Día 27: La perseverancia en el espíritu de la Sagrada Familia
Estamos a las puertas de concluir este mes de ejercicios espirituales. Esta meditación, nos habla de la perseverancia, esa virtud que corona todas las demás. Es una advertencia contra el entusiasmo pasajero y una llamada a que el espíritu de Nazaret no sea solo un ejercicio de un mes, sino el estilo de vida permanente de nuestro hogar.
PUNTO PRIMERO. Considera, alma fiel, que de nada serviría haber caminado estos días con Jesús, María y José si, al terminar el mes, volvemos a nuestras antiguas tibiezas y descuidos. La santidad de Nazaret fue una fidelidad constante de treinta años. El enemigo de nuestras almas acecha especialmente cuando bajamos la guardia tras un tiempo de fervor. La perseverancia es la «gracia de las gracias». Una familia que hoy reza y mañana olvida, que hoy se sacrifica y mañana se entrega al capricho, es una casa edificada sobre arena. Pide hoy la gracia de la estabilidad en el bien, para que las resoluciones tomadas este mes se conviertan en hábitos indestructibles de tu vida doméstica.
PUNTO SEGUNDO. Mira cómo la Sagrada Familia perseveró en su misión a través de todas las etapas: en el gozo de Belén, en el dolor de Egipto y en la monotonía de Nazaret. Nada los apartó del cumplimiento de la voluntad divina. Se nos exhorta a no desanimarnos si el fervor sensible desaparece. La verdadera devoción consiste en la voluntad firme de servir a Dios. Considera si en tu hogar existe esa constancia que no depende de las circunstancias externas. Muchos comienzan con alegría el camino de la santificación familiar, pero retroceden ante la primera burla del mundo o ante el peso de la rutina. La perseverancia final es el sello de los verdaderos hijos de María y José; solo el que persevere hasta el fin, ese será salvo.
Propósito Práctico
Hoy revisaré los propósitos que hice al inicio de este mes y elegiré uno, el más necesario para mi familia, para mantenerlo vivo durante todo el año, pidiendo a la Sagrada Familia que me dé la fuerza de voluntad para no abandonarlo jamás.
Oración Final
¡Oh Jesús, María y José!
¡Oh Divinos Modelos!, que fuisteis fieles hasta el último suspiro, alcanzadnos el don de la perseverancia final. No permitáis que el espíritu del mundo apague en nuestra familia el fuego que habéis encendido en estos días. Que nuestra casa sea siempre vuestra y que, a pesar de nuestras flaquezas, tengamos siempre la valentía de volver a Vosotros con humildad. Guiaos nuestros pasos para que nunca nos desviemos del camino que conduce a la eternidad. Amén.
(Aquí se rezan tres Avemarías y un Gloria)
¿Quién fue D. Félix Sardá y Salvany?
Félix Sardá y Salvany (Sabadell, 1841 – 1916) fue uno de los sacerdotes, escritores y apologistas más influyentes de la España del siglo XIX. Conocido por su inquebrantable defensa de la fe católica frente a las corrientes del pensamiento moderno, dedicó su vida a la «Propaganda Católica», utilizando la prensa como su principal púlpito.
Aunque su obra más famosa fue «El liberalismo es pecado», su labor pastoral más íntima se centró en la santificación de las familias a través de devocionarios y hojas espirituales. Fue un firme defensor de que el hogar cristiano es la primera trinchera de la fe, y que la imitación de la Sagrada Familia de Nazaret es el único remedio eficaz contra la desintegración de la sociedad.
Sardá y Salvany no solo escribía; vivía lo que predicaba. Fue un hombre de gran caridad, fundador de instituciones de ayuda y un incansable promotor de la devoción al Sagrado Corazón y a la Sagrada Familia. Sus textos se caracterizan por una prosa vibrante, una doctrina segura y un estilo directo que busca siempre mover la voluntad del lector hacia la virtud práctica.
«La familia que reza unida, permanece unida bajo el manto de la Providencia.»
