conciencia por la seguridad de la tierra.
Propósito Práctico
Hoy haré una reflexión seria sobre el ambiente en el que se mueve mi familia (amistades, lugares de veraneo o círculos sociales) y tomaré la resolución de apartarnos de aquel que, por su ligereza o mundanidad, nos aleje del espíritu de Nazaret.
Oración Final
¡Oh Jesús, María y José!
¡Glorioso San José!, modelo de prudencia y protector de la Divina Infancia, alcanzadnos la gracia de saber discernir los peligros que acechan a nuestra familia. Dadnos valor para preferir la oscuridad de Nazaret antes que los honores peligrosos del mundo. Que vuestra guía nos conduzca siempre por caminos seguros, hasta que lleguemos al puerto de la eterna salvación. Amén.
(Aquí se rezan tres Avemarías y un Gloria)
¿Quién fue D. Félix Sardá y Salvany?
Félix Sardá y Salvany (Sabadell, 1841 – 1916) fue uno de los sacerdotes, escritores y apologistas más influyentes de la España del siglo XIX. Conocido por su inquebrantable defensa de la fe católica frente a las corrientes del pensamiento moderno, dedicó su vida a la «Propaganda Católica», utilizando la prensa como su principal púlpito.
Aunque su obra más famosa fue «El liberalismo es pecado», su labor pastoral más íntima se centró en la santificación de las familias a través de devocionarios y hojas espirituales. Fue un firme defensor de que el hogar cristiano es la primera trinchera de la fe, y que la imitación de la Sagrada Familia de Nazaret es el único remedio eficaz contra la desintegración de la sociedad.
Sardá y Salvany no solo escribía; vivía lo que predicaba. Fue un hombre de gran caridad, fundador de instituciones de ayuda y un incansable promotor de la devoción al Sagrado Corazón y a la Sagrada Familia. Sus textos se caracterizan por una prosa vibrante, una doctrina segura y un estilo directo que busca siempre mover la voluntad del lector hacia la virtud práctica.
«La familia que reza unida, permanece unida bajo el manto de la Providencia.»
